U. ARCIS A1
Mi nombre es Víctor Hugo Robles Fuentes, chileno, periodista y comunicador social. He trabajado en Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS desde el 20 de marzo de 2002, primero con contrato a plazo y desde el 1 de septiembre del mismo año con contrato indefinido, realizando la función de Coordinador de Publicaciones de Editorial ARCIS, recibiendo siempre las mejores calificaciones por mi labor profesional, evaluaciones emanadas de mi jefatura directa en la Vicerrectoría de Extensión y Publicaciones.

Me integré a la Comunidad de Universidad ARCIS en marzo de 1991, primero como joven estudiante de periodismo y luego en 2002 como funcionario de planta de Universidad ARCIS. El largo e intenso tiempo transcurrido me ha permitido conocer a las personas, la institución empleadora y su particular cultura político – administrativa. Al respecto, si bien Universidad ARCIS ha experimentado en su particular historia -más de 30 años- una serie de situaciones difíciles de superar, jamás se había enfrentada a situaciones de reiteradas y flagrantes violaciones a los derechos fundamentales y derechos laborales de sus trabajadores y trabajadoras.

En mayo de 2014 comenzaron los problemas más graves y preocupantes, manifestados en demoras en el pago de sueldos, sumado a involuntaria deuda previsional que -poco a poco- fue aumentando. Desde ese momento a la fecha, abril de 2015, la vulneración de derechos y la violación al Contrato Colectivo Vigente han sido reiterados, expresándose inicialmente en la demora y en el no pago de sueldos durante más de 4 meses (mayo a agosto de 2014), tiempos duros y angustiantes acompañados de manifestaciones, protestas y un clima laboral e institucional hostil, violento e inestable.

Lo más dramático comenzó a hacerse realidad desde octubre de 2014 cuando se dejaron de cancelar las remuneraciones y las obligaciones previsionales, cumpliéndose hoy seis meses y 11 días sin sueldos pagos, sumado a una millonaria deuda previsional de un año de no pago, afectando así nuestro futuro previsional. Han sido más de seis meses de incertidumbre, desolación, injusticias y humillaciones jamás experimentadas en mi ámbito laboral de Universidad ARCIS, espacio que debiera gozar de respeto e integración social.

El no pago de remuneraciones ha significado la alteración de mi vida laboral, social y familiar, junto a afectar directamente en mi salud síquica y emocional. Desde el 3 de junio de 1994 soy una persona diagnosticada de VIH/SIDA, calificación acreditada por Informe del Instituto de Salud Pública ISP. Esta situación de inestabilidad laboral e institucional ha afectado negativamente mi salud mental, manifestada en cambios de ánimo, irritación, desgano, depresión, pérdida de peso y una serie de otros síntomas específicos y complejos que perturban mi calidad de vida. La estabilidad y equilibrio físico – emocional de una persona que enfrenta una enfermedad crónica como el VIH/SIDA es fundamental para su sobrevivencia, particularmente si se debe enfrentar el prejuicio y estigma social. En este estado de crisis económica, política, académica es institucional de Universidad ARCIS, mi salud se ve seriamente perjudicada por la violación reiterada de mis derechos laborales.

Mi situación económica es extremadamente vulnerable producto del no pago de mis remuneraciones, obligándome a solicitar préstamos informales a amigos y familiares, particularmente con mi abuela Luzmira Monsalvez Alarcón, cómplice mujer de 86 años que vive junto a mí en una pequeña casa en la población El Cortijo de Conchalí. Mi abuela vive con una pensión básica de $144.226 y los ingresos obtenidos de mis remuneraciones en Universidad ARCIS nos permitían en tiempos normales solventar gastos en alimentación, vestimenta y servicios básicos. Desde que no recibo remuneraciones ha sido mi abuelita la que ha tenido que ocupar la totalidad de su paupérrima pensión para sobrevivir en medio de las injusticias laborales, afectando de igual modo su propia salud emocional y mental.

Estas irregularidades reiteradas y las injustificadas violaciones a mis derechos laborales han alterado mi salud física y síquica, junto con perjudicar extremadamente mi situación económica y desarrollo profesional en tanto periodista, comunicador social y columnista de opinión. En lo directamente financiero, no he podido solicitar un nuevo crédito social en la Caja de Compensación de los Andes en convenio con Universidad ARCIS, porque mi empleador no ha pagado las últimas cuotas de crédito solicitado con su aval y descontado por planilla, aunque sí han procedido a su descuento. El crédito de consumo personal que originalmente pedí ha aumentado significativamente porque se deben sumar ahora los intereses por no pago en la fechas correspondientes según contrato.

En medio de este contexto de desolación e injusticias reiteradas, en mi calidad de integrante del Sindicato Histórico de Trabajadores/as de Universidad ARCIS y votado por mis propios compañeros y compañeras, asumí funciones políticas, comunicaciones y corporativas en la Secretaría General del Sindicato de Trabajadores/as. Tal responsabilidad, asumida con la firme convicción de ser un aporte a la búsqueda de soluciones a los problemas que sufren los trabajadores/as, ha tenido costos en mi vida personal, social, política y laboral. Junto a la valoración de mi trabajo como dirigente sindical, debo sumar el lamentable hostigamiento y las amenazas directas e indirectas a mi rol directivo sindical recibidas a través de distintos medios, alterando aún más mi vulnerable situación laboral y psico – social. Si bien es sabido que el trabajo sindical es necesario, duro y controvertido, llama la atención que el descrédito a la labor de organización y denuncia sindical ocurra en un espacio académico e institucional que predica el pensamiento crítico y la valoración de las diversidades políticas, sociales, culturales y sexuales. Del mismo modo, altera verse enfrentado a autoridades universitarias que militan y/o simpatizan con partidos políticos que dicen ser defensores de los Derechos Humanos y los derechos de trabajadores/as pero que -contradictoriamente- violentan esos mismo derechos fundamentales.

Ante la incertidumbre de lo que ocurra con la universidad como espacio laboral y en la seguridad que no existe solución a las demandas que hemos realizado como trabajadores y hoy como dirigente sindical, he decido presentar mi autodespido o despido indirecto, decisión no exenta de dolor y contradicciones, pero sabiendo que es la única herramienta que me ofrece la ley laboral para resguardar mis derechos como trabajador ante el reiterado incumplimiento de las obligaciones del empleador. Es inaceptable e insoportable trabajar en una institución que no valora ni respeta a las personas y que vulnera reiteradamente todos los derechos estipulados, tanto en el Contrato colectivo como en el Contrato Individual de cada uno de sus trabajadores/as. Todo este triste e injusto tiempo, que va desde mayo de 2014 a abril de 2015, Universidad ARCIS como empleador no sólo ha vulnerado mis derechos laborales, sino que ha violentado las normas fundamentales que emanan de los derechos y deberes consagrados en la Constitución Política de la República de Chile como son: el derecho a la protección de la salud, el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona y el derecho a la seguridad social.

Mediante el presente relato y ejecución de autodespido de Universidad de Arte y Ciencias Sociales ARCIS, solicito el imperio de la Ley Laboral resguardando mis derechos en plenitud.