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La cabina del camión Mercedes Benz, modelo 1840, se demoró pocos segundos en arder completamente durante la madrugada del 18 de junio de 2014. Minutos antes, Hugo Castro Delgado, su dueño, había rociado el vehículo con gasolina y luego lo prendió. Se formó una enorme fogata que iluminó la oscura noche en el kilómetro 15 de la ruta S-51, que une Temuco con Cunco. A metros del incendio, Oli Martini Castro, primo de Hugo, aguardaba en su auto. Antes que el fuego se extinguiese, ambos arrancaron del lugar.

Cerca de las cuatro de la madrugada, los primeros carabineros que llegaron encontraron un camión que apenas ardía. Buscaron en todo el perímetro cercano, esperando encontrar panfletos de algún grupo que reivindicara la quema, pero no hallaron nada. Reportaron el procedimiento como un posible ataque incendiario y se comunicaron con el dueño. Hugo Castro contestó el teléfono fingiendo que dormía y se hizo el sorprendido con la noticia. Dijo que le habían robado el camión y que en ese preciso momento iba en un bus a la altura de Ñuble, con destino a Santiago, pero que trataría de regresar inmediatamente. Castro, sin embargo, no se había movido de su casa ubicada en Padre Las Casas. Al día siguiente, se presentó en la Tercera Comisaría de su comuna. Con el parte policial en la mano, acudió a la Compañía de seguros BCI y denunció el siniestro, señalando que su camión había sido robado por personas desconocidas y que posteriormente lo habían quemado.

Aunque no culpó específicamente a las comunidades mapuches, los rumores de un ataque se esparcieron rápidamente. El Diario Austral de Temuco consignó que la quema del camión era el cuarto incendio registrado en la zona en las últimas dos semanas y el presidente regional del gremio, José Villagrán, el mismo que marchó hace una semana a La Moneda, reaccionó con indignación: “Todo el mundo se atreve a hacer cualquier barbaridad porque en la Araucanía no hay ninguna autoridad que aplique las leyes”, dijo luego de conocer detalles del incendio.
La mentira de Hugo Castro inesperadamente había tomado ribetes políticos. A esa altura, el cuento era demasiado grande como para rectificarlo y el camionero siguió adelante con su plan. Dos meses después del autoatentado, la compañía de seguros le depositó un cheque por 15 millones de pesos, correspondiente a la pérdida total del vehículo. Hugo Castro pensó que había ganado, cuando de verdad todo estaba a punto de estallar.

PILLADO

Las primeras sospechas de la PDI surgieron al ver las cámaras de vigilancia de los caminos cercanos al lugar donde había ocurrido el incendio. Analizaron las grabaciones y lograron identificar un auto Subaru Legacy que escoltó al camión durante todo el recorrido. El caso era distinto a otros incendios que habían investigado y por primera vez, a casi tres meses del siniestro, la versión del dueño del camión se puso en duda. Los detectives no lo sabían, pero el vehículo que aparecía en las imágenes era de Oli Martini Castro, el mismo en el que ambos primos escaparon después del siniestro. La mentira estaba a punto de ser descubierta. Los resultados de las triangulaciones de sus llamadas fueron la pista clave. El informe estableció que durante la noche del incendio, Castro estuvo en todo momento en la zona. En su segunda declaración reconoció que su coartada del viaje a Santiago era parte del engaño. Se pasó 14 días en prisión preventiva.
En junio pasado, Hugo Castro aceptó ir a un juicio abreviado con el compromiso de recibir una condena menor. En la audiencia les propuso a los abogados de la compañía de seguros llegar a un acuerdo para devolverles el dinero y así reparar el daño que había generado su mentira. Los querellantes, sin embargo, no aceptaron. Fueron enfáticos en pedir una sanción ejemplificadora, que amedrentara a otros camioneros que estuviesen pensando hacer lo mismo, aprovechándose del conflicto mapuche. Castro y su primo fueron sentenciados a 800 días de pena remitida, y se convirtieron en los primeros condenados por autoatentados en la zona. Hoy la fiscalía de la región investiga otro caso.

Al teléfono desde el Sur, Hugo Castro reconoce el error que cometió y dice que ha asumido toda su responsabilidad, pero que los hechos no son como se contaron en la audiencia y que fue presionado a decir que lo había quemado. El camionero da una tercera versión de lo ocurrido: “Esto fue un accidente. El camión se incendió por un cortocircuito y al ver que estaba quemado entero me desesperé. Al otro día, unos amigos camioneros me aconsejaron hacer la denuncia, me dijeron: ‘pucha compañero, cómo va a perder su camión, mejor diga que se lo quemaron’. Y lo hice. Imagínese, tanto sacrificio y que se pierda todo en tan poco tiempo, a cualquiera le puede pasar”, explica.

Castro recuerda que la pérdida del camión significó su cesantía durante siete meses, que la plata que cobró del seguro se la gastó, y que en total perdió 35 millones de pesos, incluido el camión: “La plata del seguro me duró 15 días. Tenía una casa que mantener, IVA y dividendos atrasados, y tuve que gastar mucha plata en abogados. Todo se fue rápido. ¿Qué son 15 millones hoy? Nada. La gente que me conoce entiende que esto fue un accidente. Muchas empresas después no quisieron trabajar conmigo y ahora me queda cumplir mi condena callado y tirar para arriba”, concluye.