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Luego del anuncio de la Presidenta Bachelet anoche en cadena nacional para enfrentar la crisis de credibilidad en la política que vive el país por los bullados casos Penta y SQM, este miércoles la Mandataria firmó la urgencia de dos proyectos de ley incluidos dentro de sus conclusiones dentro de las medidas anticorrupción

Uno de ellos es el de probidad en la función pública, el que está en segundo trámite constitucional luego de ser ingresado en el gobierno del ex Presidente Piñera. En este punto Bachelet indicó que “estoy convencida que el perfeccionamiento de la democracia es una tarea continua que no pertenece a un mandato u otro, y esto supone un permanente diálogo entre miradas diversas y una articulación de una suma de voluntades. Este proyecto de ley previene no solo de mejor manera los conflictos de interés de las autoridades públicas, sino que establece sanciones más severas en caso de que se presenten, (ya que) extiende, regula y aumenta las declaraciones de intereses y patrimonio, haciendo más duras las sanciones de quienes no cumplan con ellas”.

Para aquellas figuras públicas que tengan un patrimonio en valores y acciones mayor a 25 mil UF se establece un mecanismo fuerte de fideicomiso, además de la nula opción de que una autoridad del Estado sea partícipe al mismo tiempo de una empresa que hace negocios con el Estado: “En este caso, la autoridad tiene que vender la participación en esa empresa”, enfatizó Bachelet.

“Reelección indefinida”

El otro proyecto de urgencia es el que limita la reelección de parlamentarios y autoridades escogidas por votación popular. Este tema que desde ahora tiene carácter de discusión máxima, fue comentado por Bachelet así: “Lo que estamos proponiendo es el término de la reelección indefinida, que es lo que rige hoy”.

La Presidenta apuntó directamente a “terminar con el ‘apernamiento’ de las autoridades en los cargos y garantizar que haya renovación en la política y surgimiento de nuevos liderazgos en la sociedad”.

“Este proyecto también es importante para terminar con las malas prácticas del clientelismo y el tráfico de influencias, y permite una mayor fiscalización de lo que han hecho las autoridades anteriores, No hay más tiempo que perder y todos los diagnósticos y sugerencias están sobre la mesa. Nuestro deber es que Chile tenga un sistema democrático moderno, de acuerdo a un país que aspira a ser desarrollado. Una democracia moderna significa mayor participación, alta transparencia, mejores partidos, un sistema electoral representativo y también límite a la reelección de autoridades”, sentenció la Presidenta Bachelet.