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Una dura crítica al proceso constituyente, anunciado el martes de la semana pasada por la Presidenta Michelle Bachelet, realizó desde el mismo palacio de gobierno el exmandatario Sebastián Piñera, luego de compartir un almuerzo con la Jefa de Estado y los exgobernantes Eduardo Frei y Ricardo Lagos, esto a propósito de una nueva Carta Magna.

Quien precedió a Bachelet en la más alta magistratura del país afirmó, acaso como invitado de piedra, que las palabras de la semana anterior no harán más que generar incertidumbre, inestabilidad y agravarán la situación económica en que se encuentra el país.

“La propuesta del gobierno abre un largo e incierto proceso de discusión sobre la Constitución que se va a extender por muchos años y que va a coincidir con las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales y que no aporta ninguna definición, ni en cuanto al contenido ni en cuanto a los mecanismos de reforma, todo lo posterga”, afirmó Piñera.

En esta línea de argumentos, el expresidente agregó que esto “sin duda provocará más desconfianza, incertidumbre, inestabilidad (…) y eso va a agravar el estancamiento que afecta a la economía chilena y postergar las urgentes soluciones a los graves problemas de seguridad, salud, educación y empleo”.

“Estoy convencido que los que Chile requiere es confianza, certezas, estabilidad para resolver de verdad los problemas y volver a poner a Chile en la senda del progreso”, manifestó.

De esa manera, y quizá olvidando que se encontraba en Palacio como invitado y no como dueño de casa, Piñera, echando mano a un casi inadvertido nuevo piñericosa (le cambió el nombre a la derecha) indicó que “por eso voy a proponer a Vamos Chile (es Chile Vamos) que presente en forma breve un proyecto de reforma constitucional con contenidos claros y concretos que permita en forma participativa poder aprobar una nueva Constitución la cual en mi opinión debiera ser posteriormente sometida a un plebiscito ciudadano para su aprobación definitiva”.

“De forma tal que la Constitución deje de ser el eje del debate permanente en nuestro país y se transforme en el marco que nos da estabilidad, confianzas y certezas a todos”, sentenció

“Lo que yo propongo, y me hubiera gustado que el Gobierno hubiera hecho, es poner las cartas sobre la mesa”, redondeó.