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“El tema no es grato en absoluto”, dijeron desde el gobierno, dando cuenta que en la medida que pasan los días los efectos del caso Caval no se han podido minimizar y la molestia crece.

El lunes, el Ejecutivo salió a blindar al hijo de la Presidenta, Sebastián Dávalos, involucrado en el asunto del crédito de 10 millones de dólares que consiguió su mujer -junto a él- en diciembre de 2013 con el dueño del banco de Chile, Andrónico Luksic, pero hoy la situación parece ser distinta.

“Desde la perspectiva nuestra, con esto queremos cerrar desde nuestra mirada las obligaciones que nos impusimos. Había una crítica muy fuerte porque no estaba la declaración, y hoy está”, recalcó el vocero (s) José Antonio Gómez, quien agregó que “sin duda que es una situación que tendrá que resolverse por él en el momento que sea oportuno. Nuestro objetivo es que los antecedentes estén sobre la mesa”.

Las declaraciones de Gómez marcan de alguna manera el desmarque del gobierno con Dávalos, lo que también queda patente luego de que el ministro señalara que es el director sociocultural de La Moneda el llamado a responder.

“Tendrá que referirse quienes están en este caso. Nosotros no somos los llamados, no firmamos la declaración. Es un tema que le compete a quien hizo la declaración”.

Respecto de las críticas que llegaron desde la derecha, desde donde acusaron que la declaración es inconsistente por no precisar el patrimonio de las sociedades, dijo que “la discusión sobre si es suficiente o insuficiente es un tema que le compete en la explicación que el señor Dávalos tendrá que ver. Desde la perspectiva del gobierno hemos fijado perspectivas para llevar el debate en el camino correcto”, agregó.

Más tarde, en la misma línea de Gómez, el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo aseguró que el gobierno cumplió con su premisa de transparencia total y que ahora es el momento de que Dávalos responda; o sea, le pasó la pelota.

“Ha sido bastante claro el gobierno. El gobierno tiene un principio de transparencia total, aunque se trate de temas privados, y en este caso el director sociocultural obviamente tiene -al igual que como lo hizo con la declaración de intereses- que presentar todos los antecedentes que corresponde. Todo esto lo tiene que responder él, en detalle”, recalcó.

“Galán rural”

El vicepresidente además evitó profundizar en la supuesta mala relación con Dávalos y se tomó a la risa la frase “galán rural”, que según La Segunda usaría el hijo de la Mandataria para referirse a él en su círculo íntimo.

“Rural puede ser, porque como soy de Cabrero, de la zona, pero yo no voy a entrar en esas cosas de la prensa, menos en farándula. Creo que acá lo importante, lo que se requiere es transparencia total, aunque sea una cosa entre privados”, agregó.

Emplazamiento de la bancada estudiantil

Además de los evidentes emplazamientos y pedidas de renuncia de parte de la derecha, la molestia por el caso que involucra al hijo de la Mandataria se ha dejado sentir en la llamada bancada estudiantil.

Primero fue el ex presidente de la Fech, Gabriel Boric, quien cuestionó el actuar de Sebastián Dávalos, y luego el líder de Revolución Democrática hizo lo propio.

“A todas luces hay un tráfico de influencias” dijo el diputado por Magallanes el lunes, de acuerdo a lo que publicó La Segunda, agregando que si “sus explicaciones no son satisfactorias, evidentemente debe dar un paso al costado porque al final del día está perjudicando al gobierno”.

Por su parte, RD publicó este martes un comunicado donde sostuvo que “lamentamos que las respuestas hayan sido tan insatisfactorias y el silencio de Sebastián Dávalos sólo aumente el rumor y la gravedad de la situación, la que podría haber sido aclarada y evitada tempranamente”.