Luis-García-Huidobro

La Corte Suprema ratificó una condena por receptación y porte ilegal de arma de fuego contra el ex seminarista jesuita Luis García-Huidobro, por el hecho de la detención que tuvo lugar en mayo de 2014, en la comuna de Tirúa, en la Provincia de Arauco. Ante esta situación, el ex religioso, reconocido defensor de la causa mapuche, dio a conocer un comunicado para referirse al caso.

“Esta condena me suma a la honorable lista de delincuentes conspicuos y de apellidos pitucos que andan sueltos en este país, como Dávalos, Von Baer, Larraín, etc, etc, etc; y para qué decir de aquellos provenientes del ámbito eclesial, como Karadima, O’Reilly, etc. Lo malo es que a todos ellos los pillaron chanchitos aprovechándose de otros más débiles, lo que no es mi caso. Estaré orgulloso de ser condenado por una ley hecha por y para delincuentes y usurpadores.

Nunca planteé, durante la investigación, que el hallazgo de la escopeta haya sido un montaje, sino que el procedimiento en el que fue encontrada, fue ilegal. Durante este año que salí de los jesuitas he sido objeto de una decena de situaciones de hostigamiento policial y fiscal.

Recibo la condena en el contaminado ambiente de Tirúa, fruto de las miles de hectáreas de incendios en predios de Forestal Mininco y Arauco. Llamo al Ministro del Interior, que ayer se reunió en la ONEMI para evaluar este tema que afecta desde la V a la XI Región, a que utilice el aparato represivo del Estado contra los grandes causantes de la gran tragedia ecológica que afecta a Wallmapu: los Matte y los Angelini. Más grave es que, además, desde el Gobierno de Chile, esta vez el Ministerio de Medio Ambiente, se pretenda revalidar el DL701, para seguir plantando eucaliptos.

El contexto político tampoco es muy auspicioso: El Gobierno se apronta a entregar (piolita eso sí, que no se sepa mucho porque se van a enojar los pitucos de “Paz en La Araucanía”) miles de hectáreas en conflicto a comunidades mapuche (o quizá habría que decir “juntas de vecinos rurales con apellidos mapuche y personalidad jurídica”). Pero la mayoría de los “beneficiarios” no vive en la zona ni le interesa volver al campo, tampoco les preocupa el cambio climático, que las tierras se estén secando y que en 50 años más en ellas no se darán ni las moras. Tal traspaso de tierras solamente significará la incorporación de una clase media mapuche al negocio forestal. Como siempre, aquellos peñi y lamgenes que han luchado y luchan por los valores espirituales de este territorio, se quedarán mirando cómo los peñi y lamgenes apitutados de siempre (y además sapos muchos de ellos) lo convierten en un desierto a través de la explotación forestal a la que seguirá sometida la madre tierra.

El Gobierno quiere, como dice, solucionar el conflicto en Wallmapu, debe acompañar la compra de tierras con fuertes RESTRICCIONES a la plantación forestal, así como planes de reforestación con especies nativas en los predios que pasarán a ser mapuche. De lo contrario se abrirá una etapa de fuerte conflicto entre mapuches, pues las consecuencias de la plantación forestal (sequía principalmente) afecta a quienes viven en el territorio, y la mayoría de las veces beneficia económicamente a mapuches que no viven aquí pero han sido beneficiarios de la compra de tierras por parte del Estado.

La lucha continúa. Es así como anteayer la PDI, funcionarios vestidos de civil en una camioneta roja, y sin identificarse, baleó en Lleu-Lleu una camioneta con un niño de 4 años que dormía en su interior, con munición 9mm. Se trata de una más de los casos de uso injustificado de la fuerza contra gente desarmada. Recordemos que hace menos de 1 mes un peñi desarmado perdió el ojo y otro masa muscular en su pierna, producto de un ataque policial en un predio de Forestal Arauco.

Rechazamos las acusaciones de “robo de madera” a las comunidades mapuche por parte de autoridades políticas serviles a las empresas forestales. La apropiación de la madera es legítima en cuanto las consecuencias de la forestal (sequía) la sufren las comunidades. Pero llamamos la atención a los peñi de que debemos buscar una forma de vida que sea sustentable a largo plazo y no dañe la tierra en que vivimos.

Pero la vida también se abre camino. En distintos predios en que durante la Contra Reforma Agraria de Pinochet se engañó a la gente diciéndole que esas tierras ya no servían para sembrar, y se plantó pinos para luego entregarlos al Grupo Matte; hoy, a través del Control Territorial Mapuche, vuelve la agricultura comunitaria y las papas se dan buenas y grandes, contradiciendo las grandes mentiras de esta historia.

No descansaremos y seguiremos luchando por todos los medios legítimos, sean estos legales o no, mientras las forestales (sean de Matte, Angelini o de mapuches) sigan secando las napas subterráneas y provocando la tragedia ambiental de la que somos testigos”.

Ya, mucho cantinfleo. Un saludo cariñoso,

Lucho García-H

Cabe recordar que García Huidobro anunció a fines de febrero del año pasado, a través de Facebook, que renunciaba a la Compañía de Jesús y a la iglesia para “aprender a tener la tierra como madre y no como fábrica de plata”. A través de una pequeña carta manifestó que “aquel que constantemente sienta objeción de conciencia con lo que se le manda, tal vez debe buscar otro lugar donde servir al Señor”.

En conversación con The Clinic Online, García Huidobro dijo en esa oportunidad que “no soy sacerdote, mis compañeros de generación se ordenaron hace un par de años y yo no quise ordenarme de cura porque hay un conflicto político, filosófico y religioso porque hay una concepción occidental en la Iglesia, que es invasora y explotadora de la tierra”.