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“La vida es un milagro y hay que vivirla”, dice el expresidente de Uruguay, José “Pepe” Mujica, ante la mirada atenta de un auditorio colmado que lo escucha en una sala del hotel Crown Plaza, donde asiste como el principal conferencista del Foro Anual del Progresismo que se realiza en Santiago.

En su paso por Chile, como ha sucedido en otras oportunidades, Mujica deja huella, y lo hace por palabras como las emitidas en esa instancia, y como las proferidas al visitar a Bachelet.

Por ejemplo, a propósito de la desigualdad, advierte que hoy la producción de riqueza es insospechada, que no tiene precedente en la historia de la humanidad. Aún así, subraya, las inequidades siguen siendo tremendas, lo que por supuesto no es privativo de América Latina o de los países más pobres, sino que es una situación que también afecta a los desarrollados.

“Tener equidad significa meterle la mano al bolsillo a los que tienen más poder adquisitivo para darle a los que tienen menor poder adquisitivo (…) y eso genera una bronca”.

“Los cambios necesitan de seres colectivos y partidos saludables”, dice además el exgobernante, para quien “existe poca tolerancia a la diversidad en la izquierda”.

Sobre ¿Qué es la izquierda? sostiene “que es la búsqueda de igualdad”.

Antes de asistir al encuentro del progresismo, Mujica se reunió con la Presidenta Bachelet en La Moneda, y al enfrentar a los medios también dejó citas para la posteridad.

“A Bachelet la vi bien, espléndida y con ganas de seguir luchando por Chile”, dijo.

“Los gobiernos sabrán lo que tienen que hacer”, matizó en respuesta al diferendo marítimo que enfrentan Chile y Bolivia en La Haya.

“Los pueblos necesitan una relación con el mar”, apunta además.

Al terminar su participación en el foro del progresismo, Mujica deja otra frase que queda resonando en el ambiente, y la lanza cuando le preguntan qué le recomendaría a los políticos chilenos.

“Que se pasen 14 años en cana para aprender”,  sonríe.