jackson-a1

Con un 44%, el diputado de Revolución Democrática, Giorgio Jackson, se transformó -según la encuesta CEP- en el político chileno mejor evaluado en medio de una desatada carrera presidencial, y con un Marco Enríquez-Ominami en caída libre por su vínculo en el caso SQM.

Pero el ex líder estudiantil se lo toma con mesura, sin levantar en demasía los pies de la tierra, “sin que se suman los humos a la cabeza”, dice a La Segunda.

“Vamos a tratar que este apoyo no se traduzca en algo individual, sino que en algo colectivo y eso es lo que hemos tratado de hacer al transformar nuestro movimiento en un partido político”, asegura.

En todo caso, y como asegura que no se pierde por los resultados del CEP, Jackson apunta a que ojalá estos resultados no mueven el foco, que para él es el tema de gratuidad.

“Honestamente preferiría no estar en el CEP y que se avanzara firme en la gratuidad para fortalecer la educación pública”, expresa.

Pero como hoy el tema es su arremetida dentro de los pesados pesados de la política, se le pregunta a qué lo atribuye.

“Probablemente tiene que ver con pararse frente a la gente y decir las cosas con un lenguaje claro y simple”, responde e insiste en que para él lo importante es “que la gente se dé cuenta que necesitamos generar proyectos colectivos”.

Pregunta, acaso obligada, el vespertino le pregunta por la diferencia entre lo que él genera en la gente y Camila Vallejo, también diputada y ex compañera del movimiento estudiantil.

“A mí extraña mucho porque muchas de las causas las trabajamos juntos. Creo que aquí hay una discriminación que viene arrastrada por el hecho de pertenecer a un partido histórico como el PC, que en algunos grupos de la población todavía genera anticuerpos luego de todo el trabajo que hizo la dictadura”.