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Tres bandos antagónicos. Con este precedente se mueven hoy las piezas clave en el Ministerio Público, ad portas de que se inicie el 1 de septiembre la carrera por reemplazar a Sabas Chahuán como fiscal nacional. Desde el lunes, hay un candidato menos: Alberto Ayala, fiscal de la zona metropolitana oriente -que ha tenido una disputa pública con su par de delitos de Alta Complejidad, Carlos Gajardo- fue designado en Antofagasta. Y es que el engranaje interno también está en ajuste.

En el organismo, aseguran fuentes consultadas por The Clinic Online están quienes respaldan a Chahuán, a quien la investigación del caso Penta y Soquimich le permitió dejar atrás una gestión que había sido cuestionada por fiascos como el “Caso Bombas” o el polémico “cafecito” con Eliodoro Matte, el 12 de mayo de 2010 en el marco del caso Karadima -Matte fue uno de los financistas y defensores del cura indagado por abusos sexuales- del que no quedó registro público, aunque en ese entonces no era obligatorio.

Otro grupo estaría alineado con Raúl Guzmán Uribe, abogado de la Universidad de Chile que reemplazó en junio de 2011 a Alejandro Peña, cuando éste dejó el sector Metropolitano Sur luego de ser reclutado por el gobierno de Sebastián Piñera. Guzmán es el fiscal jefe en la indagatoria sobre el bombazo en la galería Subcentro de Las Condes, en la estación Escuela Militar del Metro el 18 de septiembre de 2013, causa por la que permanecen con prisión preventiva Juan Flores, Nataly Casanova y Enrique Guzmán.

Un tercer contingente son los llamados “viudos de Xavier Armendáriz”, ex fiscal que se hizo conocido en los albores de la Reforma Procesal Penal cuando condujo la indagatoria por abusos sexuales contra el exsenador Jorge Lavandero que terminó en un juicio abreviado.

Tanto Guzmán como Armendáriz postularían a la sucesión, mientras otras piezas son acomodadas. La nominación de Ayala en Antofagasta deja abierto su cupo en la zona metropolitana oriente donde suena el nombre de Emiliano Arias, quien es parte del equipo que investiga los casos Penta y Soquimich. Éste nombramiento lo realizaría Chahuán de una terna propuesta por la Corte de Apelaciones. En la misma situación queda la designación del fiscal de Magallanes, cuyo titular, Juan Agustín Meléndez, postuló y quedó a cargo de Los Ríos. En la Occidente, en tanto, donde Solange Huerta cumple en 2016 ocho años en el cargo, el elegido para un reemplazo sería Gajardo, pero ese nombramiento ya no lo realizaría Chahuán. Sobre Gajardo se comenta también que ha iniciado acercamientos con Guzmán, Armendáriz y con Abbott, pues teme que lo saquen de fiscal jefe de la fiscalía Oriente.

Quienes conocen sobre cómo opera la Fiscalía, aseguran que Chahuán pasa por un momento delicado. Internamente está debilitado y sus fuerzas para que Jorge Abbott sea quien lo suceda en el puesto, hoy no tienen tanta claridad como hasta hace unas semanas.

Un senador de la Nueva Mayoría reconoce el escenario y comenta que candidatos como el actual jefe de la Fiscalía de Delitos de Alta Complejidad José Morales y Guzmán, han avanzado en la Suprema para estar en la quina que llegará al Congreso. Según la información que se maneja, el mal momento de Chahuán pasa porque la mayoría de las tropas que tenía a su favor eran heredadas de Ayala, a quien el mismo Chahuán le abrió una carpeta de investigación por las eventuales filtraciones que hubo en la arista SQM del caso Penta. “Quedó sin tropa, sin coroneles en el consejo nacional de fiscales”, comenta el influyente parlamentario.

Al interior del Ministerio Público le han criticado en las últimas semanas los nombramientos como el caso de Ayala. Un fiscal comenta que genera un caos al interior de la institución y la expone a la crítica pública de “las sillas musicales”, que llevarán a Ayala, por ejemplo, a cumplir 23 años en sus funciones como muchos otros fiscales adjuntos.

LA VOZ DE LA SUPREMA
Como en otras ocasiones, el Senado ya ha recibido señales de la Corte Suprema y el Ejecutivo respecto de las características “esperables” del nuevo fiscal. Un senador de la Alianza y otro del oficialismo que han estado al tanto de las conversaciones coinciden en que en el poder judicial hay reticencia a que el encargado del Ministerio Público salga de este organismo por tres razones:

1) Hay desconfianza por la mediatización de las causas, principalmente porque se da una connotación de delito a situaciones como el financiamiento irregular de la política que probablemente terminen en salidas alternativas o con penas diametralmente opuestas a la indignación pública que han producido. “Y la carga de eso se lo van a llevar los jueces” apunta un legislador.
2) Molestia por las filtraciones de las carpetas de investigación que tienden a perjudicar a una de las partes. “Sienten que no se garantiza el debido proceso”, consignan.
3) La aparición de fiscales “estrellas” que buscan ganar popularidad a costa incluso del prestigio de la Fiscalía. “Consideran que Chahuán no debió haber aceptado que se jugara, por ejemplo, con las reglas de Gajardo”, relata un senador.

Los jueces, destaca un dirigente oficialista, están preocupados porque son ellos finalmente los que dejan en libertad a los imputados ya que, en algunos casos, simplemente la fiscalía no cuenta con pruebas serias y macizas. “Si (Chahuán) fuera candidato de nuevo, no tendría votos en la Corte”, comenta un parlamentario.

El mismo Chahuán ha intentado bajar las expectativas. Hace un tiempo recalcó que “es muy posible que en varios casos no haya pena de cárcel”.

Los más perjudicados con la incomodidad de la Suprema son los postulantes del Ministerio Público. Ellos son Guzmán; José Morales, a quien se le quitó el caso Cascadas; Luis Toledo, que sigue la causa Caval que involucra a la nuera y el hijo de Bachelet; y el jefe de la Quinta Región, Pablo Gomez Niada. También circula el nombre de Jorge Abbott, que sería el favorito de Chahuán y contra quien existe, desde agosto, un recurso presentado por fiscales adjuntos de la zona Sur, donde es jefe Guzmán.

Los exfiscales Armendáriz y José Luis Pérez Calaf estarían también en competencia.

La elección hoy, aseguran fuentes informadas, se trata de una realidad oscilante, que va evolucionando con los días. A José Morales, por ejemplo, le juega a favor que no es santo de la devoción de Chahuán y que en el último tiempo ha conversado transversalmente con todo el espectro político. Al igual que Guzmán, ha ido generando apoyos en la Suprema y tiene una buena base de fiscales que lo ven con buenos ojos. Aunque la discusión puede ser muy heterogénea, al interior de la institución los fiscales en general valoran que sea alguien interno y que al menos haya sido fiscal adjunto, lo que le da legitimidad al mando futuro.

De los externos, se menciona a Juan Enrique Vargas, académico de la UDP con una serie de publicaciones sobre la Reforma; a Cristián Riego, quien tiene el mismo perfil y es hombre de la excanciller Soledad Alvear, quien también ha sonado pero no tendría el visto bueno de Bachelet para ser propuesta al Senado. Los tres fueron parte del Centro de Estudios Jurídicos de las Américas (CEJA), donde se incubó la Reforma Procesal Penal.

Sobre Riego, desde la Nueva Mayoría recalcan que “su domicilio político es conocido. Pero contra él opera que no es bueno tener un teórico sino que un tipo práctico en estos momentos”, comentan.

Por ello en este sector si bien en un comienzo se había pensado en nombres que estén fuera del Ministerio Público, a la luz de las investigaciones en curso, algunos en el gobierno creen que es mejor alguien que conozca la casa por dentro. En la Alianza, en tanto, plantean que si es alguien de la Fiscalía, debe ser “una persona que dé garantías” y que tengan un perfil distinto del de Chahuán.