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“Estoy disponible para impulsar un cambio de ciclo en la política, cuyo destino sea la elección presidencial”, afirmó el diputado de la UDI, José Antonio Kast, quien desde un tiempo viene sonando, en voces de su partido, como carta de la derecha para 2017.

 

 

En opinión de Kast, entrevistado por El Mercurio, “uno puede concluir que el gobierno de Michelle Bachelet va a dejar dos legados. Uno, que la ideología no puede estar sobre las personas, como las reformas que han impulsado que cuentan con un rechazo mayoritario; y dos, que los segundos gobiernos no son buenos”.

Sobre el cambio de ciclo al que apunta, responde que “tiene que haber un cambio radical en cómo se hacen las cosas en este ámbito. Algunos dicen que el remezón es peligroso porque puede aparecer un populista, yo no creo eso. El remezón debe ser para que aparezcan nuevos liderazgos, gente que esté dispuesta a actuar de cara a las personas, diciendo la verdad. Hay que cambiar ese intento por ocultar cómo son las cosas de verdad, y que la gente se dé cuenta de que el que vaya a liderar esto tiene que ser un ciudadano más, con sentido común, algo de lo que los políticos se han alejado”.

“Estar con la gente no es ir al Estadio Nacional y ver la Copa América en el palco oficial. Estar con la gente es ir a la galería, subirse al Transantiago o al metro sin todos los ministros que la rodean”, opina.

 

Consultado por cómo se la sentido a ese giro, sostiene que “lo primero es darse cuenta de que la ciudadanía está cansada de decir que no hay liderazgos, que las reformas son malas, la gente se cansó de ese intento por ser políticos perfectos, de siempre tener la respuesta correcta, o decir que la solución va a venir después de un estudio. La gente quiere claridad, transparencia, quiere que le digan la verdad. El fin de un ciclo es el fin de una manera en que se hacía la política hasta ahora, que es la política acordada entre los partidos, donde las soluciones venían de arriba hacia abajo”.

 

Qué pasa con la derecha

“Con todo el respeto que me merecen las coaliciones y el nuevo referente, creo que hay que actuar más y hablar menos. Lo que no puede esperar son las acciones concretas, y estas son tan sencillas como partir andando en Transantiago todas las semanas, como ir a los consultorios y compartir con la gente. Decir que vamos a generar la unidad a partir de un referente u otro para salir del embrollo en el que estamos hoy es no darse cuenta de lo que nos está diciendo la gente, porque estamos haciendo más de lo mismo”.

Piñera, ¿alternativa?

 

A propósito de renovar lo liderazgos y darle un giro a la forma de hacer política, afirma que “cuando hablo de que el modelo político en Chile debe cambiar, es porque los últimos gobiernos, no uno en particular, no han sabido interpretar bien lo que la gente quiere. El ex Presidente Piñera hizo un gran gobierno, tuvimos gran crecimiento, pero no había alma ni mística, y eso es lo peor que le puede pasar a un gobierno, porque pasa lo que ocurre hoy, donde nadie quiere sacarse una foto con Michelle Bachelet. El comienzo de este nuevo ciclo en política es mirando hacia adelante, no a través del retrovisor”.

 

“Mi meta, más que una candidatura presidencial, es generar conciencia de que hay que cambiar las cosas, de que debe haber muchas personas alzando la voz (…) siempre he dicho que todas las personas que ejerzan algún tipo de liderazgo debieran tener interés en poder conducir un país, y ojalá fueran muchas las personas que tuvieran ese interés y lo dijeran. Estoy disponible para impulsar un cambio de ciclo en la política, cuyo destino sea la elección presidencial. Tengo un interés legítimo en llevar adelante un proyecto, pero también estoy disponible a reconocer un mayor liderazgo que recoja lo que estoy planteando. Me rebelo a que los partidos entreguen su legítimo derecho a tener candidatos solo con un fin electoral, que digan ‘me da lo mismo quién sea, pero que ganemos’. A mí no me da lo mismo quién sea, y esa es una diferencia radical”, cierra el parlamentario.