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El mismo día en que Carlos Larraín reapareció defendiendo a su hijo Martín por el caso del atropello de Hernán Canales, la Fiscalía del Maule condenó al médico forense Mario Peña y Lillo por haber cometido una serie de irregularidades en la autopsia del fallecido.

La investigación se inició cuando una segunda autopsia al cuerpo del atropellado por Martín Larraín reveló datos distintos a los elaborados en el primer documento realizado por Peña y Lillo, lo que terminó en una acusación de falsificación de instrumento público contra el médico que en ese entonces trabajaba en el Servicio Médico Legal, según consigna Radio Cooperativa.

El fiscal jefe de Parral, Nelson Riquelme, señaló que “el informe de autopsia elaborado por el doctor Peña y Lillo decía y afirmaba hechos que en realidad no habían sido constatados y verificados durante el desarrollo de la autopsia y fue así que el tribunal lo apreció de la misma manera y determinó un veredicto condenatorio respecto del imputado”.

“El juicio se desarrolló a través de un procedimiento abreviado en el juzgado de Garantía de Parral y se solicitó una pena, por parte del Ministerio Público, de 300 días de presidio menor en su grado mínimo atendidas las circunstancias modificatorias de responsabilidad penal que fueron invocadas y reconocidas por parte del Ministerio Público, además de las accesorias legales correspondientes, entre ellas, la suspensión de cargos y oficio público por el tiempo que dure la condena”, indicó.

La investigación, eso sí, determinó que al momento de falsificar la autopsia, el doctor Peña y Lillo no sabía quien era el autor de los hechos, ya que la participación del hijo del entonces senador RN se conoció sólo 24 horas después del accidente, cuando fue sorprendido por un familiar de la víctima.

Coincidencia o no, justo hoy el también ex presidente de Renovación Nacional señaló en una entrevista al diario Las Últimas Noticias que “el accidente de mi hijo fue un aprovechamiento político grosero”.