Axel Kaiser 01

En una columna en El Mercurio titulada “Ampuero, Rojas y los hijos del Che”, el director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, Axel Kaiser, fustigó a los estudiantes partidarios de Crecer, la lista de izquierda que acaba de derrotar al gremialismo en las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (Feuc).

El argumento que expone el abogado autodefinido como en extremo liberal, apunta a la identificación con la utopía socialista, que según opina generó “miseria generalizada” y “la división fratricida a la que llevó a tantas sociedades”.

En ese sentido, se pregunta cómo era posible que un grupo de jóvenes, “todos privilegiados por cierto, se declararan herederos de una tradición que encuentra su principal motor en el odio y el deseo de matar a otros”.

Al mismo tiempo, sostiene que resultó chocante para mucha gente el cántico que enarbolaban con la frase “somos los hijos de Guevara, los hijos de Chávez y Fidel… unidos combatiendo hasta vencer o morir!”.

Kaise apoya su argumento en que “Roberto Ampuero y Mauricio Rojas, el primero ex militante comunista y el segundo ex miembro del MIR, en su reciente y estremecedor libro “Diálogo de conversos”, nos dan pistas para entender este fenómeno. Ambos quisieron hacer de Chile un paraíso comunista, el primero con las armas más bien intelectuales, el segundo fusil en mano. Y ambos, en el exilio, despertaron de la fiebre revolucionaria que los embargaba para entender algo a lo que muchos estudiantes hoy parecen completamente ajenos: que la utopía socialista, ese esfuerzo por construir un paraíso sobre la tierra donde el hombre nuevo viva en la abundancia absoluta e igualitaria, es una meta tan grandiosa que no hay costo lo suficientemente alto para su realización y, por lo mismo, debe conducir inexorablemente a la dictadura y al genocidio”.

“Como ocurrió a Ampuero y a Rojas, no cabe duda de que la mayoría de los estudiantes que en Chile se identifican con doctrinas de extrema izquierda desean hacer el bien. De lo que uno duda es de su capacidad de entender realmente lo que están proponiendo y aquello con lo cual se están identificando”, agrega.

Hijos del Che

Uno de los aspectos que más enjuicia Kaiser es la identificación de este grupo con la figura del Che Guevara. En ese sentido exclama: “¿Qué significa declarase “hijos del Che”? Pues esto es lo que el Che tendría que decirles: “El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar… un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal”. En otra oportunidad diría: “No soy Cristo y filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo. Lucho por las cosas que creo con toda las armas a mi alcance y trato de dejar muerto al otro”. Y agregaría: “Tenemos que crear la pedagogía de los paredones del fusilamiento y no necesitamos pruebas para matar a un hombre”.

¿Realmente es eso con lo que se identifican los jóvenes de izquierda?, ¿buscan convertirse en frías máquinas de matar, como lo hizo Guevara, quien era conocido en Cuba como “el carnicero de La Cabaña”, insiste.

A eso, complementa con que “¿de verdad quieren para Chile el odio y la dictadura de Fidel Castro, denunciada por todas las organizaciones de Derechos Humanos del mundo por sus torturas, presos políticos, miles de asesinatos, policías secretas, además de mantener a la población cubana en la miseria mientras los líderes del partido viven como multimillonarios?”

Kaiser aprovecha además de recordar al chavismo, régimen que -según dice- transformó un país rico en una dictadura del narcotráfico.

“¿Creerán de verdad en lo que dicen los propagandistas del régimen cubano y venezolano, en el sentido de que todos esos son inventos imperialistas, pero que por lo demás en Cuba y Venezuela reina un paraíso de igualdad, democracia, libertad y abundancia y, si no lo hay, es por culpa de los “gringos” capitalistas?”, espeta.

“Por último, y más importante aún, ¿están sinceramente dispuestos a que los maten, como estuvieron Rojas y Ampuero, por llevar adelante el sueño de su ídolo máximo, el Che, quien por lo demás murió abandonado en Bolivia luego de ser traicionado por Castro, otro de sus ídolos? Si están dispuestos a todo eso, al asesinato, a la mentira, a la tortura, a la dictadura, a los campos de concentración tipo La Cabaña que dirigía el Che, a crear miseria para los chilenos, a ser muertos y a traicionarse entre ellos, entonces son verdaderos hijos de Guevara, de Fidel y de Chávez y los demás debemos darnos por notificados. Si no es así, entonces lo mínimo que podemos exigirles es un poco de responsabilidad y criterio respecto a las ideas, la retórica y la causa que llevan adelante”, cierra.