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La semana pasada los vecinos de Independencia despertaron con una camioneta blanca que colgaba sobre sus cabezas. Los trabajadores del sindicato interempresa nacional de trabajadores de la construcción (SINTEC) y del sindicato interempresa nacional de trabajadores asalariados (SINTRASAR) colgaron el vehículo de la jefatura como forma de manifestarse contra lo que consideran una actitud intransigente de parte del Consorcio Constructor Línea 3, compuesto por las empresa mexicana ICA y las españolas Copasa e Isolux Corsán. Estas últimas cuestionadas por trabajos anteriores del sector público. A fines de abril, de hecho, las oficinas de Isolux fueron allanadas por la PDI con el fin de esclarecer el pago de coimas al ex director de Administrador y Finanzas de la Universidad de Santiago. La misma semana pasada, los trabajadores subieron un video a las redes sociales en el que se muestran bañándose en los piques que se mantienen inundados producto de la huelga, ya que no hay trabajadores que drenen el agua.

Hace unos 20 días, recuerda Jorge Hernández, presidente de SINTEC, presentaron un contrato colectivo a CCL3, a lo que el consorcio respondió por escrito. Luego de eso, asegura, no tuvieron más respuesta, razón por la que paralizaron sus actividades. Hoy tienen cinco piques tomados, desde la calle Inglaterra a Cal y Canto, por Independencia. Ambos sindicatos concentran a un 90% de los trabajadores y exigen mejoras salariales, de horario y de seguridad, además del pago de indemnización por término de faena y un bono “por término de negociación o término de conflicto en este caso”, dice Hernández. También piden que Metro S.A. interceda en las negociaciones.

¿Qué han podido conversar con la empresa?
En realidad nunca vino un acercamiento por parte de la empresa. Operan como una sola empresa, que es Consorcio Construcción línea 3, pero quien tiene la administración del proyecto es Isolux. La empresa respondió al contrato colectivo y desde ahí no ha habido ninguna negociación ni conversación con la empresa. No nos han citado, se negaron a asistir a una mediación por parte de la Dirección del Trabajo, así que tienen una posición bastante intransigente. Vemos una posición de intransigencia, tozudez, de no sentarse a conversar. Nosotros creemos que el poder conversar no compromete a nada, pero sí ayuda a ir acercando posiciones y eso es lo que la empresa no ha entendido.

Ustedes también piden la intervención de Metro S.A.
Claro, porque ellos son los dueños del proyecto, los dueños de casa. Entonces son los que en cierta medida debieran marcar las pautas para las empresas contratistas. Hemos tenido algunos llamados donde dicen que van a colaborar en que la empresa entregue alguna propuesta o se siente a conversar con el sindicato, pero más que eso, no ha habido. Metro S.A. no se ha puesto a la altura como mandante, nosotros sí le planteamos la firma de un acuerdo marco que establezca ciertas condiciones mínimas para el proyecto, tanto en temas de higiene y seguridad, en términos de jornada y en términos de entregar una bonificiación por término e la obra a los trabajadores. Metro nunca evaluó lo que significaba construir este mega proyecto, dos líneas simultáneas completas y eso actualmente los tiene bastante complicados. No han estado a la altura

¿Cómo se les ocurrió colgar el auto de la grúa?
Era un auto de la jefatura de la empresa. Son cosas que nacen al calor de las reuniones que se van dando, son más bien actos espontáneos que se dan para poder llamar la atención de los medios y poder difundir en qué se está. Pero incluso después de eso no obtuvimos respuesta de parte de la empresa.

¿Han visto cómo ha ido avanzando la Reforma Laboral?
Claro, somos uno de los sindicatos que está hoy en día siendo bastante críticos de la Reforma Laboral. Creemos que es una reforma que no ataca lo sustancial, lo medular, que es la libertad sindical, la negociación colectiva y el derecho a huelga. De hecho nosotros nos veríamos muy perjudicados con esta reforma ya que se aplicarían fórmulas que atentarían totalmente contra la libertad sindical como el tema de negociar 40 días antes de que parta una obra, el tema de la limitación en la elección de los delegados sindicales, la criminalización de las tomas de faena, que es nuestra herramienta que tenemos. Si la única forma de que los empleadores den respuesta es teniendo huelgas efectivas. Si no hay huelgas efectivas los patrones no dan respuesta a los trabajadores. Y la única forma es tomándose las instalaciones de la empresa. Entonces eso la reforma lo criminaliza y obviamente da la posibilidad para que hagan desafuero de los dirigentes y delegados sindicales.

Y está el tema de los servicios mínimos.
Lo de los servicios mínimos es un maquillaje para seguir usando el reemplazo en huelga. Los servicios mínimos son para cosas de urgencia, aplican en hospitales, en sectores que demandan una urgencia. Pero en una fábrica que produce equis cosa, el servicio mínimo se utilizaría para que siga despachando sus productos. Y eso nos parece una incongruencia y un maquillaje con respecto al reemplazo en huelga.

¿Qué experiencia han tenido con esta empresa?
Tenemos antecedentes de que han dejado obras botadas, tienen malas prácticas laborales. Son empresas que lamentablemente no están a la altura de estos tiempos, que no respetan la legislación nacional y que no debieran estar en el mercado. Nosotros no descartamos ninguna medida si es que no hay una pronta respuesta. Sólo sabemos que esto se va a radicalizar, se van a generar más acciones. No descartamos ninguna forma de lucha para conseguir nuestros objetivos