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El producto Jarita comenzó entre risas, entre amigos hueviando. Los vi en una página china una vez y pensé: qué entrete, los voy a comprar como colgadores freak. Y cuando pasó el dedo de Jara a Cavani, me encantó. Me morí de la risa. Quedó la cagá con la talla en todo Chile y jugué no más. Pesqué uno de estos dedos, le hice una etiqueta rápida en photoshop, lo metí en una bolsita y se los mandé a unos amigos y a mi hermana. Ella lo subió a su Facebook y quedó la zorra. Lo compartieron como locos. La respuesta fue impactante, aún me asombra lo rápido que funciona esto: las noticias, el día a día, las redes sociales. Fue absurdo como creció todo, a las horas ya tenía a la radio llamándome.

Cuando me empezaron a llamar para hacerme encargos, me aconsejaron que empezara un emprendimiento, aunque para mí fue más un experimento social. Quería saber qué tan importante era el símbolo Jarita para la gente. Me fui en la volá y encargué 1.500 a los chinos, ja,ja,ja. Me llegaron cajas y cajas con dedos, hasta duermo en ellos de hecho, me quedan caleta.

Todo este leseo se me dio natural porque como estudié diseño, siempre he hecho cosas. Tonteras para mi casa, como una mano de Américo de plástico con la collera en honor al hit “que levante la mano”. Puede que sea artista, no sé, me da cosa aceptarlo. Para no decirte que soy “la artista que salió del hoyo por Jarita”, porque estaba cesante cuando lo inventé. No digo que vaya a escribir un libro de la historia del arte tampoco, pero hace años que vengo haciendo objetos y artefactos ligados a las artes visuales.

Yo creo que Jarita, para bien y para mal, es el reflejo de nuestra sociedad. Nos meten el dedo en el hoyo todos los días y lo hacen piolita, ahí, sin que nadie lo note. Como amé la cara de Jara cuando le metió el dedo en el hoyito a Cavani, era como de Condorito. Es un símbolo, un ídolo. De hecho me enteré el otro día que los pendejos en los colegios andan jugando “a la pinta jarita” ¿Cachai lo que es eso? Debería hacerle una escultura o un monumento pa’ ponerlo afuera del Congreso. Logró una provocación mucho más sofisticada que Luis Suárez con sus mordiscos o Zidane con su cabezazo, fino y elegante.

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Me parecen la raja esos actos. El fútbol es una mezcla moderna de teatro y coliseo romano. Es nuestra oportunidad de vivir triunfos épicos como si fueran nuestros, pero lo que pasa en la cancha se queda en la cancha y después del partido volvemos a nuestra cotidianeidad donde a todos nos pasan metiendo el dedo en la raja. De hecho, me siento más identificada con Cavani que con Jara si nos ponemos en esa, porque los políticos, los empresarios, los dirigentes, nos cagan a diestra y siniestra. La provocación constante la recibimos de esos ladrones de cuello y corbata que nunca se van presos, cuando a los estudiantes los llevan presos por pelear una educación decente. Este es un país llenos de care raja po. Las Isapres, la ANFP, las AFP, las farmacias y las papeleras, Penta y SQM, todos chantas.

Por eso este “Déo” es un objeto profundo y poderoso. Es un símbolo del “juegue”, “hágalo suyo”, “que no le metan el dedito” ¿Me entendís? Yo le metería el deo o le haría un “jarita” bien brillosito, así bien glossy, a Sergio Jadue, a Jovino Novoa. A Juan Barros también quizás, aunque en verdad, capaz que lo disfrute mucho, ja,ja,ja. ¡A ese se lo vendo a luca!

La gente ha prendido caleta con el producto, de hecho mi peak fue cuando fui al partido Chile-Colombia al estadio. Me disfracé con peluca, con un carrito y me puse a gritar. La gente estaba motivada, para mí de verdad era un experimento social. Todo el mundo se reía, pero no lo compraban compulsivamente tampoco. Me agarraron ene pa’ la talla sí. La mayoría de los que compran son hombres, les encanta. De hecho me dicen: “y bueno, ¿usted para qué lo usa? cuénteme mijita” o me piden que me saque una foto con el dedo. Los hombres la gozan, las mujeres no tanto. Son muy buenos pal hueveo, les gusta eso del poto y el fútbol.

Me las doy ahora de miniempresaria, me gusta jugar ese papel de la millonaria del dedo de Jarita. Aunque todo es ficción, porque me faltan ene por vender, ni te digo. Soy la no millonaria del dedo en la raja, la más decadente. De hecho estoy tapá en dedos. Quizás no me hice asesorar tan bien como pensaba, ja,ja,ja. Pero los estoy liquidando, cambiando el concepto, de hecho estoy haciendo packs navideños también.

En mi página web eldedodejarita.cl donde vendo los dedos, la gente escribe sus experiencias. Me han escrito ene cosas locas, como “me encanta el dedo, lo ocupo todos los días, lo practico”, cosas así. Lo usan hasta para expandirse el hoyo en la oreja. “Reemplazo el confort por el dedo”, me pusieron una vez.

Yo le agradezco a Jarita, para mí es un símbolo. Tuvo la decencia además de pedir disculpas, como el caballero que es. Le tengo cariño con todo esto, de verdad. Me han llamado de Hualpén de hecho, donde Jarita nació, para pedirme dedos. Hasta de Uruguay me llamaron. Me invitaron a vender para allá de hecho, pero les dije que me van a sacar la cresta. Les habría dicho que me pagaran el pasaje ¿o no? Jarita vino a cambiarnos el paradigma pa’ que dejemos de ser Cavanis. Deberíamos meter más el dedo en la raja y hacerle honor. Yo ahora hasta me puse fanática del fútbol, me adentré completamente. Quiero ir a recibirlo un día al aeropuerto con los dedos para ver qué me dice, capaz que se saque una foto conmigo.

Hay hartos Jarita que me gustaría regalar esta Navidad. Jovinito Novoa se tiene ganado un dedo en la raja desde que nació. Hasta a Bachelet le daría uno, pero meñique, chiquitito, por decir que no sabía el chamullo de su hijo el verano pasado. A Dávalos eso sí, puta que lo han hueviado ya, pero le daría el dedo más gordo en la raja por chanta. Si hiciéramos una premiación “El dedo en la raja 2015” saldría campeón.