Cámara de diputados A1

Millonarios préstamos con condiciones de las que ningún chileno podría gozar, recibieron seis honorables diputados de la República entre 2013 y 2014 por parte del Congreso Nacional. Así lo reveló este martes un informe con las conclusiones de una auditoría externa que revisó el ejercicio contable de la corporación durante ese periodo, que publicó El Mercurio.

Durante la mañana de ayer, tras destaparse la polémica, el Presidente de la Cámara de Diputados salió a admitir el pago de los convenientes préstamos y a asegurar que era una práctica que había cesado al interior del Congreso. El legislador además informó que tras conocer los hechos, se citó inmediatamente a la Comisión Revisora de Cuentas de la Cámara Baja para su análisis.

“Lo que ocurrió, que ya no ocurre más hace un año y medio, es que los diputados podían pedir adelantos a sus remuneraciones”, dijo Núñez a La Tercera, agregando sobre los nombres de los legisladores que “nosotros hemos decidido nos entregarlos, la auditoría no contempla los nombres de los diputados y por ser casos de fuerza mayor y vinculados a cosas personales, cada uno debe decidir”.

Sin embargo fue radio BíoBío, quien finalmente sacó a la luz a los beneficiados.

Cristián Campos (PPD), Marisol Turres (UDI), Claudio Arriagada (DC), Jaime Pilowsky (DC), Diego Paulsen (RN) y Jenny Álvarez (PS), recibieron en conjunto $104 millones como adelanto de sus dietas en préstamos que les eran descontados hasta en 28 cuotas y sin interés alguno.

En el informe que fue entregado por la Consultora Ossandón & Ossandón en agosto del año pasado a la Comisión Revisora de Cuentas de la Cámara, y que hasta el día de hoy a nadie pareció llamarle la atención en el hemiciclo, se detalla que “dentro de la revisión al control interno al 31 de diciembre de 2014 detectamos préstamos otorgados a un señor diputado en el período 2013 y además dos préstamos otorgados en el período 2014, los cuales son descontados en 28 cuotas sin ningún reajuste”. En este caso se trata de seis créditos por un total de $44 millones.

Sobre los otros parlamentarios se señala: el “diputado 1” registra $18 millones, el “diputado 2” recibió $12 millones, $24 millones el “diputado 3”, mientras que el “diputado 4” solicitó $6 millones y el “diputado 5” pidió $200 mil.

Tras conocerse quienes habían sido los destinatarios de los cuestionados adelantos, varios de ellos salieron a defenderse y aclarar las circunstancias en las que se beneficiaron con ellos.

El primero fue el diputado Cristián Campos del PPD, quien explicó a La Segunda que “lo mío fue un adelanto de 12 millones de mi dieta que solicité por una situación coyuntural de tipo familiar y el cual cancelé en los meses posteriores. Fue un tema familiar delicado”.

“Lo solicité porque era una atribución que estaba ahí desde el regreso a la democracia. Si hubiera sabido que podría ser cuestionado, hubiera buscado otro mecanismo. Jamás pensé que esto podría ser cuestionado”, agregó.

Con más liviandad se tomó el asunto la legisladora de la UDI, Marisol Turres, quien le restó importancia a los cerca de 18 millones que recibió como adelanto de su dieta.

Sobre los recursos, aseguró haberlos solicitado “atendido a una situación puntual muy compleja económicamente”.

“El año pasado fue un año difícil para mí, yo pedí un anticipo que ascendió a menos de lo que es un sueldo y me fue descontado después en unas cuotas de mi sueldo los meses siguientes”, agregó en conferencia de prensa que transmitió CNNChile.

La diputada gremialista advirtió eso sí que “no usaría la palabra préstamo, usaría como un anticipo de tu sueldo que muchas personas lo hacen en muchos lugares donde trabajan, a veces se realiza eso. No lo veo como un préstamos, yo tengo créditos en los bancos como todos los chilenos, sino que obedeció a una situación puntual y que requería también rapidez para cumplir con lo que tenía que hacer en ese momento”.

“Cualquier persona puede tener una situación compleja en un momento determinado y eso uno lo ve que empresas o acá en la misma Cámara te puedan anticipar tu sueldo futuro, los limites eso no lo disponemos nosotros, sino la Cámara”, cerró.

Por su parte, el secretario de la Cámara de Diputados, Miguel Landeros, quien era el encargado de aprobar los adelantos, explicó que las lucas sólo podían solicitarse a la comisión de régimen interno por motivos extraordinarios o de fuerza mayor, los que posteriormente debían ser acreditados con una “declaración de buena voluntad”.

El episodio se suma a los escándalos surgidos en torno al quehacer de la clase política que tiene los niveles de confianza de la ciudadanía por el suelo.

Con todo, desde el Congreso aseguraron que se solicitarán los antecedentes sobre por qué la Comisión Revisora de Cuentas de la Cámara Baja no tuvo conocimiento ni injerencia en la decisión de otorgar estos adelantos.