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Pepa San Martín (40) directora de “Rara” cuenta que “en el teatro se dice que si pudiésemos jugar con la seriedad que juegan los niños, seríamos fantásticos actores”. San Martín, que acaba de ganar el Gran Premio del Jurado Internacional de la sección Generation Kplus del Festival de Berlín, dedicada al cine con temáticas ligadas a los niños, dirigió a Julia Lubbert (14), joven actriz que encantó con su actuación a más de 1.500 personas que vieron “Rara” en Berlín.

En la película, Julia hace de Sara, una niña de 12 años, que vive con su madre Paula (Mariana Loyola) y Lía, su novia (Agustina Muñoz), además de su hermana menor (Emilia Ossandón), con quien forja una cercana relación.

A medida que se desarrolla el relato, Sara comienza a sentir la extrañeza que le causa al mundo el hecho de que su madre sea lesbiana, tenga una polola y viva con sus dos hijas.

El relato que dio vida a “Rara” está inspirado en el caso de la jueza Karen Atala, que perdió la tuición de sus hijas debido a su orientación sexual, causa por la cual Chile fue condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el año 2012.

Pero San Martín no quería hacer una película sobre el caso judicial ni mucho menos un dramón que no permitiera una visión más realista del asunto. “Quería un lenguaje más familiar. Y entonces me di cuenta que los personajes que más me interesaban eran los hijos de esta pareja. Siempre me pregunté cómo reaccionarían. Allí decidí que todo sería a partir del punto de vista de una niña de doce años”.

Ella, sería encarnada por la joven Julia Lubbert, la pequeña actriz que en Berlín conquistó al jurado de Generation Kplus, y que asoma como promesa actoral, en una industria que está en constante crecimiento.

JULIA

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Rodeada de un centenar de niños y jóvenes, Julia firma autógrafos tras una función en el Festival de Berlín. Todos esperan que les firme su libreta, sorprendidos por el papel protagónico de esta niña de un país tan lejano como Chile.

Ella sonríe, también sorprendida, por el buen recibimiento de la gente, mientras escribe su nombre a los niños que colman el teatro.

Fue aún mayor la sorpresa cuando, días después de la primera proyección de ‘Rara’, llegó la crítica del prestigioso medio The Hollywood Reporter. Pepa San Martín cuenta que cuando salió la reseña corrieron juntas a un café para leerla, emocionadas.

En su reseña, el medio alabó el tono familiar y llano de la película, y sobre Julia, la revelación de la película, escribió: “Rara está llena de detalles humanos bien retratados y es imparcialmente compasiva. Esta película, de gran humanidad, está coronada por una actuación confiada y de gran madurez de la joven Julia Lubbert como la adolescente Sara”.

“Todo esto ha sido muy bacán. Nunca me imaginé que podría llegar a estar acá, firmando autógrafos y viendo que a la gente le gusta la película. Nunca me lo esperé”, comenta Julia desde la capital alemana a The Clinic Online.

Más allá de la sorpresa, la estadía en Berlín es la culminación de un arduo trabajo. Si el proyecto completo tomó cinco años –entre preparación del guión, financiamiento, producción, rodaje, etc–, el proceso de búsqueda de la niña protagonista –y su hermana en la ficción– se demoraría al menos seis meses.

Teniendo claro que la protagonista representaría a una niña de 12 años, la directora y su equipo comenzaron la búsqueda. No era fácil. Debía ser una adolescente de rostro latino -“nada muy publicitario” dice la cineasta- y que tuviera capacidades actorales.

Tres meses se pasearon por colegios, talleres de teatro y conociendo incipientes actrices a través de contactos, hasta que dieron con Julia.

Ella ya había tenido ciertas experiencias en la actuación. Desde chica participó en talleres y tenía dos obras de teatro en el cuerpo. Una de ellas, “Tranquila eres mía”, de la directora Heidrun María Breier, se presentó en Matucana 100 y contó con la participación de José Soza, entre otros actores. Allí Julia enfrentó al “gran público” por primera vez.

Repartiendo sus días entre el colegio, la actuación y su afición por la escritura, Julia, sin sospecharlo tenía una carrera en sus manos. Trabajó con su padre, Orlando Lubbert (‘Taxi para Tres’) en su última película –‘Cirqo’, presentada en Sanfic 2015– y posteriormente tuvo una escena en ‘Bareta’, cinta del actor Roberto Farías. Pero nunca había vivido algo como “Rara”.

La primera selección de actores por parte de Pepa dejó a dos niñas para el papel de Julia y dos para el de Cata, su hermana menor. El mecanismo para seleccionar una para cada personaje fue mucho más natural que los ensayos y las pruebas de cámara que suelen hacerse en el casting de las películas.

San Martín compartió con ellas; las llevó a exposiciones, salieron a tomar helado, tuvieron días de piscina en su casa, vieron películas. Su idea era armar, de a poco, la relación de hermandad que tendrían las niñas en la ficción y probar su carácter.

“Salimos harto. Me juntaba mucho también con Emilia (su hermana chica en la película) y la que hacía de Pancha, mi mejor amiga. Con la Mariana (Loyola) también, sobre todo viendo el texto y así me fui preparando”, cuenta Julia.

Pepa San Martín supo desde un principio que Julia y Emilia serían las elegidas, sin embargo quiso esperar. Cuando vio cómo se compenetraban ambas, tomó la decisión definitiva. Llamó por teléfono a Julia y le preguntó si quería hacer el papel. Ella, feliz, le contestó que sí y sólo en ese momento abrieron el guión -co-escrito por Alicia Scherson (‘Play’, ‘Turistas’) para comenzar a estructura el personaje.

El verano de 2015, Julia no salió de vacaciones. En cambio, filmó “Rara” junto a actores como Daniel Muñoz y Mariana Loyola.

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Al llegar el rodaje, el equipo de Pepa tenía muy claro que el máximo desafío era lograr de buena forma el trabajo con las niñas. Si bien Julia ya estaba creciendo, Emilia Ossandón sólo tenía nueve años al momento de la filmación.

“Los actores grandes fueron súper generosos. Sabían que mi foco estaba en ellas y me dieron el espacio y el tiempo necesario para lograr la atmósfera correcta. Mi equipo me permitió tener un rodaje tranquilo y sereno, donde hubo tiempo para las risas, para el humor, para jugar. Eso influyó bastante”, explica San Martín.

El objetivo se logró: la actuación de ambas fue destacada y fue fundamental para el tono familiar de la película, que llamó la atención en Berlín.

El Hollywood Reporter apuntó: “Todas las actuaciones están bien, pero las más jóvenes son las que más impresionan, particularmente en las conversaciones que tienen. Es fascinante y conmovedor ver cómo, en la ausencia de una guía por parte de los adultos que se enfrentan usándolas como peones en sus juegos de poder, Sara se queda sola asumiendo el rol de la madre real de Cata”.

“Cuando fuimos avanzando en la historia de verdad la sentía como mi hermana”, dice Julia respecto a Emilia, su pequeña compañera de reparto.

“Incluso antes de filmar, estábamos prácticamente todo el día juntas, nos reíamos, hacíamos cosas juntas. Y eso era súper bueno porque era hacía más real la relación que teníamos en la película”.

“LA SOCIEDAD ES LA RARA”

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Julia, con catorce años, pertenece a una generación que no ve de la misma forma que antaño las relaciones gay. Esa concepción, con menos prejuicios, le permitió abordar con naturalidad su papel.

“Nunca ha sido un tema. Para mí y para muchas amigas siempre ha sido súper común y normal. Por eso me parece una historia súper terrible e injusta. Es bueno que se trate en esta película, porque así puede ser un llamado de atención para que la gente reaccione, entienda que una relación así es completamente normal”, comenta.

En la ficción, Sara está en plena pre-adolescencia. Las hormonas, los hombres, las amigas y las reflexiones sobre el mundo que la rodea, aparecen en medio de la tensión que se comienza a generar por la intención de su padre, Víctor, (Daniel Muñoz) de vivir con ellas y alejarlas de su madre y su polola. De a poco, la naturalidad con la que afrontaba el tema, comienza a desdibujarse producto de la presión del exterior.

“Sara antes se iba a tomar un helado tranquilamente con la mamá y su novia y se sentía súper bien. Pero en algún minuto se da cuenta que eso le llama la atención al resto, que no es tan normal, que la miran, que llama la atención”, cuenta Pepa.

Poco a poco, a los ojos del mundo, y de ella misma, Sara es diferente. Como hija de una madre lesbiana en un contexto conservador, enfrenta dificultades que para ella no tienen sentido pero que de todas maneras le afectan. “Sara empieza a sentirse extraña porque eso provoca la respuesta del mundo exterior. Para mí, ni ella ni su madre son extrañas; la sociedad es la rara”, cuestiona Julia.

Por estos días, la joven actriz espera el estreno en Chile. En su fuero interno, piensa si dedicarse o no a la actuación y convertirse en una de las actrices más jóvenes de la industria.

Con 14 años, todavía le queda un buen tiempo para definir su futuro, aunque ya se debate, entre la historia, la escritura y la actuación. “Ahora que estoy acá (Berlín), y he recibido el cariño de la gente, pienso que cada vez me gusta más la idea de dedicarme a esto”.

TODO ESPECTADOR

Tras su buen paso por Berlín, la cinta espera su estreno en junio en nuestro país.

Para su arribo a cines nacionales, el equipo de “Rara” tiene una meta muy clara: lograr que se califique como para todo espectador.

“En términos reales es para todo espectador, es una película familiar pero con contenido y que genera diálogo en la familia. Esa es nuestra intención, si queda para mayores de 14 sería pésimo”, dice la directora.

La experiencia más cercana en cuanto a esto es Berlín. En el festival, su público se constituyó fundamentalmente de niños, a partir de los siete años de edad. Nadie se escandalizó con la película ni salió traumatizado por ver una relación gay en la pantalla. “Sería bueno que entendieran que es una película que puede ver todo el mundo”, dice Julia.

El veredicto lo debe dar el Consejo de Calificación Cinematográfica dependiente del Mineduc, que en el último tiempo ya ha enfrentado polémicas al respecto, luego que determinaran que “La Danza de la Realidad” de Alejandro Jodorowsky calificara para mayores de 18.

“Si no la dejan para todo espectador estamos puro hueviando y los políticos no quieren que el mundo cambie. En Berlín la vieron niños de siete años, acá ya es hora de que algo así pueda pasar”, concluye Pepa San Martín