“El blog lo creé hace dos años cuando pasé a cuarto medio en el Villa María. Era enero, de vacaciones en Santiago, y estaba muy aburrida. Lo bauticé como Polera de Perro. En realidad, así es como le digo a las poleras que son cortitas y que llegan hasta arriba del ombligo. No tiene ningún significado profundo.

Mi idea es escribir cosas que me pasen a mí. O de temas actuales entretenidos, pero no política, porque me da lata. Lo que critico es lo que veo al lado mío, que generalmente son ese círculo ABC1. Critico a ese mundo por cómo piensa. Siento que no se cuestionan las cosas. A veces me junto con gente de regiones y son muchísimo más abiertos de mente. Uno puede tener diálogos, discutir las cosas. A la otra gente no le gusta discutir. Hacen todo por inercia, como manada. Se confirman porque toda su generación se confirmó. Y les preguntai por qué y te responden “es que no sé, igual creo en Dios”. Los cuicos son muy limitados. Pero siento que ellos no tienen la culpa, los criaron así. Yo cacho que la sociedad se los cagó.

También escribo de las cosas que vi en mi colegio. Hay demasiados mitos sobre el Villa María. Todos creen que las que estudiamos en el Villa María somos cartuchas y tontas. Y no es así. Yo que critico todo, puedo decir que mis compañeras eran súper inteligentes y no andaban diciendo hueás por la vida porque sí. Siempre hay excepciones e imbéciles que hablan tonteras. Pero pocas.
Lo que sí debo decir es que el Villa María era vomitivamente horrible: parece una cárcel, es enano. En infraestructura vale pico. Uno pagaba 400 lucas mensuales y no se sabía en qué gastaban la plata. Parece broma: no prenden la calefacción en invierno porque es cara. Y nos cagábamos de frío. Y cuando hacía calor no había aire acondicionado. Eran cagaos. El colegio está atascado en 1800, es casi cavernícola. No hay nada de tecnología. Los municipales tienen pizarrones como de iPad, mil hueás bacanes y no pagan nada. Es para pensar dónde chucha se va la plata. Mis papás también se hacen esa misma pregunta. Tampoco es tan bueno en educación. No es excepcional.
En todo caso, me gustaba harto mi colegio, pero no sé si pondría a mis hijas ahí. Me gustaría que fuese mixto. Lo bueno es que no te meten nada raro en la cabeza, como el Tabancura o Los Andes, donde la gente sale rara. En religión mi colegio vale caca. Mi papá siempre alegaba por eso. Cuando iba a las entrevistas y no veía un crucifijo colgado, decía como ‘ohh’. Y mandaba un mail para que pusieran un crucifijo en la sala. Y yo ‘pero qué importa, papá’. Y se lo colocaban. Tampoco te metían por obligación la religión. Si querías rezabas, pero yo no lo hacía. Rezar tantas veces al día hace que pierda el sentido. Tiene un efecto opuesto. La religión no es lo mío, me da como lata. A mis (cinco) hermanas tampoco les interesa. Y eso que mi papá es Opus Dei. Curiosamente, a él le encanta mi blog, se caga de la risa de las leseras que escribo. No tiene rollos con mi vocabulario, además que siempre le digo ‘viejo culiao’, ja, ja, ja. Está acostumbrado a mi forma de hablar, a que diga ‘qué gonorrea esta huevá’ o ‘me da progeria esto’.

LEY DE ABORTO POST PARTO

“En el colegio hacían paneles sobre aborto con gente que hablaba en contra, obvio. Siempre quedaba la cagada. Todas alegaban que la hueona que iba a hablar fuera una monja. Y llevaban gente mala. Si me dan buenos argumentos, bacán. Pero que fuera una mamá lais para hablar cualquier hueá, cero aporte. Pero el tema del aborto me da lata. Es obvio que lo van a aprobar tarde o temprano, no sé para qué lo discuten tanto. Y si no lo aprueban, tampoco me importa. No es como que tenga que abortar ahora. No podría jamás en la vida abortar. Le tengo mucha fobia a las cosas del cuerpo humano, como a la sangre y las secreciones. Ya para ir al dentista necesito tomarme un ravotril. Por eso no lo haría. Pero moralmente no me importa, estoy a favor del aborto. No me importa que se muera esa guagua. Lo digo solo porque no me da pena. Si me diera pena, estaría en contra. Pero un feto no me causa nada. Me carga ese discurso pro vida de ‘defendamos al feto’. Algunos pro vida tienen buenos argumentos, pero la gran mayoría piensa puras huevás. Y se quedan solo en Facebook publicando videos contra el aborto y de fetos con un corazón. Eso me da lata.

Por eso se me ocurrió, en tono hueveo, un proyecto de ley de aborto post parto, número 691313, que subí a mi blog. Está pensado para la gente imbécil. Y propuse que el aborto tenía que ser en H&M, porque me carga el H&M de Chile. Es la peor tienda del mundo. En otros países es bacán: la ropa es buena, está ordenada, pero acá es una mierda. Lo escribí con rabia. La gente tonta me da rabia. Los mataría a todos, una huevá muy nazi, ja, ja, ja. Mataría a toda la gente que habla hueás, a la gente que trata de ‘chancha’ a Bachelet, a la que le gustan los minions, a los que comparten por whatsapp cadenas antidelincuencia y sobre todo a los que hablan de política y del caso Penta, que me da mucha lata. Sigan con sus vidas. Me da latísima. Igual la gente se cagó de la risa, nadie se siente ofendido. Tengo muchos lectores opus, también gallas de Los Andes, que veo en sus perfiles la manito roja, y es ‘por qué lees mi blog’. Pero si les gusta, bacán.

En general, mi blog lo uso para descargarme con la gente que odio. Para mí, casi todos son haters. Casi toda la gente me cae mal. No sé por qué. Pero es como con Chile. La gente de Chile me cae mal. Siento que la gente de otros países no es así. A los chilenos los encuentro tontos. Lamentablemente, en la universidad no elijo la gente. Y hay muchos zorrones en Comercial de la Católica, donde voy en primer año, a los que odio. Es gente que no piensa nada. Se visten horrible. Los escucho en clases y me da como ira. Por favor, cállense, zorrones. Debo decir que igual hay gente que salva en Comercial, sobre todo de regiones, que son más piolitas.

Sobre los zorrones escribí hace poco. Empecé diciendo que era feminista cuma, de esas que les pagan la cuenta en todos lados y que se la pasan cocinándole al pololo. Pero, en verdad, soy muy feminista. Soy como de esas feminazis que suben videos en Facebook. Soy como una pro vida pero del feminismo. Mi pololo igual me reta, le carga. Pero lo del feminismo cuma fue para decir que los hombres son inferiores. No todos, pero la raza masculina lais zorrona es demasiado imbécil. Tienen una cabeza muy limitada. Soy como muy intolerante con ellos. Lo bueno es que crecí en un colegio libre de zorrones cerdos. Pero igual estudio Comercial en la Católica, tampoco puedo pedir mucho.
Estudié Comercial por descarte. Siempre he estado en contra de Comercial, es para gente sin vocación, sin identidad. Tampoco me la sufro tanto, pero si hubiera tenido talento para otra cosa, estaría estudiando eso. Además quiero ganar plata para hacer las cosas que me gustan, no me gustaría ser pobre. Me encanta viajar, comprarme ropa, todos esos lujos. Pero si tuviera algún talento, no me importaría ser pobre. Me gustaba harto publicidad, pero no es una cosa que me apasione tanto como para ser pobre y no tener asegurado el futuro laboral.

Lo malo de ir a la Católica es andar en metro. Está demasiado lejos San Joaquín de mi casa, en Escuela Militar. Un pique horrible. Y peor en hora punta, que está pasado a ajo. Pero me da lata aprender a manejar… Lo que me carga del metro es el ambiente, están todos con cara de pico, como chatos. Miro a la gente y me da depresión. Yo igual voy escuchando música, no voy tan feliz, pero no ando con cara de culo. En el metro la gente va como infeliz, van todos raja con la guagua transpirando. Me da depresión. Una lata”.