Familia Huelme

En la tarde del jueves 11 de febrero, funcionarios de Carabineros tocaron la puerta de María Isabel Salazar Carrasco, madre de cuatro hijos y dueña de un carro de frituras en la villa Santa Elena de La Florida.

Le dijeron que estaban ahí para comprobar domicilio y que la llamarían en un rato para entregarle una información. “¿¡Por qué no me dicen qué pasa!?” le gritó la mujer de 63 años a los uniformados.

Los amigos de su hijo menor, que estaban en el barrio, presenciaron el arribo y la partida de los carabineros y decidieron seguirlos y preguntarles, pasos más allá, qué había pasado.

“Señora María…”, volvieron diciendo los jóvenes entre lágrimas.

“¿Pueden decirme?”, replicó ella.

“Mataron al Pato”, fue la respuesta.

DE PASEO POR EL LITORAL

Ese mismo jueves en la mañana, Sergio Leal (24), un amigo de Patricio Hualme (26), el joven muerto, había tomado sin permiso el auto de su mamá para ir de paseo a Viña con Patricio. Ambos tenían antecedentes delictuales y ninguno de los dos, según cuentan en su familia, tenía licencia de conducir.

Cerca de las 12.30 del día se perdieron camino al litoral y terminaron en la Ruta 60. Por no conocer el terreno -según la declaración de Sergio- al llegar al peaje de San Isidro, en el Camino Internacional de Quillota, rompieron la barrera, se metieron contra el tránsito y se pasaron un disco “pare”.

Todo esto frente a la mirada de los carabineros Pedro Gallardo Ramírez y Enrique Martínez que, vestidos de civiles y sobre motos de la institución, comenzaron la persecución de los dos jóvenes.

El seguimiento llegó hasta la Ruta 60 CH, a la altura del kilómetro 4, correspondiente al sector de La Calera.

“Hermano, bájame los papeles que están en la guantera”, le dijo Sergio a Patricio antes de dejar el auto en medio de la carretera y escapar a pie hacia un terreno eriazo que había al costado de ésta.

El sargento Martínez fue el encargado de custodiar el auto, mientras el cabo Gallardo perseguía a los amigos que cruzaron el alambrado de púas en dirección al Canal Ovalle.

Canal listo Canal Ovalle.

En medio de la persecución, el carabinero que los perseguía lanzó un primer disparo al aire y un segundo directo al tórax de Patricio, que llevaba los documentos del auto en un estuche negro en la mano derecha.

“Pato” cayó muerto al mismo canal donde se había lanzado su amigo en un intento por escapar.

Según las declaraciones en la audiencia del carabinero que disparó, habría confundido la cartuchera de los papeles del vehículo con una pistola, por lo que habría actuado en defensa personal.

“El juez le dijo, ¿con eso se va a confundir un carabinero? ¿a cuatro metros? ¿en pleno día?”, dice Marcelina Hualme, hermana mayor de Patricio.

Dos horas más tarde, tras haber secado el canal, el cuerpo del joven fue encontrado en el sector de Pocochay, en la comuna de La Cruz, aproximadamente a 10 kilómetros del lugar donde cayó.

Pato

EL JUICIO

La familia de Patricio viajó a la V Región para las dos audiencias del cabo Pedro Gallardo.

“Las dos veces fue la familia de él y una montonera de carabineros. Incluso mi marido les dijo, ‘oye chiquillos y a quién dejaron en la comisaría que se vinieron todos'”, recuerda Marcelina.

En la segunda audiencia, la hermana de Patricio imprimió una foto de su hermano en el ataúd y la llevó en su pecho durante todo el juicio.

“De alguna manera tenía que intimidarlos”, sostiene.

Según el fiscal a cargo del caso, Hugo Arismendi, el argumento del carabinero de que actuó en defensa personal no fue contundente, “porque el arma, por su peso, debió haber quedado en el lugar del canal, porque sí apareció la cartuchera. Además el informe preliminar de huellas del fallecido no indicaba que hubiese manipulado algún arma. El Tribunal entendió que eso no era posible con las pruebas que había y ordenó la prisión cautelar para el cabo”.

Como explica el fiscal, cumpliendo la legislación que rige sobre todo uniformado, que decreta que su arresto preventivo se cumplirá dentro de su propia unidad, actualmente Pedro Gallardo se encuentra en la Séptima Comisaría de La Calera, arriesgando una pena por homicidio simple que puede ir de los 10 años y 1 día hasta los 20 años.

El fiscal aclara que en primer lugar los carabineros pensaron que se trataba de un robo, tanto del vehículo como de unos neumáticos que llevaban al interior. Pero esta idea se desechó al saber que el auto y las ruedas eran de la familia de Sergio.

“Lo que llevó a errar también a los funcionarios policiales fue el comunicado por radio que se hizo respecto a lo que había pasado en el peaje; decían que se lo habían ‘piteao’, o sea que lo habían asaltado. Pero lo que pasó fue sólo que habían roto la barrera”, asegura Arismendi.

La versión de Sergio en la audiencia indicó que, al no tener licencia de conducir y por haber sacado el auto sin autorización, los amigos prefirieron arrancar.

A raíz de esto, Leal fue acusado de haber cometido varias infracciones: conducir contra el tránsito, dañar la barrera del peaje, no portar licencia y no respetar un disco “pare”.

MALA ESPINA

Si bien en las audiencias se le ha dado la razón a Sergio y Patricio, para la familia de la víctima hay algo que no calza.

Según ellos, Sergio asegura que luego del disparo su amigo cayó a la tierra y no al canal.

“Sergio vio cuando le dispararon y se tiró al río; si hubiera caído al agua habrían estado juntos porque se fueron por la misma corriente”, sostiene Diana Elías, quien pareja de Patricio.

Marcelina, en tanto, insiste en que “nadie tiene el derecho de quitarle la vida así como así. Si se te arranca, por último lo encuentras más allá, te sigues esforzando, pero dárselas de superhéroe…Aunque mi hermano tenga antecedentes. Quizás él cometió muchos errores, pero detrás de él había siempre una mamá, un hermano, una pareja clamándole a Dios para que él cambiara”.

Asimismo asegura que “si cualquiera de nosotros le disparara a carabineros, estaríamos presos en la cárcel, y el tipo, por ser carabinero, lo tienen en una comisaría, no en la cárcel. Por cinco meses más”, que es el tiempo que tardará en concretarse el juicio que dictará la pena para Gallardo.

Por su lado, desde Carabineros no quisieron referirse al caso, con la razón de que éste “aún se encuentra en investigación”.

EL “PATITO CHICO”

Guata patricio

Un par de días antes de su muerte, Patricio jugaba arriba de una foca inflable en la piscina y saltaba en la cama elástica de la casa de su hermana.

“Era igual que un niño. Si los condoros que se ha mandado es porque ha sido tonto, no ha pensado bien. Pero eso no justifica que alguien le quite la vida”, alega Marcelina, refiriéndose a los antecedentes penales con los que su hermano cargaba.

“Si fue solamente porque no tenía licencia, nunca anduvo con un arma, ni siquiera era un violador o un traficante, no era nada algo extremo, ¿me entiende? Fue por algo mínimo”, asegura Diana, que espera un hijo del muchacho.

Diana y Patricio se conocieron gracias a una prima de ella, que a la vez era amiga de él. “Nos encontrábamos en su casa, nos fumábamos unos cigarros…Cuando mi prima iba a mi casa le decía ‘llama a tu amigo’. Como a los cuatro meses empezó a andar detrás mío y me aceptó la primera cita”, recuerda riendo la joven de 17 años.

Pareja

Tras un año y medio de relación, la pareja decidió tener un hijo. “El patito chico; él quería que le colocara Patricio”, cuenta Diana.

“Le hablaba en la guata; eso tú lo extrañas, porque cuando estás embarazada lo que más necesitas es cariño y ahora él no está. Imagínate cómo es dormir en las noches; nosotros nos quedábamos viendo películas hasta tarde, y ahora nada es así. En la casa hay una paz…se siente que falta algo”, dice la futura mamá.

Diana pide “que se haga justicia y que el tipo no quede libre. Ni siquiera ha pedido disculpas. Él no piensa que dejó a un bebé que no va a conocer nunca a su papá, por foto no más”.