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El ex intendente de La Araucanía, Francisco Huenchumilla, entregó su versión luego de que unas escuchas telefónicas a las que accedió la fiscalía y publica T13, lo vincularan en una conversación con Sergio Marcial Catrilaf Marilef, un comunero que quedó en prisión preventiva en la audiencia de formalización contra los 11 sospechosos del ataque sufrido por el matrimonio Luchsinger-Mackay.

De acuerdo al informe de la fiscalía -y que revisó T13-, da cuenta de que Catrilaf Marilef “le señala (a Huenchumilla) que su gente está preparada para enfrentarse a carabineros, esto en el contexto de la toma del Fundo San Juan y los cortes de rutas efectuadas en el camino Niágara”.

Pues bien, al respecto Huenchumilla aseguró a T13 que “yo tenía mi teléfono abierto para todo el mundo, más de alguna vez me llamaron y yo llamaba al general (de Carabineros) y tratábamos de que abandonaran tranquilamente ese tipo de actos”.

Agregó que “trataba de que se arreglaran sin enfrentamientos y evitar situaciones de hecho. Me llamaban él u otra gente, muchos, que siempre tenían líos, y yo llamaba al general (de carabineros). ‘Oiga general, cómo arreglamos esto, acá hay una toma, yo estoy tratando de convencer a esta gente, etcétera’. Esa era una cosa permanente, yo siempre tenía un diálogo con el general respecto de estos temas, para que no se produjeran estas situaciones de hecho”.

Al ser consultado específicamente por el contacto telefónico con Catrilaf Marilef, el ex alcalde de Temuco contestó que “no lo recuerdo específicamente. Pero yo lo que recuerdo es que siempre tenía mi teléfono abierto para todo el mundo y lo que yo trataba era que no se produjeran enfrentamientos”.

“Y cuando alguien me llamaba así yo lo que hacía era llamar al general de carabineros y buscar una forma de evitar situaciones de hecho y tratar que la gente se retirara. Le pedía al general que hablaran con la gente, mandar a un oficial, que le pidiera que no hicieran lo que estaban haciendo. Muchas veces sucedió eso”, recalcó.

Sobre los dirigentes que lo llamaban, sostuvo que “yo no sabía si eran radicales o no son radicales, para mi eran todos dirigentes. Yo no andaba investigando delitos, yo era autoridad política y si alguien quería comunicarse conmigo todo el mundo conocía mi teléfono, todos lo tenían. Si alguien me llamaba yo lo atendía, a mí lo que me importaba era evitar y tratar de evitar al máximo enfrentamientos con la policía, situaciones de hecho”.

¿Alguna cosa que pudiera vincular a Catrilaf con su posible papel en el ataque al matrimonio fallecido? Huenchumilla contestó que “no, nunca. Muchísimas comunidades fueron a verme, pero yo no soy policía, yo era autoridad política”.

Lo expuesto en la declaración de Juan Peralino Huinca apuntó a Catrilaf como parte del grupo que entró por la cocina de la casa de los Luchsinger Mackay y le disparó al hombre para luego quemar el domicilio.

Las escuchas telefónicas revisadas por la fiscalía apuntan además a una conversación “donde señala que el grupo que lidera reclama tajantemente los predios que comprenden ‘la ribera del río Quepe’ y el denominado ‘Cordón de Mokopulli’”. Para el Ministerio Público, esto “es coincidente con predios que han sido afectados por atentados incendiarios”.

El ente persecutor añadió que esto da “cuenta de la participación de este imputado dando lineamientos de cómo llevar a cabo un corte de ruta y de usurpaciones de terrenos”, y, según dijo, “queda de manifiesto” el “enorme interés” del comunero en cuestión de “recuperar a toda costa los terrenos antes señalados”.