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“Ayer fue una jornada difícil para la capital”, admitió la Presidenta Bachelet al referirse por primera vez a la manifestación de los camioneros, quienes, tras instalarse en el peaje Angostura y cortar a ratos el tránsito vehicular a quienes querían entrar o salir de Santiago, lograron doblarle la mano al gobierno, llegando con seis máquinas quemadas hasta las puertas de La Moneda para entregar su petitorio al ministro del Interior, Jorge Burgos.

Al respecto, la Jefa de Estado agregó, en medio de un encuentro empresarial, que “los países democráticos están sometidos permanentemente a dificultades, a tensiones, unas veces por legítimas demandas; otras, por conflictos con actores”.

“Como gobierno vamos a seguir buscando soluciones en el marco del respeto a la ley, con responsabilidad y con flexibilidad de todos los actores (…) yo creo que el rol de los gobiernos democráticos es hacer frente a esta situación con decisión y con diálogo buscando las mejores soluciones siempre en un marco de respeto irrestricto a la ley”, afirmó.

La Mandataria aprovechó la coyuntura de los hechos acontecidos ayer para hacer “un llamado general en torno a cualquier tipo de situaciones que puedes existir, creo que siempre tiene que primar el diálogo”.

“Porque yo creo que es de lo que de verdad nos permite salir adelante, resolver los problemas que existan y hacer de nuestro país un mejor país para todos, escuchando a todos los actores y buscando las soluciones”, cerró.

“Enredo y ridículo”

La derecha, en tanto, salió en bloque a criticar el actuar del gobierno para resolver el conflicto que, según dijo Evelyn Matthei, transformó un problema chico en una situación que abarcó a todo el país.

“Ayer va a quedar como un día de profundos desaciertos políticos. Este era un tema que se podría haber manejado de forma mucho más fluida en forma mucha más rápida, y no haber generado todo el enredo que se armó ayer”, apuntó el senador de RN, Andrés Allamand.

“Yo tengo la impresión que el ministro del Interior debe haber estado muy presionado, quizás por algunas instrucciones superiores, porque no se entiende el manejo que se hizo de la situación, y el ministro Burgos finalmente contribuyó a desentramparla (…) tiene que haber habido una orden superior que fue la que de alguna manera le ató las manos al ministro Burgos para poder darle una solución expedita al problema”, agregó.

En ese mismo tono, el ex candidato presidencial manifestó que “el manejo de ayer fue deplorable, fue pésimo. El gobierno decía una cosa, terminó haciendo otra (…) El gobierno hizo el ridículo”.

Mientras tanto, el presidente de la UDI, Hernán Larraín, dijo que “el gobierno cometió un error inexplicable, impidiendo la libre circulación, faltando legalmente a principios establecidos por nuestro ordenamiento jurídico. Pero además magnificó una situación, por evitar un problema pequeño en Santiago generó una gran convulsión en todo Chile y finalmente tuvo que ceder”.

Por su parte, el presidente de la Confederación Nacional de Dueños de Camiones, Juan Araya, sostuvo que el gobierno hizo “un gallito y se equivocó” y que apagó el incendio con bencina.