Hans Pozo YT
A nueve años de uno de los crímenes más espeluznantes de la historia policial chilena, la madre de la única hija que dejó Hans Pozo, el joven de Puente Alto que fue descuartizado en 2006, cuenta cómo ha hecho para que la niña de 10 años no se entere de nada y cómo se prepara para enfrentar el tema con ella.

En entrevista con la revista El Sábado de El Mercurio, Linda recuerda cómo conoció a Hans Pozo, cómo terminó embarazándose de él a los 15 años, cómo vivió el primer año de su hija sin el apoyo de su padre que estaba perdido en las drogas y cómo ha lidiado con su recuerdo estos últimos años.

La mujer de 26 años, asegura que para ella Hans fue su primer amor y que a veces se siente culpable por no haber sido más dura con él. Haberlo controlado más, porque la pasta base lo tenía viviendo en la calle y alejado de ella y su hija cuando murió.

Ella asegura eso sí haberle pedido muchas veces que dejara la pasta base. “Se lo pedí cuando estaba embarazada, se lo pedí cuando nació la niña, le dije que tenía que cambiar, que tenía que dejar el vicio, que iba a ser papá, que tenía que sentar cabeza. Pero él no me decía nada. Me daba rabia. Después pensé, pucha, si él hubiera dejado la pasta, si hubiera cambiado, si huebiera sentado cabeza, seguiría vivo”, dice.

Sobre si se siente culpable Linda sostiene que “puede ser. Porque cuando estaba conmigo, él se preocupaba de sí mismo. Y después que terminamos, me enteré de que estaba en la pasta. Si el coraje y carácter que tengo ahora lo hubiese tenido antes, quizás lo habría controlado más. La mujer hace al hombre y yo era niña, no tuve el carácter para frenarlo. A lo mejor fui blanda”.

Linda cuenta que su hija sigue siendo una niña y que todos estos años ha luchado por protegerla. La joven dice que cada vez que se acerca la fecha del asesinato no deja que su hija vea la televisión para que no se entere de nada. Sin embargo, Linda sabe que su hija está creciendo y que tarde o temprano tendrá que enfrentar la verdad. De hecho la está llevando al psicólogo. “La tengo en el psicólogo para que él me prepare antes de que empiecen las preguntas para que él le diga, porque yo no voy a tener la valentía para hacerlo. Creo que me voy a quebrar. No voy a poder”, cuenta.

Sobre sus miedos, Linda asegura que su temor más grande es que su hija tome mal la noticia, “que se me ponga rebelde cuando conozca la verdad. O que se quiebre. Yo sé que en el momento va a ser un tema fuerte. Para mí aún lo es, así que imagino cómo será para ella, que es la hija. Quiero que esté preparada emocionalmente para recibir la noticia y que no le afecte tanto”.

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