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Tras el anuncio de la histórica recomposición de relaciones entre EE.UU. y Cuba nueve meses atrás, este viernes se volvió a izar la bandera del gigante del norte en La Habana después de 54 años, hecho que marca de alguna manera la caída definitiva del muro ideológico que se erigió entre ambos países después del inicio de la Guerra Fría.

El secretario de Estado John Kerry, el primer funcionario de ese rango que visita la isla en más de medio siglo, encabezó la ceremonia, ocasión en que aprovechó de hablar en español.

Los tres marines que bajaron en 1961 la bandera de EE.UU en la embajada de La Habana, Larry Morris, Mike East y Jim Tracey, a modo de absoluto simbolismo, la izaron hoy de nuevo en la ceremonia oficial de apertura, presidida por Kerry.

“Los invito en nombre del presidente Obama y el pueblo norteamericano para cumplir su compromiso presentando la bandera de barras y estrellas para ser izada”, les instó Kerry en su discurso.

Ayer, en vísperas de la reapertura oficial de la embajada de EE.UU. en la capital cubana, Fidel Castro, escribió una columna para el diario Granma donde reivindicó algunos conceptos de la revolución, pasando -de paso- una factura a EE.UU.

Según recoge la agencia EFE,  Kerry, afirmó que una “democracia genuina” en la que puedan “elegir libremente a sus gobernantes” es la mejor opción para los cubanos, aunque matizó que son ellos quienes deben definir su futuro.

“Nuestras políticas del pasado no han conducido a una transición democrática aquí en Cuba. Sería poco realista esperar que la normalización de relaciones tenga un impacto transformador en el corto plazo”, agregó.