Ezzati

Respondiendo un cuestionario por escrito publicado en La Tercera, el cardenal Ricardo Ezzati salió al paso de la polémica luego de una semana en la que se conocieron correos electrónicos entre él y el cardenal Francisco Javier Errázuriz donde se referían en duros términos a una víctima de Karadima e incluso a algunos sacerdotes, como el padre Felipe Berríos.

De esa forma, aunque dice sentir “dolor por lo que estos hechos han producido a todos los que han sido mencionados y a nuestra sociedad en general”, también señala sentir un sentimiento de “desconcierto e indefensión frente al hurto sufrido de nuestra correspondencia privada y que ésta haya sido difundida en medios de comunicación masivos, con una clara intencionalidad de generar confusión y descrédito”.

El Arzobispo de Santiago señala que “los términos pueden aparecer duros, ya que la conversación estaba enmarcada en un ámbito personal, en el cual uno no suele medir cómo se expresa, porque se trata de algo privado. Lamento que estos correos se hayan hecho públicos y entiendo que, sacados de contexto, puedan haber ofendido a las personas aludidas”.

“Aprecio verdaderamente el compromiso social del P. Berríos. Tiene a su haber muchos méritos en este campo, sin embargo, no comparto algunas de sus opiniones, tal como se lo he manifestado personalmente”, agregó el jefe de la Iglesia, remarcando su supuesto apoyo a las víctimas de abusos por parte del p. Fernando Karadima.

“Respeto a cada una de las víctimas del caso Karadima, comparto su indignación y, como lo he hecho en el pasado, reconozco el injustificable y doloroso abuso del que fueron objeto y que tanto daño ha causado a ellos y a toda la Iglesia. En nombre de la Iglesia he pedido perdón por las atrocidades que han sufrido”, señaló.

De todas formas, el sacerdote salesiano señaló que “sin embargo, en su momento estimé que, dado que había en marcha un proceso judicial, no era prudente la incorporación de Juan Carlos Cruz a una comisión pontificia”.

Correos filtrados

Sobre la filtración de correos y el debate sobre la privacidad de las conversaciones dadas a conocer, el también Presidente de la Conferencia Episcopal dice que “toda la correspondencia que envío sale de mi computador personal. Me preocupa que se saquen de su contexto los correos, ya que fueron conversaciones privadas. Lo ocurrido nos hace daño a todos, a las víctimas, al país y a la Iglesia. La violación de la correspondencia privada es un acto ilegal”.

Además, Ezzati dice que se está evaluando cómo se filtraron los correos y “una vez que lo sepamos, determinaremos qué pasos seguir”. De todas formas, el cardenal señala que al leer con atención los correos “comprobarán que no se busca quitar espacios. Lamento que se malinterprete y confunda el intercambio de opiniones privadas con un intento de acallar una supuesta visión crítica2.

Luego, el cura le mandó un mensaje a la comunidad que se sintió conmocionada y decepcionada por las comunicaciones entre ambos prelados. “Los invito a reflexionar sobre la misión propia del obispo en la comunidad de fe y a discernir con sereno acercamiento a la verdad. El obispo, junto a la comunidad cristiana, es discípulo misionero de Jesús, tiene el deber de enseñar la auténtica doctrina del Evangelio y de conservar íntegro el depósito de la fe de la Iglesia. Sé que al guardar la doctrina, mi posición puede verse enfrentada a la de quienes opinan de otra manera. El respeto que les debo no me dispensa de la misión que la Iglesia me ha confiado. Cuando fui ordenado obispo juré conservar íntegro y puro el depósito de la fe, tal como fue recibido de los apóstoles y conservado en la Iglesia, y cuando el Papa Francisco me creó cardenal, profesé que lo haría hasta la efusión de la sangre. Los católicos debemos fidelidad a Jesucristo y a su Iglesia”, dijo.

Respecto a la negación a que Felipe Berríos fue Capellán de La Moneda, el cardenal señaló que efectivamente “solicitó humildemente a la señora Presidenta de la República que considerara una terna alternativa” y reafirmó que no ha enviado ninguna denuncia a la Sede Apostólica sobre el caso y sobre los religiosos en cuestión (Mariano Puga, José Aldunate y Felipe Berríos).

Junto a eso, negó tener una relación con Enrique Correa, quien es mencionado en uno de los correos por el cardenal Errázuriz para interceder justamente en el caso del nombramiento del Capellán de La Moneda. ·Por eso, todas las especulaciones de mis eventuales gestiones con él sobre la materia son falsas”, señaló.

Además, sobre el veto a Juan Carlos Cruz el Arzobispo de Santiago dijo consideró como su deber poner reparos por la demanda civil contra el Arzobispado de Santiago. “Por otro lado, aparecía integrando otro organismo de la Iglesia, lo que era contradictorio. No obstante, estamos de acuerdo acerca de los abusos de Karadima; el desacuerdo está en la interpretación de la participación del Arzobispado de Santiago. Los nombramientos son de competencia exclusiva de la Santa Sede. Como se ha reafirmado en las últimas comunicaciones, nuestro compromiso es con las víctimas y con la verdad de los hechos”, señaló.

Sobre la influencia de sus correos en el caso Karadima, el sacerdote dice que “desde mi conciencia, le puedo asegurar que no se han encubierto abusos de ningún tipo y, por ello, tengo la certeza de que el juez actuará apegado a la justicia y buscando la verdad”.

Finalmente, el cardenal dijo sobre el Te Deum que “es una tradición que el arzobispo de Santiago presida esta celebración ecuménica, como un servicio en esta acción de gracias. Por lo tanto, no veo razón para no presidirlo”.