Alvaro Henríquez

Estaba ensayando y me llegaron mensajes de amigos contándome lo que había pasado en la reunión de la ANFP. Reaccioné con incredulidad, después manifesté mi enojo y apoyo por Twitter: “Cárcel a los ladrones, cancha para el León de Collao”. Apenas supe de la desafiliación del club me dieron ganas de ir a quemar la sede de la ANFP y repartir un par de charchazos a los dirigentes del equipo. Sentí rabia e impotencia. Hasta el día de hoy encuentro increíble lo que pasó. No tiene justificación. La ANFP se supone que tenía que fiscalizar el club y no lo hizo.

Yo creo que esta situación es como la canción de la Violeta: “son injusticias de siglos que todos ven aplicar”. Es algo que viene desde hace mucho tiempo, a comienzos de los años noventa cayó la mano negra dentro del club y desde ahí nunca más se recuperó. Son todos ladrones y se robaron el “Conce”. Este es como el saqueo número veinte de Deportes Concepción a lo largo de su trayectoria, pero lo que me caga la onda a mí, y a todos los penquistas, es no tener equipo, nuestro equipo emblemático. Los dirigentes a estas alturas no me interesan, lo importante aquí es que la ciudad de Concepción se quedó sin su club de toda la vida.

Soy hincha del Conce desde chico, desde que tenía unos ocho años. La pasión por el fútbol la heredé de mi madre, no de mi papá. Ella nos llevaba al estadio a mí y a mi hermano. Mi mamá era hincha del Naval y en ese entonces íbamos a ver a su equipo al Morro en Talcahuano. Siempre fue súper entretenido acompañarla y ver los partidos de cerca.

Me empezó a gustar Deportes Concepción por el color, el lila, y porque en su nombre hablaba de la ciudad de Concepción. Así, se hizo rápidamente mi equipo favorito. El plantel en esos años jugaba bien, además, siempre me he sentido muy identificado con mi ciudad. Como penquista, siempre pensé que había que ser del Conce, no de Fernández Vial, ni de Huachipato, ni de ningún otro equipo de por allá… Con Titae nos hicimos fanáticos muy rápido. Teníamos un muy buen equipo, con dirigentes que en general eran decentes, hasta que pasó lo que pasó. Se robaron todo.

Yo quise ser futbolista en algún minuto cuando era más joven, como casi todos los músicos. Muchos quisimos serlo en algún momento, no sé por qué. Jugaba mucho fútbol, era arquero, y tenía a mis favoritos en el club. Uno de ellos era el delantero Cavallieri, que después fue director técnico del Conce, y el arquero Daniel Montilla que era mi ídolo. Yo lo encontraba medio rockanrolero, porque se salía de su hábitat y llegaba hasta el otro arco a meter goles, era como rebelde.

Desde fines de los años setenta que yo iba seguido a ver al equipo. El Conce marcó todo en mi vida, mi infancia y mi adolescencia. Entre los ochenta y los noventa era un equipo que daba que hablar por lo bien que jugaba, hasta que cayó en las garras de dirigentes terribles. Fue un momento de gloria en Deportes Concepción, son años que recuerdo con demasiada emoción, porque al fin y al cabo, es mi equipo. El Conce incluso estuvo en la Copa Libertadores, si no me equivoco, en la década de los noventa. Alcanzó a tener un puesto más o menos importante, obviamente no llegó a la final. Pero siempre ha sido un equipo con mucha garra, en todo sentido.

Sigo en contacto con el club hasta el día de hoy. La última vez que estuve en La Leonera fue hace un par de años, fuimos a tocar con Titae y pusieron en el estadio unas butacas con nuestros nombres, como miembros honorarios del club. Cuando íbamos al estadio nos sentábamos siempre con la barra y así conocimos al hincha: gente cariñosa y empeñosa. El hincha de este equipo es terrible, y se siente mucha rabia con estos hueones tan caras de raja. Están para colgarlos en la Plaza Mayor, uno por uno, a todos los dirigentes. Da lo mismo los nombres, la dirigencia de Deportes Concepción fue una tragedia permanente, que llevó al club a donde estamos ahora. Aún así, nunca me voy a cambiar de equipo, jamás, este es mi equipo hasta que me muera.

Deportes Concepción no se va a morir nunca. Este es un momento dramático, triste, donde dan ganas de matar a un par de dirigentes. Pero el Conce se tiene que recuperar, hay que volver a jugar en el fútbol profesional y ojalá volver a llegar a un buen puesto. No sé cómo se va a solucionar este tema, no tengo idea, lo único que quiero es que Concepción sea campeón de Chile durante diez años seguidos. Se puede volver al fútbol profesional, pero depende de las próximas dirigencias. No voy a ir con una bayoneta a la ANFP, estoy bastante ocupado con ensayos así que no he pensado qué hacer, pero en sentimiento siempre voy a estar apoyando, con la hinchada y mi querida ciudad.