Zika

El virus del Zika se ha expandido rápidamente por el mundo, transformándose en poco tiempo en una epidemia de “interés mundial”.

El mayor de los riesgos que trae este mosquito es para las embarazadas, ya que puede llevar a los niños/as a nacer con microcefalia, una enfermedad que hace que sus cabezas sean anormalmente pequeñas y sus cerebros subdesarrollados.

Ya son más de 20 países de América del Sur y Central los que han reportado casos, lo que hace que las embarazadas contagiadas sean ya un problema de discusión global.

Incluso, en algunos países ya se ha abierto el debate sobre el aborto en estos casos, como en Brasil, el país más afectado por el virus.

La ONG feminista Instituto de Bioética Anís anunció que pretende presentar ante el Tribunal Supremo una petición para que se autorice, por vía judicial, el aborto en el caso de que la madre contraiga el zika.

La forma de abordar esta problemática que han tomando varios gobiernos es de hacer un llamado a las mujeres para que no se embaracen al menos hasta el 2018, un solución para las que aún no han concebido. Pero para las que ya tienen un ser dentro de ellas que nacerá con microcefalia, el camino del aborto sigue siendo ilegal.

Por eso, las mujeres en estas condiciones tienen sólo dos alternativas: arriesgarse a dar a luz a un niño con una grave enfermedad o recurrir al método inseguro e ilegal de abortar.

Según Vice, “en Brasil, antes de que comenzara la ola del zika, entre 800.000 y un millón de mujeres practicaban abortos ilegales cada año. Ese número probablemente aumentará como consecuencia de la propagación del virus”.

La Dra. Rebecca Gomperts quiso sumarse a la conversación junto al servicio internacional de aborto por correo que fundó, llamado Women on Web, una organización que actualmente envía pastillas para interrumpir el embarazo a mujeres de más de 120 países.

Esta iniciativa sigue la línea de defender los derechos reproductivos de las mujeres. “Las mujeres tienen el derecho a decidir terminar su embarazo para evitar semejante daño”, señala.

Esta organización quiso unirse a la cruzada contra el zika y en su página web anunció que regalará píldoras de aborto a toda mujer que haya contraído el virus zika, con una prueba de laboratorio que de fe de esto.

Women on Web pide una donación, que se sugiere sea de 70 a 90 euros, “dependiendo del país en el que viva [la mujer] y de sus circunstancias económicas”. Pero señala que cualquier mujer que no pueda pagar esta cifra las puede obtener gratis.

Esto, afirman, es porque “nosotros consideramos que un embarazo no deseado es una emergencia médica, y no es ético negarle ayuda a una persona que no puede pagar por ella”.

La preocupación de la doctora surge de los peligros que trae consigo abortar ilegalmente.

“Sentimos que [ofrecer a las mujeres infectadas con el virus del zika abortos médicos gratuitos] es algo que debíamos hacer”, dice.

Agrega que “las mujeres buscarán abortos, y el problema es que la mayoría de los abortos en esta región no son seguros. Queríamos darles a las mujeres la oportunidad de terminar sin peligro sus embarazos”.

Vice señala que existen investigaciones que efectivamente prueban que prohibir el aborto no reduce la tasa de éstos, sino que sólo incrementa la probabilidad de que se realicen de forma insegura e ilegal. “Esas leyes son malas para la salud pública”, sostiene Gomperts.

De echo, según la la Organización Mundial de la Salud, 68.000 mujeres mueren cada año por condiciones insalubres de aborto.

Lo que hacen estos activistas ante esto es facilitarle a las mujeres mifepristona y misoprostol (comúnmente conocidas como píldoras para aborto) para que se interrumpa el embarazo de forma segura. Tomándolas juntas, se obtiene un 90% de efectividad en el aborto.

Pero insisten en que “el aborto debería legalizarse. No sólo por el zika, sino porque la evidencia científica ha demostrado una y otra vez que sólo el aborto legal reducirá las muertes innecesarias de mujeres a causa de abortos inseguros”.