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Aún queda un 20% de chilenos que se identifica con la Dictadura o que defiende lo obrado por Augusto Pinochet, según Mori-Cerc, y muy posiblemente Hermógenez Pérez de Arce, abogado, columnista y ex director de La Segunda, sea el más fiel representante de ese grupo.

En entrevista con el diario que alguna vez dirigió, hecha antes de que muriera el “Mamo” Contreras, Pérez de Arce aborda en profundidad el periodo 1973-1989, que según él fue la consecuencia de una sociedad que “tenía que defenderse de un sistema que pretendía terminar con todas las libertades por la fuerza”.

Tal como lo ha dicho en otras oportunidades, plantea respecto de la violación a los derechos humanos que “hubo muchos abusadores, obvio, si estamos entre chilenos, que siempre estamos atropellando los derechos de alguien. Por eso es un país difícil y tiene que haber mano dura; si no, se desbandan”.

A su juicio, “no hubo una política de atropello a los DD.HH.; sí hay un pacto de silencio para ocultar la responsabilidad de la izquierda”.
Respecto de los pactos de los militares, sostiene que no existen, y que “en el caso Rojas de Negri y Quintana los militares declararon ante el juez Alberto Chavarría inmediatamente. Ahí hubo una mujer que atentó contra los derechos humanos, que llevaba unas cosas combustibles para tirárselas a los vehículos de locomoción para quemar gente y los agentes del Estado la reprimieron. Y accidentalmente se quemó”.
Sobre la sobreviviente del caso Quemados, quien ya declaró ante el juez Mario Carroza, manifestó que “está pidiendo la renuncia del comandante en jefe del Ejército y es recibida por el presidente del Senado que le rinde homenajes, y ahora vi que también Hernán Larraín participaba en otro. Entonces, tiene un poder político especial porque ella pone en jaque a las autoridades chilenas con las solicitudes que hace (…) tengo miedo de lo que Carmen Gloria Quintana pueda lograr, porque consigue todo y nadie se acuerda de que ella llevaba los líquidos inflamables”.
Las críticas a la derecha y a Piñera
Pérez de Arce es consultado por las diferencias públicas con el presidente de la UDI, Hernán Larraín, sobre todo después de que este último manifestara que el principal matiz entre ambos es la condena irrestricta a la violaciones a los Derechos Humanos.
“No considero que sea defensa de los derechos humanos la apología de una persona cuya figuración se debe a haber sido sorprendida portando elementos inflamables para quemar a civiles. Nunca he pretendido silenciar a Hernán, pues lo que le pido es que él mismo se silencie, en lugar de repetir consignas comunistas. Creo que Jaime Guzmán estaría muy en desacuerdo con degradar a oficiales que combatieron el terrorismo marxista. También tuve diferencias con el general Contreras y él una vez se querelló en mi contra, pero no por eso me voy a convertir en portavoz de las consignas de la extrema izquierda (…) Los uniformados nos protegieron de una violación masiva y sólo los malagradecidos pueden considerarlos a ellos como violadores”, subraya el abogado, quien admite sentirse solo en su lucha, y además acusa que “hay personas poderosas que tratan de que yo no aparezca, me tienen muy bloqueado”.
¿Quiénes? se le pregunta, “un hombre de la prensa. Y al más poderoso de la derecha, Sebastián Piñera. Soy su adversario, opositor a todo lo que él piensa y hace, y se preocupa de que yo no tenga posibilidad de tener más tribuna”, responde.