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El cardenal Francisco Javier Errázuriz aseguró que cuando aparecieron las primeras denuncias en contra del cura Fernando Karadima por abuso sexual no las creyó por la “fama hasta de santo” que tenía el sacerdote y por la falta de pruebas de las acusaciones.

Así lo consigna este jueves el portal T13, que logró acceder a la declaración entregada por Errázuriz al ministro Juan Manuel Muñoz en torno a la demanda por 450 palos interpuesta por las víctimas de Karadima en contra del Arzobispado de Santiago por encubrimiento de la Iglesia chilena en el caso del ex párroco de El Bosque y otros asuntos de abusos sexuales.

Pues bien, el religioso explicó en su domicilio ubicado en calle Suecia en Providencia que cuando surgieron las primeras denuncias y acusaciones contra Karadima no les dio gran importancia y derechamente no las creyó “porque el derecho canónico pide que uno inicie una investigación cuando llegue una denuncia que a los menos sea verosímil”.

En esa línea el arzobispo emérito precisó que además pesó mucho en ese entonces que “la fama del padre Karadima era extraordinaria, tenía hasta fama de santo, con tal fama lo que era cierto, es decir la denuncia en esa época no la creí”.

Al ser consultado por un posible encubrimiento por parte de la Iglesia chilena en torno a este caso, el cardenal juró de guata que “no existe en mi conciencia, memoria de haber encubierto abusos sicológicos sexuales ni ministeriales, ni tampoco existió intento de silenciar o acallar las denuncias”.

Errázuriz admitió durante la cita en que también estuvieron presentes las víctimas de Karadima, que a las denuncias “les restaba valor, porque eran denuncias que llegaban sin prueba, además estaba el prestigio de Karadima por una parte, segundo, era difícil asimilar que personas adultas durante años hubieran sido abusadas sin denunciarlo”.

A renglón seguido el religioso reconoció que quizás en ese entonces no tuvo la suficiente información o conocimientos respecto al comportamiento de los abusados, ya que “después uno sabe que desde la perspectiva actual de la sicología y entiende que el abusado es incapaz de acusar a su abusador o por lo menos tiene mucha dificultad”.

“Pero sin haberse metido nunca en ese campo, además tratándose de personas adultas y habiendo pasado tantos años sin haber hecho acusación, eso me llevo a no asimilar las denuncias en un primer momento”.

En otros pasajes de su declaración Errázuriz negó que la salida de Karadima de la parroquia de El Bosque se haya debido a algún tipo de castigo, reiterando lo señalado en las cartas que reveló The Clinic Online y que fueron enviadas a Karadima.

En ese sentido detalló que salió de la parroquia porque el derecho canónico pide que los párrocos que superen los 75 años renuncien.

“En diciembre de 2005 le pedí que renunciara, no era una destitución, porque no se puede destituir a un párroco sin un juicio canónico, le rogué que presentara su renuncia. El presentó muchos reparos y me costó convencerlo”, dijo sobre este punto.

Al ser consultado por si cree que estas denuncias dañaron a la Iglesia, Errázuriz lanzó que “sin pretenderlo, debido a la publicidad de la denuncia, sí”. Han “dañado su confiabilidad, sin afirmar que se le haya querido dañar, el hecho de referirse públicamente al arzobispo de Santiago como criminal y ecubridor, la dañaba”, manifestó.

Pese a todo se dio el tiempo de reconocer que “sin lugar a dudas el mayor daño lo causó Karadima con sus abusos”. Por otra parte en este reconocimiento indicó que la “lentitud” en la forma de actuar con respecto a las acusaciones también generó daños y dolor a las víctimas Murillo y Hamilton.

“No así en los denunciantes siguientes, ya que se actuó rápidamente para investigar y juzgar”, refiriéndose a Fernando Batlle y Juan Carlos Cruz.

“Fue decepcionante”

Cabe decir que a la salida de la declaración de Errázuriz, James Hamilton -una de las víctimas de Karadima- indicó a la prensa que “lo único que les puedo decir es que es muy penoso ver que no se aprende”.

“Nuevamente, como si nadie hubiese aprendido nada, llegamos a lo mismo. Es más, consideró que nosotros habíamos causado un daño enorme a la Iglesia y fue, en ese sentido, bastante doloroso. Hubo muchas omisiones, respuestas que se solicitaron que se negó a contestar, sin reconocer ningún hecho como ni siquiera un error. Lo cual es bastante decepcionante y muy doloroso”, indicó molesto Hamilton.

El denunciante en el caso reconoció sentirse “muy dolido”, ya que “fue todo en un ambiente de mucho respeto pero realmente era la oportunidad para sanar muchas heridas y haber sido claro en muchas instancias, en las cuales otros sacerdotes ya han declarado con tanta solemnidad y con tanta verdad, así que fue un poco decepcionante”.