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La directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc) se pronunció respecto a la situación que está viviendo el sacerdote jesuita Jorge Costadoat, a quien el cardenal y arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, en su rol de Gran Canciller de la Universidad Católica, no le renovó la misión canónica que le permitía hacer clases en la Facultad de Teología de dicha casa de estudios.

En esa línea, la Feuc a través de un comunicado oficial, señaló que desde que la noticia salió a la luz pública, se han dedicado a recopilar antecedentes e informaciones para emitir una declaración “sin prejuicios y prudentemente”.

En la misiva, se indica que “los profesores son miembros de la comunidad universitaria y la manera en que ingresan, participan y desvinculan de la UC nos preocupa a todos. Es por esto que criticamos el manejo que ha habido por parte de la autoridad en este tema, que ha dañado la reputación de la universidad, poniendo en duda la seriedad de la misma e incluso la existencia de la libertad de cátedra”.

Asimismo, exigen que se revoque la medida emitida a Costadoat y pueda volver a efectuar clases en la casa de estudios. “Como FEUC solicitamos que por ningún motivo el Padre Costadoat sea desvinculado de la Universidad Católica. Asimismo, exigimos que el Rector de la UC se pronuncie sobre el tema. Pediremos una audiencia al Cardenal Arzobispo Ricardo Ezzati para expresar las dudas de la comunidad y exigir respuestas”.

“No pretendemos negar que las autoridades tienen atribuciones que pueden usar legítimamente y por buenas razones, pero el ejercicio de estas debe hacerse siempre de manera prudente y debidamente justificada ante la comunidad”, concluyen.

Carta de reclamo de 60 académicos

Gran revuelo ha causado la situación del sacerdote Costadoat en la casa de estudios. Esto quedó confirmado con la carta firmada por 60 académicos de diferentes facultades, que entregaron su apoyo al religioso y rechazaron la medida tomada por Ezzati, sobre todo, por que consideran que se produjo un atentado a la “libertad de cátedra”.

Los profesores tildaron el hecho de “demasiado grave” y sostuvieron que “nos preguntamos por el sentido de una facultad de Teología en la que se impida el diálogo a la luz del Evangelio y dentro de la ortodoxia de la iglesia. ¿Es acaso deseable que una facultad de teología, sus académicos y sus alumnos deban plegarse uniformemente a una cierta línea ‘oficial’ respecto de la comprensión de los valores evangélicos”.