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Ante la irrupción de nuevos casos de colusión, el conocido columnista Cristián Warnken no dejó pasar la ocasión para referirse a la transformación que está viviendo Chile. Con un rápido repaso de la actualidad nacional, realizó un duro análisis sobre cómo algunos conceptos relacionados a los que ostentan el poder han ido cambiando en estos últimos años.

“A veces las metáforas que usamos para referirnos a fenómenos sociales o políticos dejan de ser metáforas para encarnar en la realidad física. Eso es lo que está sucediendo hace tiempo en nuestro país: las metáforas pasaron a ser verdades literales”.

“Así pasó con la colusión del papel confort, que dio material abundante para chistes de todo tipo de naturaleza escatológica. La colusión -la más deplorable y baja de las malas prácticas empresariales- había encarnado en el papel higiénico, como si lo que estaba oculto y secreto terminara por expresarse y mostrarse de la manera más gráfica y brutal, sin sutilezas ni velos de ningún tipo”.

De modo similar, Warnken en la habitual columna que tiene en “El Mercurio” continuó escribiendo duras palabras al comparar la política con la basura.

“También con los escándalos por los negociados de la basura en distintos municipios del país. Era frecuente oír a la gente decir que la ‘política era una basura’: ahora esa metáfora se hacía literal, política y basura se unían, en un maridaje que será difícil de sacar del imaginario popular, que no perdona”.

Además, se refirió a los malos olores que afectaron a los ciudadanos e hizo una analogía con la coyuntura nacional que atraviesa nuestro país.

“¿Y los cerdos de Freirina? El sentido común usa con facilidad la palabra ‘cerdo’ o ‘chancho’ para designar a quien es sucio en su comportamiento, sus hábitos, etc. Abundan las caricaturas de políticos y empresarios deshonestos representados como animales con chaqueta y corbata. Como en las fábulas de La Fontaine: el genial escritor francés hizo una radiografía -a través de animales ‘humanizados’- de los vicios y miserias de la vida cortesana de la Francia del siglo XVII. No tenemos a La Fontaine, pero tenemos a Kramer y a los humoristas nacionales, que están recibiendo de la realidad más material de trabajo que nunca en la historia”.

A modo de conclusión, Warnken cerró su carta sobre cómo la ficción que incluyen las metáforas se transformaron en realidad. El columnista propone que “tocar fondo” pueda servir para que al final, después de incendios como el del vertedero Santa Marta, sirva para que “nos purifiquemos”:

“La metáfora de la política convertida en basural ya no es solo una metáfora. Es de esperar que este dramático incendio se convierta en un acto de catarsis y purificación, que hayamos tocado fondo y que los próximos signos de la realidad sean de renacimiento. Que también lo delicado, lo noble, lo bello que hay en lo más profundo del pueblo chileno se manifieste. ¿No nos merecemos también una lluvia de flores, una invasión de colibríes o mariposas? Chile necesita urgente un guillatún”.