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“Quiero que me asaltes en la calle, me lleves vendado a tu casa y me termines violando”, le dice un hombre al otro lado del teléfono. Alicia le responde con voz coqueta: “Cariño, cuando quieras lo hacemos, me entrego a tu fantasía”. El celular de Alicia no para de sonar. Todos quieren concretar una cita sexual con “la diosa transexual”, como se ha hecho conocida en las páginas que ofrecen sexo pagado. Alicia Vial tiene 22 años recién cumplidos, creció en La Unión y proviene de una familia de clase media. Empezó bailando como Madonna en discotecas gays de Puerto Montt y hace tres años se dedica a la prostitución vip. Y le va bien. Cobra 70 mil pesos la hora y el servicio incluye todo lo imaginable.

¿Cómo empezaste a prostituirte?
-Mi mamá murió cuando tenía doce años y me dejó una herencia. Con esa plata podría haber tenido otra vida. Pero no quise. Es raro. Mientras todas tienen un sueño de ser doctora o lo que sea, yo soñaba con ser prostituta vip. No lo hice por necesidad. Este trabajo no es para cualquiera. Nadie se prostituye por obligación. Es porque te gusta el show. O si no barres el piso para ganar dinero. Y ser prostituta es algo complicado. Yo lo veo así: lo que hago no es bajo, porque yo lo hago elegante. No sé si me explico…

¿Cuál es la diferencia?
-No quiero empezar a hablar de lo bajo, porque después hay chicas que se sienten ofendidas con mi concepto que tengo respecto a mi nivel. Yo soy elegante: me prostituyo en páginas y mi tipo de clientela son doctores, políticos, gente de bien. Atiendo en mi departamento y los espero bien producida, súper maquillada, con buen perfume, un buen labial, toallitas húmedas. Eso hace la diferencia.

¿Recuerdas tu primer cliente?
-El primer cliente me pagó con billetes falsos. Idiota. Ay, no, nena, horrible. Mejor ni recordar esa experiencia. Tonta que no caché.

¿Cómo son tus clientes?
-Tienen entre 25 y 45. Son de clase media y estrato alto. Todos te dicen que es su primera vez, que “ay, no, jamás he probado eso, nunca lo he chupado”. Y después quedan en evidencia: por poco le entra tu mano entera. Hay harta sexualidad reprimida en los chilenos. Que la mujer le metió el dedito y que le picó el bichito. Y por eso vino. Que la novia le pone consoladores, pero quería probar uno de verdad, y por eso vino. Y de repente son tipos muy guapos. El gran mito es que solo los hombres feos pagan por sexo. Mentira. Viene de todo. Desde un hombre de 70 años hasta un pendejito de 19. Y guapos, feos, gordos, flacos. Y no discrimino. No me gustaría que hicieran lo mismo conmigo. A los feos horribles les doy la misma atención que al Brad Pitt. Parejas también atiendo.

¿Parejas heterosexuales?
-Mujer y hombre. Hay muchos matrimonios aburridos de la monotonía y quieren cumplir alguna fantasía.

¿Qué te piden?
-Penetrarla a ella, que él me haga sexo oral, que yo lo penetre a él. No me calienta mucho estar con una mujer, pero por trabajo lo hago. Y les cobro 250 mil la hora. Y terminamos haciendo de todo. He estado con personajes bien, algunos actores o hijos de políticos, empresarios. Mis clientes pagan bien y algunos son muy cariñositos. Te regalan cosas Louis Vuitton, Prada o Chanel. También he participado en fiestas swinger.

¿Cómo son esas fiestas?
-Acá hay dos clubes. Uno en Providencia que no me dejó entrar por ser trans. Y otro en Recoleta, más chulo, más ordinario, donde van puras tipas de última. Y pasa de todo. Soy de ir a fiestas privadas swinger donde va gente de lujo, mujeres finas, y pasa todo lo que te imagines.

¿Cómo qué?
-Por ejemplo, en una fiesta el marido se masturbaba mientras veía a su mujer siendo cogida por dos hombres. O varios tipos contra una mujer. Una especie de trencito. Por lo general, atiendo mucho heterocurioso.

¿Qué te piden ellos?
-De todo. Que sea activa, que los penetre, o que les haga anal profundo: hasta el fondo, sin piedad.

¿A ti qué te gusta?
-Ser activa y pasiva, disfrutar por ambas partes. Es un doble orgasmo. Me gustaría hacerlo con ocho hombres, es lo único que me falta. He estado en orgías con quince, veinte personas, pero con ocho nunca.

¿Tus clientes son de conversarte? ¿Los heterocuriosos qué te dicen?
-Me hablan de sus mujeres, sus hijas, de cuando se han separado. Me encanta conversar con los tipos. Se desahogan. Y vienen donde una para desatar esa cosa reprimida que han tenido toda la vida. He notado que los hombres, si es por sexo pagado, prefieren a una chica trans que una mujer.

¿Por qué?
-Mujeres hay en todos lados. Vas a una discoteca y te puedes agarrar a una mina gratis. Y después chao. O tenís a tu mujer al lado. Entonces, para qué vas a ir a pagarle a una prostituta mujer si hay mujeres por todos lados. Qué mejor que ir donde una chica con cara de mujer, cuerpo de mujer, guapísima y una rica paleta entre las piernas, con la que puedes jugar y hacer de todo. Los hombres pagan por una fantasía. Mis clientes me han dicho que su sueño era estar con la mina más rica del mundo pero con pene. Y tienen razón: uno se aburre de comer porotos todos los días. Y para eso está una, nena.

¿Por eso no te has querido sacar tu pene?
-No es por mis clientes. Es una decisión propia. Me da miedo a no volver a sentir un orgasmo. He escuchado que pasa eso. Imagínate, estar con un tipo que me gusta, que me está cogiendo, y no sentir nada. Y siempre he dicho, la vagina es la vagina. Jamás, por más que te operen allá abajo, vas a quedar igual a una mujer. Me asumo como mujer pero mujer transexual. Así como hay mujeres chicas, mujeres gordas, mujeres flacas, mujeres de pelo largo, hay mujeres con pene. No es más mujer una que se hizo la vagina que yo. Cuando chica, claro, odiaba mi pene, pero después entendí las cosas. Y hasta la muerte con mi sorpresa. Me acompleja más mi voz que mi pene.

¿En serio?
-Por fuera me veo como mujer, pero abro la boca y quedo en evidencia. Mi vozarrón me acompleja, full full demasiado, es un poquito grueso. Hay tipos que me dicen que paso piola, que las argentinas hablan así, como resfriadas. Pero no me gusta. Igual de repente paso piola. El fin de semana fui a una disco hétero en Vitacura. Y todos los hombres me invitaban a tragos, querían salir conmigo, y no sabían que yo era trans. Yo les decía que estaba enferma de la garganta, que no podía hablar, que sorry. Y yo andaba de vestidito y me fui con un argentino maravilloso. El argentino me estaba dando un beso y de repente me mete la mano entremedio de las piernas, sin avisarme, y se encuentra con una pa-le-ta. Bueno, tú sabes. El tipo no lo podía creer. Estaban los amigos ahí, le apreté la mano para que no dijera nada, y se quedó callado. Al final, terminamos en mi cama haciendo lo que tú sabes.

LOS PANAMEÑOS Y LOS NARCOS
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Vienes llegando de un viaje que te llevó a prostituirte a Perú, Panamá y México. ¿Cómo estuvo la experiencia?
-Acá había sido comida por casi todos los santiaguinos y con una amiga decidimos irnos a Perú. Lo pasamos estupendo.

¿Cómo encontraste a los peruanos?
-Acá tienen el concepto de que los peruanos son feos, pero hay de todo. Son respetuosos, no son mentirosos, no llaman para joderte. Acá llaman mucho para molestar o pajearse. El chileno es de llamarte para pajearse. Hay mucho pajero en Chile.

¿Cómo son los peruanos en la cama?
-Se corren muy rápido. El tamaño es normal tirando a chico. Tienen un olor a piel muy característico. Puede ser por lo que comen. Pero es olor a boca. No es muy rico, pero son solo algunos, nomás. Conocí peruanos muy lindos. En mi vida había visto peruanos tan lindos. Los peruanos tienen su orgasmo, se visten y se largan. Nada que hacerse los noviecitos como aquí. Al chileno cuesta sacarlo de la cama. Terminan y se quieren quedar haciendo sobremesa. Me hice mucha plata, pero me aburrió Perú. Le dije a mi amiga que me quería ir a Panamá a comerme a esos negros que hay allá. Y nos fuimos y no, nena, una delicia, una de-li-cia los panameños. El calor, hombres guapísimos, mezcla de negros con blancos, divinos, con unas cosotas enormes. Te pagaban en dólares, qué mejor. Lo malo es que la página donde me ofrecía no sé si estaba mal diseñada o qué, pero había hombres que se confundían un poco y no leían que yo era una chica trans.

¿Y qué te pasó?
-Varias locuras. Un día me llega un colombiano, nos estábamos besando, yo estaba toda excitada, me saco el calzón y, pah, el tipo se echa para atrás asustado. Y me dice qué onda. Y yo qué te haces, si tú sabías que yo era trans, que no, que tú eras una chica. El tipo quería que le devolviera el dinero. Le dije no, mi amor, no te voy a devolver el dinero. Y lo eché. A los veinte minutos llegó con cuatro policías a mi departamento, qué ridículo, me decían que los tenía que acompañar a la comisaria porque él había denunciado que había pagado por estar con una chica y yo era un chico. Dónde se reclama eso, cariño. Nunca me había sentido tan humillada en mi vida, los tipos me decían que les hablara como hombre. Estuvimos como cuatro horas y yo con el tipo al lado. Le decía, mira, lo que estás haciendo maldito, esto te va a pesar, te va a pesar. La cosa es que estuvimos como tres horas y comenzamos a hablar con el colombiano. Y nos iban a despachar cuando él me pregunta si me quería ir con él.

Cachaste altiro lo que quería.
-Sipo, nena. Y ya en el auto me dijo que tenía ganas de probar. Me provocó morbo la situación y le dije “no te preocupes, mi amor, subamos”. Y terminó el tipo quedándose como dos horas conmigo, haciendo de todo, incluso sexo oral. Terminó chupándomela, ¿cachai? Pero eran una delicia los panameños. De repente me tocaban unas cosotas pero así de enormes.

¿Y las ocupaban bien?
-Sí, delicia, delicia, delicia. A Panamá lo amé por eso. No, no, no, no, delicia. Pasaron tres meses y me aburrí. Me fui a México y fue mi perdición. Mucha fiesta, mucha droga, nena. Yo, que soy muy prendida, estaba en mi salsa. Mucho dinero. Mucho narco. Pero a mí me da lo mismo de donde viene el dinero, no hago preguntas. Los tipos te invitaban a sus casas y eran unas mansiones enormes, con guardias, y cachabai que podían ser narcos porque había mucha droga a disposición. Recorrí catorce ciudades trabajando y en todas se ganaba harta plata.

¿Corriste peligro en México?
-Una vez sentí miedo. Fui a la casa de un tipo y cometí el error de no cobrarle antes. Le hice de todo, él tuvo su orgasmo, y le dije: ya, mi amor, págame para irme. Y me dice te vas así. Qué te pasa cariño, quiero mi dinero. El tipo saca unos perros, nena, y yo que le tengo terror a los perros. Me vestí como pude, salí corriendo y le dije que se quedara con su dinero. No me pagó ni un mísero peso el maldito miserable.

Ahora estás de vuelta en Chile. ¿Qué andas haciendo?
-Vine a estudiar maquillaje. Después pretendo irme un año a Europa y Asia, y culminar con mi carrera de prostitución.

Quieres dejar de prostituirte.
-No quiero estar toda la vida en esto. Quiero formar familia. Tener una pareja normal y no sentirme utilizada. Pienso irme de Chile, también porque otras escort me han dicho que acá el trabajo está horrible.

¿Por qué está mala la pega?
-Cuando estaba Piñera había más pega. Ahora con esta señora disminuyó el trabajo. No sé, nena, qué será. Puede ser la reforma.

¿La reforma tributaria, dices?
-No sé, pero cuando estaba Piñera se trabajaba muy bien. Pero mi caso es diferente, galla: siempre voy a trabajar. Tengo mis clientes. Pero he notado que clientes nuevos han ido a la baja. Una amiga tiene un sexshop y se queja por lo vacío, que no vende nada, y que cuando Piñera estaba las ventas eran a full. Por otro lado, amo mi país y todo, pero los chilenos están comiendo mucho charqui y poco filete. El chileno está perdiendo el gusto. Le gusta la ordinariez, la mujer vulgar. Eso lo vi cuando estuve en Antofagasta. Los tipos te piden todo cochino, sin preservativo, tienen mal gusto. Los ejecutivos y los mandamases que no son del norte pueden tener gustos finos, pero a los obreros obreros les gusta la mujer periférica, ordinaria, vulgar. Ellos quieren pagar poco y hay mujeres dispuestas a eso. Ese tipo de mujeres echan a perder el mercado.

¿Por qué no tienes amigas trans?
-No conozco el ambiente y no me interesa. No tengo nada contra ellas. Soy una chica trans, pero pasa que en este ambiente, cariño, es muy difícil tener amigas trans. Cuando salí en la tele, me criticaron por no haber sacado la voz por ellas. Pero a mí no me interesa. Nadie me ha ayudado a ser lo que soy. No puedo hacerme cargo de otras trans. Si las mataron qué mala suerte, qué pena, pero como también hay mujeres asesinadas, niños asesinados, gays asesinados, o sea, de todo, cariño. Porque soy trans, ¿tengo que defender sus derechos? No entiendo, nena.

¿Qué piensas del matrimonio gay?
-Estoy de acuerdo, pero no me interesa. No me quiero casar como lo haría un homosexual. Quiero casarme como mujer con un hombre. Ese es el cuento.

BESO NEGRO
¿Haces de todo?
-De todo, de todo. Me gusta el hardcore, el sexo fuerte, duro, agresivo.

¿Pero hay algo que por ningún motivo harías?
-Sin preservativo jamás. A los chicos no les gusta usar condón. A las mujeres tampoco. En las discos, hay mujeres que se regalan por dos whiskies y lo hacen sin condón. El beso negro, tampoco hago. Es antihigiénico. Pero al chileno le encanta hacer el beso negro. Siempre me lo piden. Se los dejo hacérmelo, pero yo a ellos no.

¿Qué es lo más loco que te han pedido hacer?
-Golpearlos, vestirlos de mujer, ponerle pelucas, peinarlos y que se sientan una prostituta. Los calienta más eso a que tengamos sexo. Otros te piden que los orinen. Y lo hago: tomo harta agua antes de atenderlos. No me da asco nada. Me han pasado cosas locas. Una vez a un cliente, que solía meterse cocaína, le dio con que le metiera un consolador por el ano. Lo hice, obviamente. La cosa es que la hueá se le metió tan adentro que no lo pudimos sacar. Yo había fumado marihuana y me dio un ataque de risa. El tipo tuvo que ir a la clínica a sacárselo.

Cuando no te calienta, ¿finges?
-De repente tomo viagra. Trato de no abusar. El dinero llama, nena. Yo amo el dinero. Ahora que lo analizo, es muy difícil que me acueste con un tipo sin que me dé nada a cambio. Si no tengo algo a cambio, me siento utilizada. ¿Qué gano acostándome gratis?

Para ti, los hombres son un objeto.
-Son fuente de ingresos, como un cajero automático. Mis cirugías, mis tratamientos láser, mis hormonas, el departamento, ¿quién me los va a pagar? Si me acuesto con un tipo gratis, estoy echando pa atrás el negocio, ¿cachai? No es rentable. No me excita. Seré muy ambiciosa o qué, pero me gusta mucho el dinero. Yo creo que me calienta más el dinero que un hombre.

¿En qué gastas tu plata?
-Me compro ropa. Ahora estoy estudiando y pago mi departamento. Pero, principalmente, ahorro.

¿Para qué ahorras?
-Para comprarme departamentos y vivir de eso. No quiero pasarme toda la vida hueveando en esto. Galla, mi sueño es ser la primera transexual en entrar a un reality. He ido a cientos de casting, pero acá no están preparados para admitir un transexual en un reality. Pero sería una cosa de otro mundo.

¿Por qué te gustaría entrar?
-Me gusta que la gente me conozca, que se hable de mí. Me encanta ser figurita. ¿Sí que sería un morbo que una trans esté en un reality, cierto?

¿Por qué te pusiste Alicia Vial?
-Me encanta la animadora Julita Vial. Es en su honor. Muchos dicen que nos parecemos. Es fina, elegante, me encanta.

@Aliciavial
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