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El fundador y director musical de Quilapayún, Eduardo Carrasco Pirad no la pudo dejar pasar y arremetió contra el pinochetista e historiador Gonzalo Rojas, quien durante las últimas semanas renunció a la Universidad de Los Andes producto de un tributo a bandas de izquierda.

Para Rojas este tipo de grupos musicales como Quilapayún incitan al odio con sus letras, por lo que no pudo seguir como docente en el establecimiento. En paralelo en los últimos días ha emitido una serie de cartas en las que critica el espacio otorgado en la U de Los Andes a la música de estos conjuntos.

Pues bien, a través de una carta publicada en El Mercurio, Carrasco arremetió derechamente con que “llama la atención la ignorancia y la falta de curiosidad de esta persona que posa de “historiador”. Si hubiera investigado un mínimo sobre la canción que provoca su furia, habría descubierto que “La hierba de los caminos” es obra de Chicho Sánchez Ferlosio, un magnífico compositor español que compuso y grabó esta canción en la clandestinidad durante la peor época de la dictadura franquista”.

En esa línea el músico precisó que “los exiliados españoles que llegaron a Chile en el Winnipeg la cantaban en su cena anual, a la que nuestro grupo asistió algunas veces, y como homenaje a su lucha democrática el Quilapayún la incluyó en uno de sus discos. El concierto realizado en la Universidad de los Andes, que a este señor tanto le molesta, no incluyó esta canción”.

Lejos de la pataleta de Rojas, Carrasco, quien en 2007 fuera condecorado por el gobierno frances con el título de Caballero de las Artes y de las Letras, explicó que “las universidades tienen el deber de ser amplias y pluralistas, difundiendo las obras artísticas con el respeto debido a su calidad y a su interés cultural e histórico”.

Por esta sencilla razón es que a juicio del fundador de Quilapayún, las actitudes de Rojas “son contrarias al espíritu universitario y les hacen un flaco favor a las instituciones donde se albergan”.

De allí que el grupo musical reiteró que “creemos haberle hecho un gran favor a la Universidad de los Andes al ser causantes de la renuncia de Rojas a ese plantel”.

Antes de finalizar el escrito Carrasco deja boteando una pregunta clave: “¿qué hacen este tipo de personajes anacrónicos y vociferantes en las universidades chilenas?”.