Fora-do-Eixo-foto1

Fotos: Mídia Ninja

Pablo Capilé se sube a un auto, se saca las zapatillas y pone los pies sobre la guantera. Es brasileño, tiene 33 años y es provocador hasta en los más mínimos detalles: lleva el pantalón a medio culo y una camiseta de la selección de fútbol de Argentina. Hace diez años fundó Fora do Eixo, el movimiento cultural más controvertido del último tiempo en su país.

-Somos inclasificables. En vez de aclarar, confundimos -dice, intentando encontrar una definición de lo que son.

Desde hace una semana, los integrantes del grupo son los anfitriones del encuentro Emergencias, un masivo congreso de movimientos sociales y redes latinoamericanas que se realiza en Río de Janeiro. Allá, Fora do Eixo es amado, odiado, y algunos aseguran que hasta son peligrosos. Partieron como una agrupación de bandas musicales autogestionadas de Cuiaba, ciudad del estado de Mato Grosso, y en seis años se convirtieron en el circuito musical más grande del país. Luego de eso, migraron hacia otras áreas. Se comprometieron con causas indígenas, estudiantiles, raciales, ambientales, y de género, y se transformaron en un referente cultural y político. Recorrieron el continente hablando de su experiencia, y Emergencias es la culminación de ese proceso: más de tres mil jóvenes de toda América movilizados, 400 expositores, 15 puntos de encuentros desplegados en Río de Janeiro, fiestas en las favelas, y más de cien mesas de debate de los más diversos temas.
El día de la inauguración, el ministro de Cultura Juca Ferreira advirtió la importancia del encuentro. Les dio a entender que si algo nuevo se estaba creando en política, eso saldría de allí: “Estamos hablando de nuevas sensibilidades y visiones del mundo. Estamos hablando de una nueva cultura política”, dijo ante más de mil personas. Pablo piensa lo mismo. Asegura que hasta ahora, la cultura nunca se había aliado a los movimientos sociales como lo hicieron ellos, y que por eso han sido tan resistidos. Hay quienes han elaborado locas teorías sobre su existencia. Parte de la derecha los llama ultracomunistas, y algunos en la izquierda les dicen hipercapitalistas: como no tienen patrones –argumentan-, ellos se explotan a sí mismos.

-El ser humano vende su tiempo y luego con la plata que recibe compra más tiempo, eso es esquizofrénico. Nosotros inventamos una arquitectura donde vida, trabajo, y militancia, son la misma cosa. Eso es inclasificable. Los poderosos saben que creamos algo peligroso, pero no entienden lo que somos –explica.

LA MÚSICA

Pablo Capilé nació en Cuiaba, ciudad de 500 mil habitantes, ubicada a casi dos mil kilómetros de Río de Janeiro. Es hijo de un profesor de historia y de una asistente social. De chico le gustaba la música y cuando joven tuvo una banda llamada Donalua. En el 2001 comenzó a estudiar comunicaciones, pero al poco tiempo abandonó la carrera. Se fue a vivir con un grupo de amigos en una casa colectiva y formaron un movimiento llamado Cubo Mágico.

Lo primero que hicieron fue organizar su propio festival de música. Estaban convencidos de que para cambiar un paradigma, la mejor estrategia no era luchar contra él, sino volverlo obsoleto mediante la creación de otro. Por eso, inventaron un circuito alternativo. Se enfocaron en tres áreas: producción, distribución y comunicación. Montaron un estudio de grabación, crearon un sello discográfico, y transformaron el garaje de la casa en un escenario, así empezaron a relacionarse con bandas de otras ciudades. La gente, sin embargo, comenzó a hablar mal de ellos.

-Tuvimos que convencer a nuestras madres que este era un trabajo importante y que no éramos puros fumones perdiendo el tiempo –recuerda Pablo.

La criminalización de la casa obligó al grupo a dar una disputa narrativa. Crearon, entonces, la Cubo Comunicación, un blog en el que daban a conocer todas las actividades que realizaban. Se transformaron en personajes incómodos para los conservadores de la ciudad: jóvenes independientes, con autonomía, y conectados en una red. Entonces, se pegaron un gran salto: sistematizaron el trueque. Capilé y sus amigos inventaron una economía solidaria que tenía su propia moneda, la Cubo Card.

-Las bandas querían dinero, pero no teníamos, así que creamos uno. La moneda no estaba valorizada en plata, sino que en el trabajo. Si uno arrendaba un estudio podía pagar con Cubo Card, y luego esa persona podía contratar a una banda con ese mismo dinero –explica.

El modelo de negocio fue toda una revolución. Cubo Mágico comenzó a exportar su idea hacia otras ciudades y llegó un momento en que estas también crearon su propio dinero. A fines de 2005 habían varias monedas circulando en la red. Fue ahí que decidieron agrupar a todos los movimientos bajo una misma plataforma. El grupo estaba integrado por músicos de Cuiaba, Río Branco do Acre, Fortaleza, Uberlandia, y Londrina. Así nació Fora do Eixo, que en español significa fuera del eje, un movimiento de resistencia al eje cultural que existía entre Río de Janeiro y Sao Paulo. Lo primero que hicieron fue fundar un banco que administrara toda la fortuna colaborativa que habían creado.

Pablo cuenta la historia de Fora do Eixo como una serie que va en su séptima temporada. Las más largas son las dos primeras: una que va desde el 2002 al 2005 y que bautizó como “El colectivo”, y otra que cubre hasta el 2011, que se llama “La música”. En ese período, organizaron más de 5 mil shows y se presentaron más de 30 mil artistas cada año. Crearon, también, una red de casas comunitarias en todo Brasil. Se demoraron cinco años en construir el mayor circuito de la música de América Latina. En el 2008, Macaco Bong, una banda que había sido producida por ellos, ganó el gran premio del año de la revista Rolling Stone. Ese fue el punto de consolidación, pero también la señal de que debían mutar.

-Conociendo tanta gente nuestra conciencia comenzó a saltar, y orgánicamente la red pasó a trabajar en otros temas muy diversos. Siempre lo comparo con Forest Gump: peleamos en la guerra de Vietnam, fuimos campeones de ping pong, y luego montamos una fábrica de camarones. Así de diferentes eran las cosas que hacíamos -cuenta Pablo.

MÍDIA NINJA

Fora-do-Eixo-foto10

Óliver Kornblihtt es un fotógrafo de 31 años. Durante el encuentro de Emergencias, es el encargado de coordinar las llegadas de los expositores a los distintos hoteles y los traslados hacia las actividades. También está a cargo de ayudar en todos los problemas logísticos que se presenten. Se ha pasado todos los días en el lobby del Hotel Vila Galé. Desde su computador, permanece conectado a todos los chat de Telegram que Fora do Eixo creó para la comunicarse durante el encuentro: producción, urgencias, traslados, casa colectiva, cobertura, estructuras, caravanas, programación, y comida.

-Creamos una cosa impresionante –dice, mientras se apresura en teclear para resolver un problema.
Óliver es argentino y está en Fora do Eixo desde fines del 2013. Llegó allá luego de conocer a parte del grupo en Buenos Aires, durante un congreso de medios alternativos. Allí se enteró del proyecto Mídia Ninja (Narrativas independientes, periodismo y acción), una red de comunicaciones que usaba Fora do Eixo para conectar a las casas colectivas con noticias y transmisiones vía streaming, de cada uno de los festivales que se organizaban. Una versión 2.0 de la Cubo comunicación, que a mediados de ese año incursionó con mucho éxito en las coberturas de las manifestaciones sociales que se tomaron las calles de las principales ciudades.

En la web, hay cientos de archivos de prensa sobre aquella revuelta. Ocurrió en junio de 2013, cuando los brasileños se autoconvocaron vía redes sociales para protestar por el alza del boleto del transporte. En pocos días, el evento de Facebook llamado “Son más de veinte centavos”, en referencia al precio de la locomoción, logró tener 250 mil confirmados. Mídia Ninja transmitió la manifestación en vivo y mostraron la dura represión de la policía. En dos días, su fanpage pasó de tener 10 mil seguidores a los 170 mil.

-Mídia Ninja le disputó el espacio a las grandes televisoras con una narrativa distinta. Comenzó a empoderar a la gente, a decirles que ellos también eran Ninjas, y que en la pluralidad de voces, en el mosaico de visiones subjetivas, estaba el relato real de las manifestaciones –recuerda Óliver.

La oleada de medioactivismo fue tema de debate en todos los noticieros y diarios. Los Fora do Eixo y Mídia Ninja se transformaron en celebridades, pero también fueron vistos con desconfianza. El 5 de agosto de 2013, Pablo Capilé y el periodista Bruno Torturra, las dos cabezas de ambos proyectos, fueron invitados al programa Roda Viva, el espacio de entrevistas más importante del país. Al frente tenían un panel de cinco connotados editores de los más importantes medios de comunicación. “La gente pregunta qué quieren los Mídia Ninja, cómo se financian, y si lo que ustedes hacen es periodismo”, fue lo primero que les dijo el presentador. Pablo les contó la historia de Cubo Mágico, de Fora do Eixo, del trabajo colaborativo, de las monedas, del banco, de las casas comunitarias, del nuevo mapa de la música que habían creado, y de cómo sus cabezas habían pegado un salto en conciencia. Esa noche, las redes sociales estuvieron de su lado: “Los dinosaurios entrevistando al meteorito”, decía un ingenioso comentario sobre la conversación.
A los dos días, los medios tradicionales contratacaron. La gran mayoría recogió el testimonio de una persona que se había ido de Fora do Eixo, y que hablaba del lugar como un infierno. Denunció que no le pagaban y que la vida que llevaban era casi parecida a la de una secta. El movimiento respondió con transparencia y creó un portal donde comenzaron a informar de todo lo que recaudaban para vivir.

Fora-do-Eixo-foto6

-Fue la primera vez que la izquierda y la derecha debatieron de la misma cosa: ¿Qué éramos nosotros? Ahí decidimos hacer un encuentro cultural abordado por primera vez, no desde lo artístico, sino desde lo civilizatorio, un retorno a su centro antropológico. La cultura se transformó para nosotros en lo que fueron las industrias para la izquierda en el siglo pasados –recuerda Capilé.

Óliver llegó a Fora do Eixo en esa etapa. Usó sus vacaciones para irse durante un mes a trabajar con ellos, y su primera misión fue viajar durante diez días con el Movimiento de los sin tierra. La experiencia gatilló una crisis vocacional. A su regreso a Argentina renunció a su trabajo como colaborador de La Nación y El Clarín, vendió los muebles, y volvió a Sao Paulo.

-Me sentía muy frustrado. La dinámica interna de las redacciones era un asco. La gente allá se pone fea. Los más antiguos compiten y te quieren hundir, ven a los jóvenes como amenazas. Imagínate que El Clarín tenía hasta burocracia y corrupción interna, parecía una oficina del Estado –cuenta.

Óliver arribó a Brasil en el segundo momento clave para Mídia Ninja: un mes antes de que comenzara el Mundial de Fútbol. Quedó a cargo de la edición del proyecto Offside Brasil, una cobertura paralela al campeonato a la que Magnum los invitó a participar. Estuvieron un mes completo cubriendo todas las manifestaciones y fue allí cuando decidió que no volvería a firmar una foto con su nombre.

-Llegué a la casa comunitaria de Sao Paulo y me cambió toda la lógica. No tenía trabajo, pero tampoco dependía del dinero. Dejé de tener preocupaciones económicas y me concentré solo en fotografiar. Salía a las siete de la mañana y llegaba a las nueve de la noche a editar, hasta que una fotografía mía salió en diario Folha de Sao Paulo, ilustrando el proyecto. Ahí me cayó la ficha de que esa imagen no era mía, sino que de toda la gente que trabajaba en la casa. No volví a poner mi nombre en una publicación –explica.

LA UNIVERSIDAD

Fora-do-Eixo-foto4

Tal como llegó Óliver, en el encuentro de Emergencias están participando más de 30 personas que luego se quedarán haciendo vivencias en algunas de las 200 casas colectivas que actualmente tiene la red de Fora do Eixo. La de Río de Janeiro, fue una de las últimas comunidades en establecerse. Allí residen algunos de los miembros más emblemáticos del movimiento. La casa está ubicada en una ladera del barrio Santa Teresa, y tiene cuatro plantas hacia abajo. Desde la entrada, se puede ver en el horizonte el Pan de Azúcar y el mar, y en la parte inferior del patio, hay una piscina para los días de insoportable calor.

El lugar tiene capacidad para 30 personas y entre los grafitis de las paredes, hay pequeñas pizarras con las tareas que el grupo tiene encomendadas. En uno de los muros de una sala, hay decenas de fotografías de Mídia Ninja. Dos de ellas llaman la atención por lo difundidas que fueron en su momento: unos indios enfrentándose a las fuerzas de seguridad, y otra de una pareja besándose en medio de las protestas de junio de 2013. Allí vive Pablo Capilé desde hace un año.
-Yo no tengo una residencia fija, mi casa es mi mochila, pero ahora tengo más ropa acá en Río –dice.

La casa tiene algunas reglas básicas, normas cuya finalidad son desestructurar el discurso formal. Lo más importante es que todo pasa a ser comunitario: La ropa, la comida, el trabajo, y el dinero que los integrantes generan, que queda disponible en una caja común. El único requisito para acceder a él consiste en anotar en qué se gastó la plata. Allí prima el sentido común. Para mantener las finanzas en orden, la creación del banco ha sido fundamental en el modelo negocios de la red. Primero, organizando el sistema de monedas, luego asegurando la solvencia de ellas, y ahora último gestionando los recursos financieros para todas las comunidades.

-Nosotros traspasamos esa lógica de intercambio de servicios. Entendimos que todo es de todos –explica Carol Tocuyo, una antigua integrante del movimiento, mientras hace circular un billete de 50 pesos de la moneda que crearon.

Carol está parada frente a un grupo de uruguayos que fueron invitados a conocer la casa colectiva y que forman parte de la caravana que está participando en Emergencias. Cuenta que solo el 15% de los recursos proviene del dinero que recaudan con sus propios medios de producción –fiestas y festivales-, y que el resto es el trabajo que cada integrante pone a disposición de la comunidad. Actualmente, dice, la moneda prácticamente se ha transformado en un material pedagógico muy eficiente para explicar el mundo paralelo que Fora do Eixo creó en los últimos 10 años. Uno donde el trueque ha tomado una inusitada fuerza, reemplazando el valor del dinero, al punto que hace algunos meses una casa colectiva intercambió un aire acondicionado por un auto comunitario.
-Cada persona que entra vive un intenso proceso reeducativo. Estamos en asambleas permanentes y las reuniones son muy orgánicas. Estamos casi todo el tiempo conversando y llegando a acuerdos –agrega.

El éxito que han tenido en la organización fue el aliciente para que en el 2010 crearan su propia universidad. Abrieron las casas colectivas como campus de enseñanza libre y sistematizaron todo su trabajo. Pusieron en la web todo lo que el movimiento había hecho colaborativamente. Cientos de proyectos y horas laborales dedicadas a la gestión, un know how que en su conjunto fue valorado en más de US$ 70 millones.

Carol se transformó en la rectora de este megaproyecto. Formó un cuerpo docente de calidad, compuesto por los miembros más activos de la comunidad y profesores de la talla de Gilberto Gil, Caetano Veloso, y del ex presidente Lula da Silva. Hace un tiempo, además, lograron que el gobierno de Cabo Verde, una pequeña isla de África, certificara la universidad. Desde su creación, más de cinco mil personas han postulado a una vivencia.

-Cabo Verde es el país fuera de Brasil donde más nos conocen –cuenta Pablo entre risas.
La experiencia de Fora do Eixo ha motivado decenas de investigaciones. Han sido entrevistados por antropólogos y sociólogos, y varios de ellos se han vuelto militantes de su causa luego de conocerlos. Ivana Bentes, doctora en comunicación y experta en tecnologías, fue una de ellas. A comienzos de este año, se transformó en la primera persona de Fora do Eixo que entró al gobierno. El movimiento fue parte importante del triunfo de Dilma Rousseff en el balotaje que enfrentó con Aécio Neves, y que le permitió ser reelecta por un nuevo período. Luego de eso, Ivana fue investida como subsecretaria de ciudadanía y diversidad.

Fora-do-Eixo-foto9

-Fora do Eixo era un mundo que nosotros pensábamos que solo existía en la teoría, y luego de conocerlos fue como estar en un laboratorio –cuenta ella.

No fue la única que se deslumbró con el movimiento. Lala Deheinzelin, experta en economía creativa y futuróloga, se ha pasado varios años de su vida intentando sistematizar el nuevo esquema de orden que Pablo y sus amigos crearon. Inventó algo que bautizó con el nombre de “Fluxonomía 4D”, un diseño que reúne las cuatro dimensiones en las que está cimentado el trabajo del movimiento: compartida, colaborativa, multivalor y cultural. El deseo –asegura- es el principal motor de ellos. No hay ninguna separación entre trabajar, vivir y divertirse.

-He trabajado en cuatro continentes y no hay nada parecido a Fora do Eixo –dice.
Ella cree que esta forma de organización, en pocos años más cambiará el mundo. Sus cifras son esperanzadoras.

-El actual modelo no funciona, el planeta es finito y somos muchos. Es inevitable que esto caiga. El enemigo es un dinosaurio, no sobrevivirá. La velocidad de mortalidad de las grandes empresas es exponencial. Yo hice una cuenta: si somos capaces de atraer una persona por mes a este nuevo modelo, necesitamos 33.3 meses para convocar a siete millones. Estamos en una transición –concluye.

EL PRIMER BEBÉ

Benjamín tiene tres años y es el primer bebé nacido en una casa Fora do Eixo. Es hijo de Isis y Marco, dos miembros del movimiento que se conocieron en la casa colectiva de Sao Paulo. Nació en el 2012 y su llegada fue un importante hito en la historia de la agrupación. Se convirtió en la prueba de que el sistema que crearon no solo estaba conquistando nuevos activistas, sino que también había comenzado a expandirse orgánicamente.

-Al principio estábamos temerosos, porque nadie era padre. No sabíamos nada de embarazos, amamantamiento, de partos, ni de crianzas, pero en la práctica todo se fue dando de manera natural. Todo fluyó colaborativamente –recuerda Isis.

Benjamín se convirtió en un niño sobreestimulado. Se le hizo normal vivir entre mucha gente, participar de conversaciones profundas, y saber que todos los que lo rodeaban estaban allí para ayudarlo. A su corta edad, conoce 11 ciudades en cinco estados y ha estado en contacto con personas que hablan los más diversos idiomas.

-Yo no soy el único referente para él -agrega su madre.

La llegada del primer niño abrió la discusión sobre los hijos. En una comunidad donde la mayoría son mujeres, el tema de la crianza fue analizado profundamente. ¿Se podía educar a un niño en una casa colectiva?, fue la pregunta que durante varios meses trabajaron los miembros de la agrupación en Sao Paulo, donde vivían Isis y Marco. Concluyeron que sí, y elaboraron pautas para sistematizar un proceso educativo. Tal como lo habían hecho con la universidad, crearon un programa de educación libre para niños, y lo llamaron Gurizada. Isis estuvo en Emergencias para hablar de ese proceso y participó de varias mesas de conversación con nombres como “Amamantación”, “Partos”, y “Crianza colectiva”. Allí compartió el panel con la mamá de Martina, la segunda guagua de Fora do Eixo que nació hace ocho meses.

Martina y Benjamín viven desde hace algún tiempo en Nueva Friburgo, una pequeña ciudad cerca de Río de Janeiro. Allá se instalaron en una casa comunitaria donde la mayoría de las personas con quienes comparten son niños. Sus padres concluyeron que lo mejor para ellos era criarse en un ambiente con más gente de su edad. El próximo año, Isis tendrá a su segundo hijo.

-Antes de entrar a Fora do Eixo, yo creía que un bebé necesitaba de un ambiente reservado, tranquilo, de una casa, y una escuela, pero me di cuenta que hay formas distintas. Benjamín no tiene nada de eso y sigue siendo un niño muy educado. Espero que pronto podamos tener más niños viviendo en casas comunitarias –explica Isis.

El aumento en la tasa de natalidad debería darle la razón. Dos días después de terminado Emergencias nació la tercera guagua de Fora do Eixo: Odara, hija de Gabriela. Para el próximo año se espera el nacimiento de tres más. Ese día, Pablo Capilé escribió una emotiva dedicatoria en Facebook: “Nació bien. Tan linda y tan feliz como la madre. Vino con todo, en el ojo del huracán, ella y todas las emergencias. El nuevo mundo posible naciendo, orgánicamente. La comunidad solo crece”.