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Una profecía apocalíptica, al menos para las pretensiones de la izquierda, es lo que se animó a predestinar el senador y presidente de la UDI, Hernán Larraín, luego del conteo parcial del referendo en Bolivia y las declaraciones de Michelle Bachelet en BBC, donde admitió que una corazonada le hizo vacilar entre venir a Chile a enfrentar una segunda aventura presidencial y quedarse en ONU Mujeres.

“Cayó Cristina K, perdió Maduro, Dilma en la cuerda floja, a Evo le dijeron no! La izquierda en la región derrotada. Ahora le toca a Chile!”, vaticinó el legislador en su cuenta de Twitter.

La reacción del jefe del gremialismo se produjo horas después de la versión oficial de Chile Vamos ofrecida por el vicepresidente de Renovación Nacional, Alfonso Vargas.

“No ayuda a la confianza de todos los chilenos, no genera confianza, sino que más bien genera desconfianza cuando una persona alude a la intuición y dice que su intención le decía que a lo mejor tenía que quedarse en la ONU”, opinó.

Añadió que “con frases de ese tipo no ayuda a que haya una confianza para que el país se ponga en una senda de funcionamiento claro”.

Vargas fue más allá y señaló que “más bien pareciera que la Presidenta se siente hoy a contrapelo en la función que está cumpliendo y eso reviste una gravedad muy grande, que es otro de los puntos que complican nuestro país”.

Sin embargo, aprovechó de colgarse de los dichos de la Mandataria para entregarle un consejo. “Parece que la Presidenta a lo mejor debiera hacerle un poco más de caso a la intuición”, sentenció.

“Tuve la sensación que me decía ‘deberías quedarte en la ONU’, pero al final volví por mi convicción”, fue textualmente la frase con que la Mandataria crispó los ánimos de la derecha.