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En abril pasado el Ejecutivo presentó al Congreso el proyecto de Carrera Docente. Este proyecto, que probablemente era el que auguraba más consenso en la reforma, hoy produce controversia, llegando incluso al extremo de que algunos sectores del Magisterio pidan su retiro. Ante este escenario creemos fundamental conocer su contexto y entender por qué estamos frente a una oportunidad histórica para cambiarle la cara a nuestro sistema educacional.

La evidencia es clara: ningún país ha logrado aumentar la equidad y calidad de su educación sin los profesores, y por eso es tan importante que valoremos su trabajo y realicemos esfuerzos importantes en esa dirección. El Ejecutivo propone un proyecto de ley que aumenta la inversión en docentes en alrededor de US$2.300 millones, cifra que representa cerca de la mitad de los recursos destinados a la reforma educacional. He ahí la gran oportunidad que representa el proyecto. Esta cifra es un piso más que aceptable para empezar su tramitación en el Congreso –donde esperamos que se aumente- y un triunfo de los profesores y la sociedad civil organizada, quienes, a través de movimientos no gubernamentales como El Plan Maestro, lograron posicionar el tema como una prioridad. Si bien su contenido es insuficiente en muchos aspectos, retirarlo implica, en la práctica, que las cosas no cambien, ya que la experiencia indica que tramitar un proyecto de esta complejidad los últimos años de un gobierno -sumado a elecciones municipales entremedio- resulta casi imposible.

En un escenario donde finalmente nos jugamos avanzar mejorando la propuesta o arriesgarnos a que esta oportunidad se diluya entre otras prioridades políticas, hoy es más necesario que nunca que todos los docentes nos involucremos y apostemos a encauzar propuestas de mejora concretas para el contenido. En ese escenario, la participación de los docentes del sector particular subvencionados resulta clave para empujar el proceso ¿Por qué? Porque hoy más de la mitad de los docentes hacen clases en escuelas particulares subvencionadas, y quienes empiezan a ejercer la docencia lo hacen, en su mayoría, en este tipo de escuelas. Un antecedente clave en este sentido –y que no ha recibido tanta atención- es que una carrera docente universal, es decir, para todos los docentes del sistema con financiamiento estatal no estaba -según ha trascendido- en los borradores iniciales del proyecto, que consideraban la carrera sólo para los municipales. Esto, fruto del diálogo, pudo revertirse y hoy constituye un triunfo no menor para los profesores.

¿Qué propone el proyecto para los docentes del sector particular subvencionado? Entre los aspectos más relevantes están las remuneraciones. Aumenta, al igual que para el resto de los profesores, el reconocimiento al título profesional. También reemplaza la Asignación de Excelencia Pedagógica por una de Tramo de Desarrollo Profesional, y se les entregará la Asignación de Experiencia (bienios), hoy solo reservada para los municipales. De esta forma, la remuneración inicial promedio aumenta de menos de $550 mil a casi $800 mil por 37 horas. Buena noticia, sin duda, aunque al proyecto le falta aún mucho por mejorar para que la trayectoria salarial de todos los docentes sea similar a la de otras profesiones.

Otro aspecto novedoso para este sector es que se incluye en un sistema único de evaluación para el paso de etapas en la carrera; propuesta que, si bien es un avance, creemos debiera simplificarse y considerar el contexto local con retroalimentaciones formativas dentro de cada comunidad escolar.

Este es un proyecto que cambia diversos aspectos del quehacer docente, y por lo tanto genera mucha incertidumbre. Sin embargo, es importante que prime un diálogo constructivo para hacer las modificaciones necesarias a la propuesta y, de una vez por todas, mejorar las condiciones docentes para que los estudiantes tengan la educación que merecen. El proyecto está recién empezando su tramitación y hay mucho trabajo por delante.

*Profesor y Subdirector Ejecutivo de Fundación Elige Educar.