José Antonio Guzmán

Un tongo, lo que en la jerga popular se conoce como un vil arreglín, es lo que hubo detrás del encuentro de la semana entre la Presidenta Michelle Bachelet y la cúpula empresarial en la casona del CEP, asegura el ex timonel de la Confederación de la Produccción y del Comercio (CPC), José Antonio Guzmán.

En entrevista con La Segunda, el ingeniero argumenta que tanto las preguntas como las respuestas estaban acordadas, como un guión teatral que memorizan los integrantes de una obra.

“Hubo una negociación adentro, no fue un diálogo libre (…) para hablar en castellano castizo, la reunión fue un tongo de punta a cabo”.

En su línea argumental, opina que “vi las declaraciones y las encuentro lamentables. Ahora no sé cómo irá el presidente de la CPC a quejarse por la reforma tributaria o a exigir cambios en la laboral”.

Lo preocupante de lo que ha calificado como una cita arreglada, carente de espontaneidad, es que según Guzmán después de reuniones como éstas la autoridad no prestará la debida atención a las críticas del empresariado.

Sobre qué habría esperado en lo personal de una reunión de esta naturaleza, responde que “creo que no se debiera haber hecho, porque no corresponde. Pero yo me habría quejado de la falta de oportunidad para decir los verdaderos problemas que aquejan al empresariado”.

Consultado sobre si hubo censura en la cita, lanzó tajante: “Por supuesto, fue un tongo organizado entre el CEP y la autoridad para no molestar a la Presidenta, porque si no, no iba”.