belgicaefe2

Una señal de alerta, como esas bengalas que se encienden en medio de un naufragio, fue la que dio hace cuatro meses el experto belga en yihadismo Pieter Van Ostaeyen, palabras que ahora resuenan a una lamentable profecía autocumplida.

El 17 de noviembre, cuatro días después de los atentados que provocaron la muerte de 132 personas en París, Van Ostaeyen sostenía que “Bélgica es uno de los países de Europa del que, en porcentaje, parten más yihadistas a Siria e Irak”.

En aquella oportunidad, el experto precisó -según El País- que en una población musulmana de unas 640.000 personas, alrededor de unos 200 han salido de Bélgica para hacer la yihad.

En ese contexto, y hoy más que nunca se recuerda el nombre de Abdelhamid Abaaud, un belga de 28 años de origen marroquí que residía precisamente en Molenbeeck -zona del ataque en el metro- y que se apuntó como uno de los cerebros en los atentados de París el 13 de noviembre de 2015.

Van Ostaeyen describió además, tal como ofrece la publicación de El País, como asimismo, a ciertas organizaciones en Bélgica dedicadas al proselitismo islamista y al reclutamiento de yihadistas, en especial, Sharia4Belgium, como factor que explica el flujo de belgas hacia los territorios que controla ISIS.

Aquel día,  Van Ostaeyen dijo además que el Estado belga “debe reforzar la prevención y evitar así la radicalización”.

A lo descrito en esa oportunidad por Van Ostaeyen es preciso agregar que días atrás la policía belga -en cooperación con Francia- detuvo a Salah Abdeslam, principal sospechoso de planificar los atentados en París y apuntado como el líder de una célula terrorista en Bélgica.

Atentados en Bruselas: Aumenta a 34 el número de muertos – The Clinic Online