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El Tribunal de Garantía de Rancagua acogió a trámite la querella por estafa presentada por el empresario de la región de O’ Higgins, Hugo Silva, en contra de la pyme de la nuera de Bachelet, Caval.

Silva, a través de su empresa Silca, pagó 9.500 millones de pesos a la empresa de Natalian Compagnon por las 44 hectáreas que ésta había comprado luego de conseguirse 6.500 millones de pesos con el Banco de Chile, después de una reunión que sostuvo junto a su marido, Sebastián Dávalos, con el dueño de la entidad financiera, Andrónico Luksic.

La acción judicial, recoge emol, busca frenar el pago de un cheque por $2 mil millones a la pyme de Compagnon.

Silva se queja de que supuestamente le habrían asegurado que iba a ver un cambio del suelo lo que motivó que presentara la acción judicial el pasado lunes 9 de marzo. </a>

El día que se presentó la querella, los abogados de Silca, la firma en cuestión, se reunieron con el fiscal de O’Higgins, Luis Toledo -quien sustancia la indagatoria- para entregarle documentos, un computador, correos electrónicos y promesas de compra-venta.

La ides del empresario era que en el corto plazo, el cambio del uso de suelo, le permitiría realizar un proyecto inmobiliario que, a la postre, le devolvería la inversión recientemente hecha.

El cheque por $2 mil millones, que ayer salió a la luz pública, todavía se encuentra en la notaría de René Benavente, instrumento que se liberaría una vez que dos propiedades de Silva que también son parte de la operación, -un auto y una casa-, sean inscritas a nombre de Caval en el Conservador de Bienes Raíces de Rengo.

Según consignó El Mercurio, conocedores de la operación aseguraron que si bien la fecha de inscripción de dichas propiedades estaba estipulada para el próximo 31 de marzo, trascendió que cercanos a Caval estarían tratando de acelerar el trámite y que los inmuebles se inscribirían el próximo martes.

En total, el monto del cheque y el valor de ambas propiedades corresponden más menos a la utilidad final que tendría la sociedad de Natalia Compagnon, descontando impuestos y gastos operacionales.

“Hay una compraventa que aun no se ha perfeccionado”, reconoció hace unos días el fiscal Toledo.