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Fernando Atria, abogado constitucionalista defensor de la asamblea constituyente como método para cambiar la Carta Fundamental, se mostró un poco insatisfecho con la definición de las caras que estarán en el Consejo Ciudadano de Observadores para supervisar el camino a una nueva Constitución.

En entrevista con el diario La Tercera, Atria cuestiona en parte una posible hegemonía de la derecha en torno a los escogidos en este grupo de personas y a que por ejemplo el presidente del consejo, Patricio Zapata, rechaza la vía de la asamblea constituyente.

“Es bueno, pero habrá que ver qué pasa”, dijo el jurista, a su vez que disparó que “me sorprende la manera en que este consejo muestra que lo que más importa en el proceso constituyente, es dejar tranquila a la derecha. Eso no da cuenta de la situación actual de deslegitimación de los poderes institucionales. Hay otra parte del país que necesita ser considerada y también me sorprende la escasa integración femenina que tuvo; era una oportunidad para mostrar criterios de paridad”.

El académico de la Chile precisó que “hay una cantidad especialmente alta de personas que están vinculadas a la derecha en esto, evidentemente la derecha está sobredimensionada en este consejo. También es verdad que, como la Constitución es de ellos, son los principales opositores a este cambio. Supongo que la lógica fue incorporarlos al baile. Y en esa dimensión, si logra serlo, puede ser una cosa que resulte positiva”.

Por su parte el colaborador del instituto Igualdad del PS señaló que pese a que “hay algo de minorías étnicas, no hay personas que representen a las regiones… en fin, me llamó la atención que fuera un grupo tan poco sensible al hecho que debería mostrar apertura a las diversas formas de diversidad”.

En esa línea de posible exclusión de algunos sectores dentro de la sociedad como tal, el abogado constitucionalista sostuvo que “creo que el cronograma que anunció la Presidenta Bachelet, corre el serio riesgo de ser neutralizado por las trampas de la Constitución y, entonces, quedar en nada. Es un serio riesgo, pero no sólo de ésta comisión de observadores, sino del proceso anunciado por la Presidenta”.

“Ahora, también es verdad que abre oportunidades para que mediante la educación cívica y la participación ciudadana, se vaya creando una demanda ciudadana por nueva Constitución que logre vencer estas trampas. Hasta cierto punto es un espacio de disputa y, como tal, es posible que sea neutralizado y quede en nada, pero también es posible que en las condiciones actuales, termine siendo la manera en que nos abrimos paso a una Constitución que no es tramposa”, sentenció.