bacheletmami

Como una “interesante y muy buena reunión” calificaron los empresarios la cita que sostuvieron esta mañana con la Presidenta Michelle Bachelet en la casona del Centro de Estudios Públicos CEP, esto con motivo del aniversario número 35 del organismo que dirige el exministro Harald Beyer.

Fueron unas 100 personas las que presenciaron la alocución de la Jefa de Estado, quien se refirió a las reformas que impulsa su gobierno y al tema que genera inquietud en el sector privado y en la derecha: la nueva constitución.

Según La Segunda, Bachelet sostuvo que los chilenos esperan una nueva Carta Magna y que ésta es una condición básica para la recuperación de las confianzas.

Respecto de las reformas, planteó que en terreno ha palpado que las demandas a cambios son innegables, y que éstas buscan corregir las asimetrías.

“La Presidenta estuvo muy simpática. Contestó todas las preguntas. Fue un enfoque del país del mediano y largo plazo”, afirmó Félix Bacigalupo, vicepresidente de la Sofofa y socio del grupo Pathfinder.

El dueño de Cencosud, Horst Paulmann, dijo escuetamente que “estuvo muy buena la reunión, no hay más comentarios”.

Para el presidente de la CPC, Alberto Salas, “fueron muy buenas exposiciones y una interesante y muy buena reunión”.

“Fue una exposición en general de la sociedad chilena”, manifestó Gonzalo García, secretario general de la CMPC, empresa del grupo Matte.

La talla

Pero los comentarios sobre la exposición de Bachelet no sólo apuntaron al planteamiento de la Jefa de Estado respecto de los temas país. El presidente de la Bolsa de Comercio de Santiago, Juan Andrés Camus, reveló a La Segunda que Bachelet sacó risas con una talla, aspecto conocido de la personalidad de la Mandataria.

Este mismo medio señala que la broma en cuestión tenía que ver con el problema que tienen los chilenos con el inglés. Como ejemplo, Bachelet narró el caso de un trabajador que tuvo que enfrentar un examen idiomático ante su jefe, y que al término de la prueba el hombre llegó muy contento a contarle a su señora que el jefazo le había dicho en inglés que era un “hijo de la playa”, claramente dejando en evidencia que en verdad no había entendido que le habían dicho “hijo de perra” (son of a bitch).