El 30 de abril de 2010, Monseñor Alejandro Goic habló con el diario La Segunda y con una frase derrumbó la pretensión de inocencia que los cercanos al párroco Fernando Karadima Fariña habían buscado instalar. Aseguró que la investigación del programa Informe Especial de TVN, emitido el 26 de abril de ese año, le había dejado “una sensación de mucho dolor, de mucha pena, de mucha preocupación porque, según los testimonios, la mayoría de estos abusos habrían ocurrido en dos funciones que para mí son esenciales en la vida de un sacerdote: en la confesión y en la dirección espiritual”.

Las palabras de Goic crisparon los ánimos en el círculo más estrecho de Karadima y también causó molestia al entonces Cardenal y Arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz.

El punto político de Goic respecto de si confiaba o no en Karadima echó por tierra la defensa que hasta ese minuto prominenetes hombres de empresas y sacerdotes habían armado alrededor del ex párraco de El Bosque. Sobre la inocencia de Karadima, Goic dijo: “Yo no me cierro. Espero los dictámenes del proceso eclesiástico y del proceso civil. Escuché a otro obispo, don Antonio Moreno, que es coetáneo del padre Karadima, decir en La Segunda que ‘no me calza, pero no meto las manos al fuego por nadie’. Qué hay aquí: un conjunto de acusaciones. Estoy rezando por él y rezo también por las posibles víctimas, porque si todo esto es cierto… hay mucho dolor. Y si el padre es inocente, imagínese. Me pongo en el caso del cura que hablábamos antes: Si es inocente, va a salir santo de la cárcel. Y si es culpable, habrá pagado su condena”.

Un mes después de sus declaraciones en el vespertino, Goic, consciente de la molestia que habían provocado sus palabras, convocó a una reunión en una de las sedes del Arzobispado de Santiago, en Cienfuegos 47, donde se reúne el comité permanente de la Conferencia Episcopal que presidía en ese tiempo. Quería darle contexto a sus dichos, donde, estimaban en el círculo más cercano a Karadima, lo había sentenciado públicamente. Lo que no sabía Goic es que los invitados -el actual obispo de Osorno Juan Barros Madrid; el de Linares Tomislav Koljatic Maroevic; el de Talca Horacio Valenzuela Abarca, y el obispo auxiliar Andrés Arteaga Manieu-, habían preparado la reunión con un documento de 18 puntos donde quedaba plenamente establecido y acordado lo que se diría en la cita.

Lo más relevante que los cuatro obispos formados por Karadima concordaron, y que impusieron finalmente en la cita del 31 de mayo de 2010, fue exigir que la causa llegara al Vaticano, como una forma de evitar el juicio penal, y que se pidiera a la Santa Sede que no se impusieran sanciones a su mentor. Además de evitar medidas cautelares de Errázuriz en contra de karadima, tal cual se discutirían después en el cónclave. Las autoridades de la Iglesia vinculadas al párroco condenado por abuso sexual a menores, llegaron acompañadas por Errázuriz, quien lideró el encuentro ese día y que se inició a las 15:30 horas.

Altas fuentes de la Iglesia confirmaron a The Clinic Online la existencia de la cita y explicaron que lo único que se buscaba, por parte de Goic, era distender un poco los ánimos y discutir la situación de Karadima que en ese minuto atravesaba por su peor momento: Se había emitido un duro programa en TVN con las denuncias de las víctimas y ya se acumulaban cientos de páginas en los diarios con la historia de lo que ocurría al interior de la parroquia de El Bosque.

Había tres asuntos relevantes que Goic desconocía al momento de convocar la reunión: 1) Todos los obispos asistentes estaban coordinados para realizar una defensa férrea en favor de Karadima, 2) Se dejaría constancia del contenido de la cita y de los detalles más mínimos que se conversaron ese día a través de una minuta, 3) El resto de los obispos asistentes ya estaban involucrados en una operación de apoyo a Errázuriz para que éste oficiara un juicio eclesiástico contra Karadima para no enfrentar la justicia penal en Chile.

De todo eso, quedó registro en una minuta de cinco páginas a la que accedió The Clinic Online-distinto al documento preparatorio de 18 puntos- cuya existencia y contenido fue confirmado por altas fuentes de la Iglesia. No sólo la hora, el día y los asistentes, sino que también gran parte de los temas tratados.

El documento se inicia con la fecha del encuentro, la hora y las iniciales de los obispos asistentes: AG (Alejandro Goic),FJE (Francisco Javier Errázuriz), HVA (Horacio Valenzuela Abarca), JBM (Juan Barros Madrid),TKM (Tomislav Koljatic Maroevic), AAM (Andrés Arteaga Manieu). “La reunión se inició a las 1530 hrs, con una oración inicial. Duró aproximadamente unos 75 minutos, en un clima de fraternidad, franqueza y buen trato. A pesar de la evidente tensión de la situación, un buen clima de diálogo respetuoso. Monseñor Goic se retiró a los 60 minutos, por compromisos en Rancagua”, dice el primer párrafo donde Goic es el único sacerdote que está identificado con su apellido. El resto de los asistentes, siempre fueron sindicados con sus iniciales. Incluido Karadima.

EL ERROR DEL CARDENAL

La reunión se inició, según el documento, con una breve introducción de Monseñor Goic y con la oración de un Padre Nuestro y un Ave María. Quien abrió los fuegos fue el Cardenal Errázuriz, con una narración de los hechos “sin manifestar mayor conciencia de dolor personal o ajeno, y sin advertir las señales de las terribles consecuencias que los acontecimientos han causado en muchos, y en la Iglesia”, dice la minuta.

Según la persona que tomó nota del diálogo, Errázuriz utilizó un tono “inculpatorio” contra Karadima y en general habría omitido aspectos positivos de FK, como se le identifica en el documento. Errázuriz les dijo a los asistentes que la primera denuncia que conoció fue la de José Andrés Murillo, pero la calificó como “extraña y sin firma”. La minuta detalla que Errázuriz, según sus propios dichos, no la tomó en consideración.

En su declaración ante la magistrado Jessica González el 13 de julio de 2011, Errázuriz sostuvo otra cosa: dijo que recibió en 2003 una carta de Murillo la que motivó que solicitara al padre Juan Díaz que “acompañara espiritualmente” a la víctima y que consideró que “ese tipo de denuncias no las iba a ver yo, sino el promotor de justicia”.

El documento de la reunión narra que Errázuriz adujo que “la segunda (denuncia) le llegó años más tarde, de Verónica Miranda y al Sra. Consuelo Sánchez por motivos de JH (2005) (James Hamilton), lo que le demoró un año. Dos ‘peritos’ de Derecho Canónico (matrimonial) le dijeron que tenía que abrir una investigación y hacer un proceso, lo que consultado por el Cardenal en Roma (SCDFe), fue desestimado. En medio ya había llegado una segunda denuncia de Murillo, ya firmada. Luego de unas averiguaciones orales e informales, las desestimó (ahora lo considera un error)”, dice textual el documento al que accedió este diario.

Según el relato, Errázuriz explicó que en Roma “le habrían dicho que no sacaba nada con 200 testimonios a favor si hay 1 en contra; lo importante sería no el número sino la verosimilitud. Y esos eran los que importaban”. Hasta ese minuto, los asistentes escuchaban del propio Errázuriz un relato pormenorizado, incluso con las fechas en que fueron ocurrieron los hechos desde que el diario La Tercera había publicado los primeros indicios del caso. “Luego rápidamente el cardenal llevó la situación al momento de la irrupción del caso en la opinión pública con la primera publicación en el diario La Tercera (21 de abril de 2010), a raíz de lo cual dice que crecieron la cantidad de denunciantes por escrito y en forma oral. Incluso aseguró que habrían más afectados que no se atreverían a denunciar por el peligro de aparecer en la prensa”.

Errázuriz tipificó las denuncias, que hasta ese minuto se conocían, y las separó en dos: “a) el primer tipo de denuncias es del ámbito afectivo sexual, saludos inconvenientes con besos al aire y que algunas veces son en la boca, tocaciones (palmaditas por delante por detrás, tocamiento de los genitales por sobre la ropa). Habría una denuncia de un caso de masturbación, cosa que el cardenal desestima por la poca credibilidad del denunciante. Además aclaró que no hay ninguna denuncia escrita en ninguno de los procesos de que habrían habido relaciones sexuales. Al ser consultado posteriormente por este punto, que se ha mencionado en publicaciones de prensa, arguyó que no se acordaba bien y que iba a revisar bien el proceso”.

El segundo tipo de acusaciones, según la minuta, Errázuriz lo habría explicado así: “b) es acerca de la dirección espiritual que lleva FK con sus dirigidos. Algunos denunciantes dicen que FK les obliga a preguntarle todo, incluso consultas de tipo pastoral, como por ejemplo si era conveniente invitar al obispo a su parroquia, si la nueva iglesia que estaba construyendo la hacía más grande o más chica, descalificaciones públicas de la teología de la liberación, una relación de dirección espiritual de dependencia, que FK extorsionaba amenazando que si se iban perderían a sus amigos y manifestándoles que se les había metido el diablo. (AAM indica que cuando el Cardenal se refirió a estos hechos la atmósfera de la reunión se podía catalogar de “pesada” o “densa”)”. Quien escribe la minuta se refiere al obispo Andrés Arteaga Manieu.

En este punto “el cardenal se abrió a dudar de la veracidad del testimonio de Hamilton, puesto que había iniciado esto con el proceso de nulidad matrimonial, para justificar que su matrimonio había sido bajo presión sicológica”. Luego de exponer los hechos, Errázuriz le agregó un matiz a su relato. Según el texto, habría explicado que “en los sacerdotes de la unión sacerdotal pudiera haber algunos que pensaran que estas denuncias son ciertas, no como ustedes que se ven fuertes y maduros, por algo son obispos. Por ellos solicitó serenidad, libertad y pastorear a los débiles”.

EL MONTAJE EN CONTRA DE KARADIMA

La reunión aún no cumplía la media hora cuando Errázuriz abordó la filtración de la declaración del sacerdote Hans Kast y Andrés Ferrada. Errázuriz se refiere a los dichos de Kast el 10 de mayo de ese año, cuando el hermano del diputado José Antonio Kast y canciller del arzobispado declaró por escrito ante el entonces fiscal jefe de la Fiscalía Oriente, Xavier Armendáriz. Seis días después, el 16 de mayo de 2010, lo central de su testimonio fue publicado por el diario La Tercera.

Era un relato duro que daba consistencia a los testimonios de víctimas de Karadima. Kast fue desde 1978 discípulo de Karadima, quien incluso fue entre 1980 y 1985 su director espiritual. Se alejó de él hace una década tras haber presenciado actos impropios para la investidura de quien quería ser un santo. En su declaración ante Armendáriz, Kast relató que “a dos adultos jóvenes los besó en la boca al menos en una oportunidad a cada uno de ellos, fui testigo casual de ello. Casual en el sentido que por ejemplo una vez ya me había despedido en forma normal de FK afuera de su pieza personal, él quedó de despedirse de uno de ellos y al devolverme por algo lo vi. Otra vez en su pieza le dijo al otro que sea un beso con lengua”, dijo.

Respecto a esto, en la minuta se explica que Errázuriz abordó el tema y cuestionó la publicación. “Hay muchos otros que se le han acercado a decir que podrían denunciar pero no se atreven porque no quieren salir en el diario, y no lo van hacer. Ocupó ese argumento diciendo que hay muchos otros, ante lo cual se le representó que sería bueno conocer dichos supuestos nuevos acusadores, para ver la realidad de la veracidad. Es más TK dijo que JA Murillo le había llamado y que el tema de la conversación telefónica fue la dirección espiritual, el abandono que sentía de parte del cardenal y el tema del encubrimiento”. En el escrito TK hace alusión a Tomás Koljatic.

“Al concluir Monseñor Errázuriz su exposición resumió luego diciendo que no debíamos caer en las calificaciones de los denunciantes, nos advirtió a los obispos de los peligros de una defensa que no deja ningún portillo, y finalmente estar cerca del padre Fernando”, continúa la minuta. Justo cuando se cumplían 25 minutos de la exposición de Errázuriz, el cardenal pidió comentarios. Sin identificar quién hablaba en ese momento, el documento señala que “como primer punto se le indicó que esta situación tan dolorosa, ha llevado a hablar el tema con los sacerdotes de la Unión Sacerdotal, y luego se le indicó al cardenal que FK públicamente dio libertad de dirección espiritual a cada uno de los sacerdotes que con él tuvieran dirección espiritual”. En el texto FK es Fernando Karadima.

A continuación, quienes defendían a Karadima en la reunión, según la minuta, explicaron que “luego se le reconoció al cardenal que FK está sometido a una investigación penal del ministerio público por un montaje basado en mentiras. Por ejemplo: un punto de partida fue sostener que el Señor Cardenal Bertone en su visita a Chile, recibió durante una hora y media al abogado del primer denunciante, y que luego el cardenal Bertone habló del tema de FK con los obispos de Chile. Ambos hechos fueron desmentidos por la Nunciatura Apostólica y la Conferencia Episcopal”.

En un intento de desacreditar la versión de Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de Kardima, se le exhibió a Errázuriz la publicación del diario New York Times, donde aparecía su testimonio “diciendo que siendo seminarista de 17 años fue abusado por FK. Se le representó que Juan Carlos Cruz entró al seminario a los 21 años”, dice el documento.

Y siguieron: “Se le mostró luego el recorte de prensa donde aparece el abogado, Sr. Hermosilla, indicando que los cuatro jóvenes presuntamente abusados eran menores de edad, lo que constituiría el delito de pedofilia. Bajo esa acusación se inició la investigación del fiscal del ministerio público. Hoy al 31 de mayo, para todos ya es evidente que esta es una falsedad y que ellos mintieron para poder acusar de este delito al padre Karadima. El cardenal empezó a divagar acerca de la definición de “jóvenes” buscando una forma de salir del tema, para llegar a afirmar que (Fernando) Batlle habría sido el único menor de edad”.

En este punto de la reunión, los obispos pro Karadima, apuntaron al rol de Goic y a sus dichos en La Segunda y le representaron su molestia. “(…) con sus opiniones en la entrevista publicada por El Diario La Segunda, había condenado públicamente de pederastia a FK. Mons. Goic respondió con silencio. Luego se le indicó que el fiscal Armendáriz está llegando a la conclusión inequívoca de que no hay menores involucrados. Los 4 obispos sucesivamente fueron dando testimonio de la inocencia de FK y reafirmaron que durante más de 35 años jamás vieron algún acto de los que se han mencionado”.

LAS 500 PÁGINAS 

Luego llegó el turno del sacerdote Horacio Valenzuela Abarca, identificado con las iniciales HVA, quien realizó una férrea defensa de Karadima.

Según la minuta, el actual obispo de Talca dijo que el ex párroco de El Bosque había sido “muy castigado”. La escena, que fue confirmada a The Clinic Online por uno de los asistentes, fue así: se exhibió un dossier de 500 páginas de prensa, que habría llevado el obispo Arteaga, donde se hablaba de las acusaciones en contra de Karadima: “(…) lo que les impactó a ambos, tanto al cardenal como a Mons. Goic, quienes no las conocían. AAM les facilitó la fotocopia del texto aparecido en el diario La Segunda, en la cual el Promotor de Justicia, Padre Fermín Donoso describe que a él no le consta que haya un montaje en este caso, comentando así por la prensa el estado de la investigación y adelantando un juicio públicamente sin siquiera haber conocido la defensa escrita. El señor cardenal y Mons. Goic, después de leer el texto, responsabilizaron de esto al periodista de la Segunda, el Sr. Ortiz”. Las iniciales AAM corresponde a Andrés Arteaga Mantieu, actual obispo auxiliar de Santiago.

El obispo Valenzuela insistió en la defensa de Karadima. El relato indica que el cura habría dicho que “FK está sufriendo indeciblemente, que se ha hecho un asesinato de imagen, que ya ha sido condenado, destruido sin defensa ni juicio, por lo cual, ya no se toleraría ningún tipo de sanción administrativa. En ese momento se le indicó al Sr. Cardenal lo que dijo el abogado Hermosilla en Radio Duna, en relación a los tres pasos de su estrategia: atacar a FK, luego atacar a los encubridores y finalmente las compensaciones económicas. Aquí se le representó que él sería considerado el principal encubridor ante la opinión pública (HVA dice que en ese momento el cardenal se mostró auténticamente preocupado, demudado) y que respecto a las compensaciones económicas, que corresponderían a la Iglesia de Santiago, el señor Cardenal es el principal responsable”.

EL ACUERDO SECRETO

Luego de más de una hora de discusión, el documento detalla que otra de las representaciones que se le hizo ver a Errázuriz fue que la sanción administrativa facilitaría la estrategia del “abogado Hermosilla, no así con un Juicio Canónico, por lo cual los 4 obispos le hablaron de la realización de un Juicio Canónico”. Frente a esta propuesta, Errázuriz la habría acogido con “beneplácito”. Al mismo tiempo que consultó si los presentes “estarían dispuestos a ir a un juicio, y se le dijo que eso es lo que queremos y pedimos. Preguntó luego de si podría decir en Roma que ustedes 4 obispos se lo habían solicitado, a los cual los 4 obispos le respondieron afirmativamente. Pero se le indicó que esto tenía que conversarlo con FK y su defensa”.

Respecto a esto último, fuentes de la Iglesia negaron que en dicha reunión se hubiera tomado un acuerdo de este tipo. En este punto, tampoco hay claridad sobre la presencia de Goic a esta altura de la reunión, pues tal como dice al comienzo de la minuta, se habría retirado cuando faltaban 15 minutos para su término. Sin embargo, el texto afirma que se discutió el tema y se acordó apoyar la moción.

Junto con lo anterior, se dejó evidencia otra de las inconsistencias que tuvo Errázuriz en el caso mientras ocupaba su cargo: “Se le pidió nuevamente que no tomara ningún tipo de medidas, pero que ya había sido castigado demasiado. Aquí se habló expresamente de inconveniencia e injusticia de aplicar sanciones canónicas o medidas cautelares, a lo cual el cardenal respondió que no las ha tomado y no ha considerado tomarlas afirmando que lo han criticado por esto”.

“Luego el cardenal puso el tema de la dirección espiritual. Que no puede ser que un sacerdote consulte acerca del tamaño del templo a construir. Luego comentó acerca de la campaña que se habría hecho contra Cristobal Lira. También las aseveraciones de personajes que son demonios”, dice la minuta.

Las palabras apuntaron a una campaña que lideró Karadima contra Lira cuando éste -que fue cercano al ex párroco de El Bosque en los ’70, hasta que Karadima se sintió amenazado por el carisma de su par- fue nombrado párroco de la iglesia Santa Rosa de Lima, por orden de Errázuriz, en reemplazo de Jaime Tocornal, uno de los leales al “santo” que fue trasladado a la Parroquia de San Luis Beltrán, en Pudahuel. Karadima echó a correr el rumor de que Lira era homosexual.

Errázuriz, en el encuentro, con los obispos de Karadima y Goic, prosiguió su intervención diciendo que recurriría a “tres peritos y se quedó con la duda de si ya había recurrido o si iba a recurrir una vez presentada la defensa. Los peritos serían un sicólogo, un moralista y un canonista de alto nivel, los cuales darían su informe. El cardenal luego lo llevaría a un consejo, que sería distinto de su consejo de gobierno y de los peritos, quienes le recomendarían la decisión a tomar”.

Cuando la reunión concluía, el cuestionado obispo de Osorno, Juan Barros Madrid, a quien se le identifica como JBM, reafirmó el “asesinato mediático” del que había sido víctima Karadima: “(…) percibiéndose una orfandad por parte de su Pastor. (Se comentó como mediáticamente la prensa y especialmente el programa Informe Especial, equipararon la situación de FK con Paul Schäfer y el Padre Maciel)”.

Barros ahondó en su actitud de protección a Karadima, como el resto de sus colegas, y destacó la posición del ex párroco quien a su juicio había optado por el silencio y la entrega a Dios. “(…) por amor a la Iglesia, por respeto a los procesos investigativos y la decisión de no denostar a los denunciantes. Se le reiteró que desde el incio había mentiras en todo este proceso junto con tergiversaciones y descontextualizaciones”, reza el documento.

Los obispos pro Karadima le advirtieron a Errázuriz que la situación de su formador, en ningún caso, terminaría con las acusaciones en contra de la Iglesia, pues “continuaría con otros sacerdotes, vicarios episcopales y obispos”.

En este punto, lo cuatros obispos reforzaron la idea de un juicio canónico y dejaron en evidencia el alto poder adquisitivo con el que contaba Karadima o la Iglesia para defenderlo. “(…) Porque la otra alternativa favorecía alentar la ola de denuncias y juzgamiento mediático. Se aseguró que el silencio personal y de su entorno no era debilidad o desplome de la defensa. Se recordó que tiene un equipo de primer nivel en lo civil y un excelente abogado que con todas las restricciones impuestas prepara como representante los descargos de la indagación eclesial, haciendo las consultas de procedimiento pertinentes a expertos del más alto nivel internacional, con la debida reserva impuesta”.

Respecto a un juicio canónico, Barros habría dicho que eran todos “hermanos obispos igual que ellos, preocupados por el cuidado de la Iglesia y de verdad, que no vamos a estar ocultando algo tan grave, y que por lo tanto se debe considerar nuestro testimonio”.

Al finalizar la reunión, Errázuriz indicó que “no había considerado medidas cautelares y que llevaría la consulta a Roma para hacer un juicio canónico, avalado por la solicitud de 4 obispos. Señaló que no sería lo común en estos casos pero que lo consultaría y ‘haría lo que le dijeran en Roma’”.

Este último episodio coincide con el documento de 18 puntos con el cual se preparó la reunión de los cuatro obispos y que luego fue refrendado en la reunión secreta que hace pública The Clinic Online en esta publicación.

El cónclave terminó, con una oración a la Virgen María en el día de la “Visitación”.

*The Clinic Online intentó obtener una versión sobre estos hechos con cada uno de los obispos que participaron en la reunión y con el Arzobispado de Santiago, pero se explicó que no se realizarían comentarios al respecto.

Lea la minuta de la Operación Karadima: