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El ex ministro vocero del primer Gobierno de Michelle Bachelet, Francisco Vidal (PPD) profundizó en lo que fue la salida del cuestionado Cristián Riquelme de su cargo como Administrador de La Moneda.

Vidal, que durante la noche del miércoles ya había señalado que Riquelme “cabó su tumba por sus propios errores políticos, hoy en entrevista con La Tercera señaló que “hasta ahora no hay ninguna acusación formal contra Riquelme, pero claramente se constituyó en un hecho político. Creo que la medida tomada por la Presidenta es la adecuada”.

Pese a que desde hace rato que Riquelme venía siendo el blanco de las críticas por su vinculación con el caso Caval -reconoció que recibió al gestor inmobiliario Juan Díaz en La Moneda y lideró el equipo que formateó el pc que usó Dávalos- para “Pancho” Vidal los contratos que tenían sus dos empresas con el Estado por 417 palos “fue la gota que rebasó el vaso. Aparentemente, no es ilegal, pero de las experiencias que yo saco de este capítulo es que debería ser una norma explícita que alguien que ocupe cargos de confianza en el gobierno, no pueda simultáneamente, vía pariente, tener empresas o participar en empresas que hagan tratos con el Estado. Y la segunda experiencia es que si bien es cierto que la ley permite la omisión de algunos datos en la declaración de patrimonio e intereses, para la gente de confianza política del gobierno eso no debería tener ninguna ambigüedad. No deberían optar, deberían entregar toda la declaración de patrimonio e intereses, sin ninguna excepción. Esas son las dos lecciones que yo saco de este episodio”.

En otros pasajes aclaró que la “tesis conspirativa” de que en el Gobierno no sacaban a Riquelme porque tenía información que complicaría a la actual administración “era errada y falsa, porque sino no se hubieran generado las condiciones para su renuncia”.

La reflexión del ex ministro es que “la Presidenta mantuvo bastante lealtad con Riquelme, porque resistió todos los embates, hasta que fue imposible. Porque el último caso de las empresas, no siendo ilegal, en el Chile de hoy es políticamente impresentable”.

Por otra parte aprovechó de recordar que él contrató a Riquelme bajo el gobierno de Lagos “en el año 2000 o 2001. No sé de dónde venía, pero parece que venía llegando de la universidad. Me lo presentó Rodrigo Peñailillo, postuló a la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) y, si no me equivoco, terminó siendo auditor de la Subdere. De hecho, él se quedó ahí una vez que yo me trasladé a la vocería de gobierno”.

En este punto de la entrevista reiteró que fue una mala determinación el no entregar su información completa en la declaración de patrimonio. Añadió que “también fue un descriterio el haber recibido al operador de la UDI en La Moneda, y no haber avisado a sus superiores, por ejemplo. Al final, no es que se dejen caer a las personas, las personas también tienen responsabilidades que asumir. En este caso, responsabilidades políticas, no administrativas ni legales”.

En cuanto al análisis de la llamada G90, que lideró Peñailillo y en la que está Riquelme, Vidal sostuvo que “el balance es que no basta con la eficiencia ni el entusiasmo ni la pasión, sino que también la prudencia, el criterio. Al final, es la experiencia en la vida. Por algo los años de circo. Los conozco a todos, un grupo muy comprometido con las causas políticas, con mucha fuerza y convicción, con mucho entusiasmo, pero también se requiere templanza, experiencia, prudencia. En eso se cayeron algunos”.

Precisó que “era un grupo esencialmente meritocrático. Pero la experiencia te indica que los ascensos por el mérito hay que cuidarlos, mantenerlos con prudencia, no ser avasallador, y todos esos otros elementos te lo da la experiencia de la vida, de los años y de la política”.

Al ser consultado por cómo quedó el PPD tras el caso Riquelme, el ex ministro de Defensa indicó que “la imagen de los partidos políticos no puede estar más en el suelo. Lo corroboran todas las encuestas: que estamos en el último lugar y sólo le ganamos a los narcotraficantes, porque no los colocan en las encuestas no más. Y la única forma de recuperar la confianza es con la verdad de frente y corregir los errores. Ahora, como esto no es pura buena voluntad, hay que colocarle ley. Y en ese sentido, creo que el partido está muy bien ubicado, y tengo confianza absoluta en el nuevo presidente, Gonzalo Navarrete, de que va a dirigir el partido en esa dirección, en el sentido de apoyar a Bachelet, el programa de gobierno y básicamente apoyar la rectificación completa de la política”.

En cuanto a la figura de Riquelme, recalcó que “no creo que sea un patudo. Se equivocó no más”. Sobre el papel desempeñado por Jorge Burgos, manifestó que “tengo una buena evaluación. Lo único que no me gustó fue la frase del parto inducido. Si se le está pidiendo la renuncia a una persona, no hay para qué pegarle un palo en la cabeza”.

Enfatizó que “el rol de Burgos fue positivo, salvo la frase del parto inducido. Como vocero me fui de lengua 35 mil veces, pero todo hubiera sido impecable sin esa frasecita”.

¿Si Burgos fue quien sacó a Riquelme de su cargo? Para Vidal la respuesta es “no. El gobierno siempre es un trabajo colectivo. Esas lecturas son bastante picantes”.