Javiera-Parada-Foto Mariana Garay
Se ha especulado mucho sobre tu salida del cargo de agregada cultural en Estados Unidos. ¿Por qué renunciaste?
–Es una decisión que reflexioné bastante. Tiene que ver con mi deseo de participar del proceso constituyente. Para mí, realmente es uno de los procesos históricos más importantes que ha vivido nuestro país en el último tiempo. Por otro lado, Revolución Democrática se constituyó como partido en cinco regiones, pero nos quedan muchas otras donde nos queremos constituir y disputar algunas alcaldías y varias concejalías. Todo eso hizo que decidiera volver a Chile.

¿No influyó en esa decisión de renunciar el tuit que escribiste en contra de Chile Vamos (“Avalaron el golpe, la dictadura, el terrorismo de Estado, un plebiscito fraudulento y ahora lo niegan legitimando el #proceso constituyente”)?
-Mi renuncia no tiene nada que ver con la polémica del tuit. Y que quede súper claro: la decisión de renunciar la tenía tomada antes. A mí nadie me pidió la renuncia.

Guillermo Teillier dijo que al escribir ese tuit habías cometido un error similar al del exembajador en Uruguay, Eduardo Contreras. ¿Crees que fue un error tuyo?
–No sé a lo que se refiere Teillier. Creo que comentar de cierta gente que apoyó el Golpe y la dictadura no es hablar de política contingente, sino de nuestra historia. Hay un sector que avaló el Golpe, que avaló la dictadura y que avaló el terrorismo de Estado. Eso es parte de la historia de nuestro país. Y eso es lo que dije y lo mantengo.

Entonces, ¿desde cuándo tenías pensado renunciar?
-Es una conversación bastante larga que he estado teniendo con varias personas con relación al proceso constituyente y a RD, en la cual mucha gente me planteó la importancia de que yo pudiera estar allá. Esta es una conversación, te diría, que comenzó en agosto del año pasado. Pero yo también entendía que tenía responsabilidades en Nueva York, que había asumido con la presidenta Bachelet, la cancillería y el embajador Juan Gabriel Valdés. Me interesaba, por lo menos, cumplir dos años aquí. Y dejar proyectos culturales cerrados y varios otros que están andando.

De hecho, me mandaste unas memorias con los proyectos que se ejecutaron bajo tu gestión. ¿Crees que ha quedado en entredicho tu pega en Nueva York?
-O sea, hay una parte de la derecha que dice que yo no he hecho nada. Y me he deslomado trabajando estos dos años. Y eso queda claro en las memorias que te mandé. Yo estoy muy agradecida de la gestión que hice. Pude desarrollar un muy buen trabajo con el Consejo Nacional de la Cultura, con ProChile, con la Fundación Imagen Chile. Y creamos redes institucionales muy potentes que perdurarán en el tiempo más allá de que cambien las administraciones. Pero uno no puede estar en dos lugares.

Claro.
-Siento que mi deber ético y político es estar en Chile aportando a los grandes cambios que están sucediendo. Para mí, este proceso constituyente da la posibilidad de ejercitar el órgano de la escucha: a veces uno tiene muchas ganas de opinar sobre un montón de cosas, pero no escucha. Hay que aprender a descubrir lo que los otros tienen que decir.

Justamente, recibiste comentarios bien odiosos al publicar en tuíter extractos de un texto sobre la Constitución del dramaturgo Guillermo Calderón.
-Lamento que no se haya comprendido el espíritu del texto, que es artístico y no un manifiesto político. En ese sentido, como bien dijo Adriana Valdés, tuvo un problema de encuadre. Y, por lo tanto, creo que me equivoqué al creer que podía trasladar ese texto a tuíter. Ese fue mi error.

Antes de leer tu aclaración sobre la publicación, pensé que habías tuiteado medio copeteada...
-Nooo. Ese día fui a la marcha del 1 de mayo y luego volví a la casa donde estaba, que no es mi casa, y me puse a tuitear sobre el acto del día anterior: la canción de Manuel García y Carlos Cabezas, lo de Rodrigo Salinas, y la verdad es que, como algunos me han dicho, yo ando con una euforia constituyente y como parte de esa euforia dije “voy a retuitear ese texto”. Pero no pensé que iba a despertar tanta violencia. Porque lo otro que quería decir, es que me impacta el nivel de violencia que la gente puede transmitir por tuíter. El nivel de agresión que he recibido en las últimas semanas es algo que de verdad nadie se merece, menos por opinar de una manera u otra. Por eso creo que es importante esta conversación a la que está invitando la presidenta. A los chilenos nos falta una conversación que no hemos tenido. Creo que parte de la violencia y las reacciones destempladas tiene que ver con esta crisis de confianza que hoy ocurre en el mundo entero. Y por eso nadie, ni ningún sector, debería restarse de la posibilidad de escuchar al otro directamente. Desde el año 2013 hasta ahora he conversado con mucha gente respecto al tema constitucional: con gente de la UDI, de RD, de Amplitud, de Evópoli. Y estoy segura, y lo puedo afirmar, que hay mucha gente que quiere escuchar las razones del otro y conversar.

También hay un sector de la derecha que está queriendo hacer fracasar este proceso constituyente.
-Por supuesto que hay gente así. Pero también hay gente, que hoy forma parte de Chile Vamos, que entregó una propuesta de cambio constitucional muy sustantiva, reconociendo la necesidad de tener esta conversación. Si este tema no lo resolvemos, volverá a pasar lo que pasó en el 2013 cuando fue EL tema de las elecciones. La pregunta es hasta cuándo habrá sectores que quieren seguir aplazando esta conversación. Porque, finalmente, ellos están apelando a que esta conversación constitucional llena de incertezas el país. Y yo creo que no hay mayor incerteza que estar discutiendo año tras año, y elección tras elección, sobre el cambio de la Constitución.

Para ti, ¿cómo debería ser la nueva Constitución?
-Debería permitir que la democracia se exprese. El problema fundamental de la Constitución actual es que sigue teniendo ciertos candados contramayoritarios que permiten que una minoría siga definiendo un montón de cosas. Con eso me refiero a los quórums supramayoritarios para reformar las Leyes Orgánicas Constitucionales… Por lo tanto, la Constitución tiene un corazón antidemocrático que inhibe a la política de resolver un montón de temas que no deberían estar regulados por la Constitución, sino por la misma política. Es una de las cosas más importantes que habría que cambiar. En cambio hay derechos sociales que sí deberían estar regulados en la Constitución, como la educación y la salud, que no pueden quedar al arbitrio del mercado como están hoy. También debiera quedar estipulado en la Constitución que Chile sea un Estado plurinacional.

El intendente de la Araucanía, Andrés Jouannet, dijo que no reconocía la reivindicación territorial mapuche.
–Encuentro gravísimo que una autoridad del Estado reniegue de la existencia de una nación como es la mapuche, y del estatus legal que también existe en la legislación chilena e internacional. Creo que es irresponsable. No contribuye al clima de diálogo que debería tener una región que vive un conflicto de tan larga data. Hay un diálogo totalmente roto que, claramente, no se va a recomponer militarizando el área y poniendo más policías.

REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA
Tu regreso a Chile, ¿incluye una posible candidatura al Parlamento el próximo año?
-Mira, la verdad es que ahora vuelvo a trabajar de cabeza a RD y al proceso constituyente. Y las definiciones sobre lo que haremos el 2017 las va a tomar RD en un congreso a finales de este año. Y como militante de RD asumiré lo que RD piense que es bueno. Así que no me niego a ninguna posibilidad.

Vuelves justo cuando RD está siendo cuestionada por las renuncias de Miguel Crispi y Gonzalo Muñoz al ministerio de Educación. Algunos creen que ustedes le están dando la espalda a Bachelet.
-No nos estamos yendo para tirarnos en contra de la Nueva Mayoría, sino para convertirnos en un partido nacional y apoyar a nuestros candidatos en las elecciones municipales. Y para crear una nueva fuerza progresista que pueda disputar las próximas elecciones el 2017. En eso la gente de RD ha sido muy clara. Y, te insisto, vamos a seguir impulsando las agendas del programa de gobierno con las que estamos de acuerdo, como lo hemos hecho estos dos años, pero también vamos a ser críticos cuando no lo estemos. Y creo que la Nueva Mayoría tiene que resolver un desorden interno que no tiene nada que ver con nosotros. Hay varios militantes o dirigentes de partidos que a viva voz se manifiestan en contra del mismo programa con el que ganaron el gobierno y cargos parlamentarios.

¿Te refieres, por ejemplo, a Ignacio Walker, a quien Crispi calificó como de los más desleales a la presidenta?
-No quiero personalizar esto. Si bien la política la hacen personas, se trata de ideas. Yo creo que hay que bajar el clima de beligerancia que se ha levantado en las últimas semanas con nuestra salida del ministerio de Educación y con mi renuncia. Insisto en que queremos hacer política a partir de las ideas, construir alianzas amplias y para eso tenemos que esforzarnos en dejar las descalificaciones de lado. Y hemos decidido tomar una vía que no es ser parte de la Nueva Mayoría, sino construir un nuevo referente, y para eso teníamos que sacar a las figuras clave que estaban participando del gobierno. Y, por supuesto, muchos militantes que van a seguir trabajando en el aparato público, como supongo que habrá militantes de la UDI o de RN, porque a nadie le piden un carnet de militancia. A mí me ha impresionado la súper reacción que ha habido de parte de algunos actores políticos frente a nuestra decisión.

Los han tratado de desleales, oportunistas, asegurados…
-Esos mismos actores nos criticaban antes por no tomar una definición más clara sobre ser o no de la Nueva Mayoría, y sobre estar o no en el gobierno. Hoy hemos tomado una definición clara, que era lo que se nos pedía, y nos critican. Creo que hay que respetar el nacimiento de este partido político.

Otra crítica que les han hecho es el momento que eligieron para salir del Mineduc. ¿Por qué no lo hicieron antes de transformarse en partido?
-Las razones son bien claras. Miguel Crispi y Gonzalo Muñoz tenían responsabilidades en el Mineduc que querían cumplir, como dejar presentado los proyectos en el Congreso, y eso hicieron. Pero, claro, nosotros nos inscribimos como partido hace dos semanas y desde ese momento nuestro nuevo partido está requiriendo nuestra presencia, y por eso renunciamos. Yo no veo dónde podría haber oportunismo al renunciar a cargos donde uno tiene injerencias, un sueldo seguro, por irse a trabajar sin un sueldo… Nos estamos yendo a trabajar para construir este partido a nivel nacional e impulsar las agendas en las cuales creemos. Y tampoco nos vamos haciendo una pataleta.

Óscar Contardo trató a los militantes RD como “Mapus con iPhone”.
-Se ha insistido bastante, desde la formación de RD, en nuestras similitudes con el MAPU, pero la verdad es que no nos podemos hacer cargo de esos comentarios.

¿Pero qué piensas de esas caricaturas que se hacen de ustedes, o que digan que son puros niñitos de la PUC?
-Por ejemplo, yo estudié teatro en Barcelona, vengo de una familia con una historia comunista, me he mantenido sola desde que tengo 16 años. Nadie me ha regalado nada. Y como yo hay miles de casos distintos: gente que viene del MIR, de la DC, así como muchos no habían militado antes, y creo que ese es uno de los grandes valores de RD y de los nuevos movimientos que están naciendo: acercar a gente que no veía en los partidos tradicionales una posibilidad de hacer política y de ser escuchado. En RD tenemos muchas cosas que aprender, pero lo que no se nos puede discutir es que las definiciones que vamos tomando, que a veces se demoran, se toman por el conjunto de la militancia. Por ejemplo, en mis comienzos en RD, cuando Giorgio estaba al inicio de su candidatura, escuché muchas veces a algunos dirigentes hablar del aborto como algo trágico. Yo he abortado dos veces y en ningún momento ha sido una tragedia. Pero en vez de decir “ah, este movimiento está lleno de beatos que no entienden los derechos de la mujer”, me dediqué a hablar con cada uno de ellos para explicarles que habíamos muchas mujeres que habíamos decidido, totalmente libres, abortar.

¿Y pudiste hacerlos cambiar de opinión?
-Hoy día la conciencia que existe en RD del derecho de la mujer a abortar libremente, no solo bajo las tres causales, es totalmente extendida. Pero eso se construye. Y para eso uno tiene que estar disponible a conversar con gente que a veces por educación o experiencia tiene otras opiniones. Eso es formar parte de un movimiento y un partido político. A veces nos demoramos más en discutir las cosas, pero así son los procesos democráticos.

A propósito, una de las causas de la renuncia de Óscar Contardo en 2013 fue que nunca en RD le manifestaron una postura clara sobre los derechos de los homosexuales.
-Lo que cuenta Óscar pasó en un lapso de dos o tres semanas. Yo fui parte de ese momento y, efectivamente, hubo un error de parte del movimiento de no aclarar con la suficiente contundencia lo que preguntaba Óscar. Pero hoy día RD es uno de los partidos políticos más activos en todas las causas LGBT. Estamos por la adopción homoparental, por el matrimonio igualitario.

Se está reactivando el movimiento estudiantil. ¿Qué te parece lo que está pasando?
-Como he estado fuera de Chile dos años, no tengo elementos para opinar informada.

Pero lo que se percibe es un movimiento que siente un asco por toda la clase política. A ustedes los deben ver como unos conservadores.
-Por eso te digo que la crisis de la política es algo terriblemente grave. Creo que estamos frente a la mayor crisis política desde la dictadura. Y RD nace en ese contexto, de eso queremos hacernos cargo. Por lo tanto, le hago un llamado al resto de los partidos políticos para que no continuemos defraudando a la ciudadanía. Porque cuando lo hacemos e incumplimos las promesas, o no damos pruebas de probidad, lo único que hacemos es darle razones a la gente que no confía en la política para manifestarse de la manera violenta en que lo hacen.

¿Qué te parecen los actos de violencia que se producen en las marchas?
-Si bien creo que nada justifica la violencia, también existe una violencia estructural en Chile de la cual no nos estamos haciendo cargo. Y mientras no nos hagamos cargo de esa violencia estructural, de esa discriminación feroz, de esa inequidad tan grande que existe, esas situaciones de violencia van a seguir repitiéndose. No las vamos a evitar sacando más policías a la calle.

Miguel Crispi dijo que Ricardo Lagos es un candidato del pasado. ¿Concuerdas?
-Hoy la política necesita encontrar nuevos referentes. Por supuesto, reconociendo el enorme aporte que las generaciones que protagonizaron, Dios mío, la reforma agraria de la UP, que lucharon contra la dictadura. Pero no puede ser que personas que fueron ministros del gobierno de Frei Montalva sigan siendo parte de la elite que toma las decisiones de este país. Abramos la cancha, dejemos que los nuevos actores participen.

¿Lo ves como un problema generacional?
-No solamente. No es una cosa de jóvenes versus viejos, sino una manera de hacer política que cree conveniente dejarla en manos de unos expertos.

¿Qué nuevas voces te llaman la atención?
-Pienso en Pedro Cayuqueo, en Cristián Cuevas, en Sebastián Depolo, en Kena Lorenzini, en Ana María Gazmuri. Hay muchos nuevos dirigentes, que no son tan nuevos, que tienen mucho que decir respecto a los derechos humanos, los derechos de los trabajadores, los derechos de los pueblos indígenas. Y espero que entre todos seamos capaces de conformar esta democracia nueva y terminar de una vez por todas con una transición política que ya ha durado demasiado.