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Con el ejemplo de la queja de una vecina del balneario de Maitencillo por el exceso de comercio que invade en verano, el abogado y columnista Agustín Squella analiza el estado de las cosas en Chile, a su juicio contaminado por un culto al dinero.

En una carta publicada en El Mercurio, dice que “lamentable y todo, no es raro lo que pasa en Maitencillo. No solo pequeñas localidades como esa, sino todas las ciudades de Chile han sido transformadas en simples oportunidades de negocios, con la más absoluta complicidad de los municipios. De grandes negocios (inmobiliarios) hasta los pequeños del que fríe sopaipillas en la calle, ofrece anticuchos al paso de los transeúntes o vocea el papel higiénico que vende en la vía pública. Todo parece estar a la venta o cuando menos en arriendo. Así es la sociedad del dinero en que vivimos”.

En esa lógica, cita también el caso de Viña del Mar, donde “propietarios de departamentos de varios edificios de la zona costera, a cambio de dinero, autorizan habitualmente enormes instalaciones de publicidad”. que cubren todo el frente de los edificios y privan temporalmente de vista a quienes los habitan.

También refiere el mundo del fútbol, en el que los jugadores “venden sus cuerpos hasta el extremo de que la parte de su pantalón que les cubre la nalga derecha luce una marca y otra la que tapa su nalga izquierda. Sampaoli llevaba cuatro marcas de publicidad en la espalda de su buzo y seis si se lo miraba de frente”.

“Así es como están las cosas, y no solo en Chile, debido al culto que se rinde hoy a la obtención de dinero a cómo dé lugar. La vida parece reducida a meras relaciones de intercambio”, sostiene.