“Me importa una raja, porque me sigue yendo bien con las mujeres”, responde a La Segunda Luka Tudor -otrora seleccionado chileno y unas de las promesas que tuvo el fútbol criollo a fines de los 80′- sobre los 115 kilos que pesa en la actualidad, a 18 años de su retiro forzado producto de una serie de desgarros.

Según expone Tudor, dedicado al método Isha hace trece años, “la gente está preocupada de puras pelotudeces (…) creo que las prioridades están un poco cambiadas”.

Por ejemplo, respecto de las críticas por el físico de Fernando Gonnzález, pide que lo dejen vivir tranquilo, y que él sólo le puede desear que sea feliz.

“Cuando un deportista jubila y ya no inflan, él, de forma dramática, se empieza a inflar”, analiza

Volviendo al tema de sus kilos, que dista mucho de la imagen del delgado delantero de 183 centímetros que rompió redes en la UC, Colo Colo y que alguna vez jugó en el Newell’s de Marcelo Bielsa, asegura que sigue teniendo buen estado físico y que la tele lo hace parecer más gordo de lo que en verdad es. “Yo soy un gallo grande y ahí me veo como un ropero”.

Sobre el por qué de los cambios físicos que experimentan los deportistas tras el retiro, responde que “hay un relajo, pero tampoco es que uno llevaba una vida monacal como deportista”.

Finalmente, admite que cuando sale de la ducha y se mira en el espejo….piensa que está así porque se lo merece, porque se lo buscó, pero lanza una primicia… “¡esto se acaba! Voy a ir al gimnasio en septiembre. Sólo por salud”.