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Aún, quizá falten décadas para dilucidarlo, no está claro cuántas personas de la derecha le siguen prendiendo velas a Pinochet, la Dictadura y su cuadrilla de represores. De hecho, una reciente encuesta de la consultora Cerc-Mori reveló que el pinochetismo sigue presente en el 20% de los chilenos. Sin embargo, tras la muerte del “Mamo” Contreras, acaso el más sanguinario exponente de las violaciones a los Derechos Humanos, la oposición elaboró un texto donde se advierte la ausencia de la palabra general, y en el que se llama a condenar, sin tapujos, cualquier tipo de vejaciones de esta naturaleza.

“Tras la muerte de Manuel Contreras, expresamos una vez más el compromiso irrestricto en defensa de los derechos humanos y una postura fuerte en contra del uso de la violencia política. La experiencia chilena nos obliga a construir una posición sin ambigüedades y mostrarle al mundo lo que Chile ha aprendido duramente con su historia”.

“Este compromiso lo debemos tener transversalmente respecto de lo ocurrido en nuestro país, y lo mismo sobre lo que ocurre actualmente en otros países hermanos. La dignidad humana es universal y su defensa debe ser asumida siempre. En este sentido, en el día de hoy tenemos la convicción de que es necesario condenar la violación a los derechos humanos ocurridas en Chile, y particularmente aquellas articuladas por Manuel Contreras, ex director de la DINA condenado por los tribunales de justicia. Si queremos transformar el respeto a los derechos humanos en un patrimonio universal en nuestro país y en su clase política, es necesario hacerlo siempre y en todo lugar”, cierra la declaración firmada por Hernán Larraín, presidente de la UDI; Cristián Monckeberg, presidente de RN; Felipe Kast, presidente de Evópoli; y Alejandra Bravo, presidenta del PRI, recoge El Mercurio.