luis nuñez marihuana

El ex futbolista Luis Núñez, preso por su participación en una red de narcotráfico, ahora fue querellado por el Consejo de Defensa del Estado por el delito de soborno, luego de que coimeara a un gendarme para que ingresara al penal un teléfono celular y “4 empanadas” de marihuana.

La información aparece en la acción legal interpuesta por el organismo ante el 7º Juzgado de Garantía de Santiago el pasado 17 de junio y que publica The Clinic Online.

De acuerdo a los antecedentes que constan en el libelo, Núñez le pagó, se sabe hasta ahora, $100 mil al guardia del penal Santiago Uno, David Avaria, para el ingreso del teléfono móvil y los pitos que fueron vendidos como paquetes en 40 luquitas cada uno.

Los hechos quedaron al descubierto luego de una inspección rutinaria por parte del Departamento de Seguridad de Gendarmería en diciembre pasado.

Núñez no sólo le pagó al gendarme referido, sino además le regaló una radio Alpine para su auto, coima que fue entregada por su padre en un punto de la ciudad no identificado.

Tanto el soborno cometido por Núñez y el cohecho de Avaria quedaron establecidos no sólo por testimonios verbales, sino por la mensajería de whatsapp que mantuvieron.

Núñez fue un jugador destacado, demostrando sus dotes en Universidad Católica, Jacksonville de Estados Unidos, Magallanes, O’Higgins, Palestino, Universitario de Deportes de Perú, finalizando su carrera en 2012 en el club Concepción, año en que fue detenido por la PDI y encarcelado por el delito de tráfico de drogas.

Con la querella del CDE, Núñez enfrentará una nueva formalización ante el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago por la Fiscalía Centro Norte y continuará en prisión por el tiempo que dure la condena que le impongan.

Asimismo, el organismo pidió una serie de diligencias, tendientes a establecer cómo fue posible que Núñez lograra el ingreso de especies y droga y si existen otros sujetos involucrados. Además, solicita que se interrogue al papá de Núñez que podría enfrentar el delito de soborno al pasarle la radio al gendarme.

Lea la querella del CDE