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Un desorden de proporciones se produjo este inicio de año académico en la Escuela de Teología y de Trabajo Social de la UC. A la ya conocida partida del sacerdote jesuita Jorge Costadoat, se suma que el académico Patricio Miranda Rebeco demandó a la UC por despido injustificado luego de 22 años enseñando en el plantel.

El despido de Costadoat -a quien no se le renovó la misión católica para hacer clases, decisión que habría sido tomada y comunicada por el cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, como Gran Canciller de esa casa de estudios- y ahora el de Miranda, tiene los ánimos crispados en ambas facultades, al tratarse de académicos altamente reconocidos por la comunidad estudiantil y entre sus pares.

Según el comunicado del Centro de Estudiantes de Teología UC, al profesor Costadoat se le comunicó que la no renovación se debía a la tensión que reconocía Ezzati “entre dos libertades: la propia libertad del profesor para enseñar y la libertad de la Facultad para permitirle que siga enseñando”.

Pero en el caso de Miranda, decisión que habría sido tomada principalmente por el Decano de Ciencias Sociales, Eduardo Valenzuela Carvallo, terminó en una tutela laboral que llevará a la UC a comparecer ante la Tribunal Laboral de Santiago la tercera semana de abril.

El factor de crisis

Según se desprende de la demanda, el académico alega que para su despido la UC -que ocurrió en noviembre de 2014 tras lo cual hubo una reincorporación y una desvinculación definitiva en enero de 2015- adujo necesidades de la empresa “para callar y eliminar de la comunidad universitarias a un Profesor Titular que ha alcanzado las más altas distinciones que la Pontificia Universidad Católica de Chile reconoce y otorga a un académico”.

Entre los argumentos de Miranda, expuestos en su demanda de tutela a la que accedió The Clinic Online existen cartas de miembros de la comunidad UC -estudiantes, profesores y sindicatos de la universidad- en contra de su despido, y la constatación de haber recibido tres veces consecutivas el Premio a la Excelencia en Investigación (Prei) que otorga la misma UC, siendo la última vez en enero de 2015, apenas días antes de su desvinculación.

Según Miranda, en 2011 fue nombrado profesor titular en la Escuela de Trabajo Social y en 2014 en la Escuela de Teología, máxima jerarquía académica en planta ordinaria. Para que un académico llegue a este nivel debe cumplir con una serie de requisitos, entre ellos demostrar compromiso con la misión, valores y principios de la Universidad y haber sido aprobado por el Consejo de la Facultad respectiva, a proposición del Decano.

En definitiva, el académico señala que no son reales los argumentos para su despido y que su partido generó que 6 expresidentes de la Feuc le recordaron al rector que formaba parte del directoio de la Beca Cardenal Raúl Silva Enríquez, que era colaborador en diversas causas promovidas por los estudiantes, profesores y trabajadores de la UC, que participó activamente en el diálogo entre trabajadores, estudiantes y académicos con las autoridades eclesiásticas para poner un fin adecuado a la huelga del Sindicato de Salud UC, del año anterior.

El profesor alega además que en su comunicación de mes de pre aviso se le canceló una cifra cerca a la mitad de lo que realmente recibía como remuneración promedio mensual de 4.362.803 pesos, que correspondía a los sueldos bases de cada escuela más las labores en Magíster y otras asignaciones.

En la demanda Miranda agrega que al comunicársele su despido, la UC invocó el artículo 161 del Código del Trabajo -necesidades de la empresa- señalando que “el empleador ha debido ejecutar una serie de procesos internos, de reorganización y readecuación, destinados a reestructurar las áreas en que usted se desempeñaba”.

Además la carta de despide alude a un proceso de acreditación del área de postgrado para reorganizarlos en una sola mención y que en el caso específico de la Escuela de Trabajo Social el proceso de reestructuración ha debido converger con un nuevo plan de desarrollo, lo que justificaba su despido.

Según señala Miranda, el primer despido ocurrió de manera completamente inesperada, luego de haber contraído cólera en un viaje a Cuba, invitado por una organización que preside el exrector de la UC, Pedro Pablo Rosso, y de haber sido responsable del proceso de reacreditación del primer Magíster en Trabajo Social, en la UC, lo que en su momento le mereció felicitaciones del rector Sánchez.

En esa oportunidad, fue comunicado de la desvinculación aduciendo que tanto el Director interventor como la Dirección Superior de la Escuela habían llegado “a la conclusión que un factor de conflicto que explica la crisis de la escuela es mi presencia en ella, razón por lo cual ‘me debo ir’”. Esto, a la par del ofrecimiento de hacerse cargo de la dirección ejecutiva del Centro Fe, Cultura y Desarrollo en América Latina.

“Tengo derecho a tener una visión y posición sobre el Trabajo Social y sobre la Escuela, que ha sido mi unidad académica base durante más de 22 años. No puedo ser discriminado por tener una posición divergente con el Decano sobre estas materias como tampoco me parece aceptable moral y jurídicamente el hecho de ser juzgado a mi espalda, sin conocimiento de ningún orden, y que un grupo de personas por directivos que sean, constituidos en comisión especial, me imputen ser el responsable de la crisis de la Escuela de Trabajo Social del año 2012 y resuelvan que debo irme”, dice el profesor.

Según los hechos que relata Miranda, un día antes de ser despedido se le informó que podría convocar a un sumario para investigar imputaciones ofensivas para él, tales como ser sindicado responsable de la crisis de la Escuela en 2012.

Miranda además dice haber estado sometido a una presión desequilibrante de aceptar el ofrecimiento del Decano de Ciencias Sociales, pero dejar la docencia en la Escuela durante dos años. Por esta razón, la acción judicial buscará la reincorporación del académico o la indemnización ajustada a intereses y reajustes proporcionales.

Según estudiantes de la UC y miembros de directivas de antiguas federaciones de estudiantes, ambas situaciones tienen en un serio clima de hostilidad a ambas escuelas, lo que podría desembocar incluso en próximas manifestaciones e incluso paros al interior del plantel, como ya ha ocurrido anteriormente.

The Clinic Online se contactó con la Dirección de Comunicaciones de la UC desde donde informaron que se referirán a la demanda sólo una vez que la justicia se pronuncie.