LONGUEIRA

El analista político Francisco José Covarrubias sepultó a Pablo Longueira en una columna en El Mercurio, luego que se conocieran los correos electrónicos donde el ex ministro de Piñera entregaba información estratégica de proyectos de ley como el Royalty en el 2010 y la Reforma Tributaria de Bachelet en el 2014. El contenidos de los emails fueron divulgados por revista Qué Pasa y por The Clinic Online.

Covarrubias dice en su columna mientras se conocían los correos entre el ex gerente de SQM y Longueira, se sabía también de “los cientos de millones que recibió el propio Longueira de la empresa SQM, a través de familiares, testaferros y fundaciones de papel, no solo en el período de campaña, sino que además en forma permanente”.

El decano de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez es tajante: “No hay duda: la vida política de Longueira ha terminado. El mismo Longueira que fue presidente designado de la federación de estudiantes de la Universidad de Chile en la dictadura. El mismo Longueira que comandó, en 1986, una turba para atacar a Ted Kennedy cuando vino a Chile. El mismo que, dos años más tarde, comandó otra turba para amedrentar a los nuevos dirigentes elegidos en RN. El mismo al que se le apareció Jaime Guzmán. El mismo que como ministro de Piñera desactivó la agenda procompetitividad que elaboró Fontaine. Ese Longueira. El diputado, el senador y el precandidato presidencial. El político al que “no le gustaba la política””.

Covarrubias dice además que “durante años se ha enaltecido su gesto de “estadista” cuando, como presidente de la UDI, logró el acuerdo con Lagos para encapsular el caso MOP-Gate. Con la perspectiva del tiempo y conocidos los antecedentes que conocemos, ese gesto parece ir adquiriendo otra explicación. Longueira le tendió la mano a Lagos sabiendo que el día de mañana la podría necesitar de vuelta”.
Y agrega: “Pero ello ya no es posible. Chile ha cambiado demasiado en 12 años”.

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