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Varios días llevaba en Santiago el hasta ayer embajador de Uruguay en Chile, Mario Fernández Sáez, quien asumió en reemplazo del renunciado ministro de Interior, Jorge Burgos.

La estadía de Fernández -más conservador en temas valóricos que Burgos, pero a la vez con una visión más estatista en la esfera económica- en el país es mencionado como clave a la hora de entender la dimisión del exjefe de gabinete a su cargo.

Según fuentes informadas, Burgos había decidido marginarse del Gobierno hace al menos una semana, luego de constatar que en 13 meses no había logrado la confianza necesaria de la Presidenta Michelle Bachelet para asumir en los hechos la jefatura de gabinete. El episodio de la querella contra la revista Qué Pasa fue una muestra clara: no fue consultado en el proceso y su oposición a la medida no generó incidencia alguna.

En este escenario, Burgos habría pactado con Bachelet su salida e incluso sugerido el nombre de su sucesor.

Por lo mismo, su reemplazo fue comunicado sin demora. Fernández además es cercano a Bachelet desde fines de los ’90 y habría sido quien la recomendó para que asumiera como asesora en Defensa en el Gobierno de Eduardo Frei. Una de sus características más valoradas es que es altamente disciplinado, por lo que la Mandataria confía en que más allá de sus reparos religiosos -es Opus Dei- cumplirá con la agenda de Gobierno en temas como el aborto.

El remezón en La Moneda se oficializó la mañana de ayer y se explicó por las vacaciones de 10 días que había decidido tomar Burgos para visitar a su hijo que estudia en Londres. El viaje del personero no estaba contemplado en Palacio y el análisis en Presidencia fue que dada la situación política que vive el país -con el respaldo de la Mandataria bajo el 25%, la reforma laboral sin titularidad sindical, el control preventivo de identidad siendo cuestionado por Osvaldo Andrade, la polémica abierta por la querella por injurias contra la revista Qué Pasa y las próximas elecciones municipales-, no estaban dadas las condiciones para que Burgos se ausentara.

Con ese antecedente, el exministro de Interior se reunió con Bachelet a primera hora de ayer. El encuentro, que oficialmente iba a tratar sobre posibles cambios de intendentes y subsecretarios, duró cerca de 50 minutos y en él se concretó la partida de Burgos. El exdiputado explicó que estaba cansado, y en rigor, aseguran fuentes cercanas consultadas por The Clinic Online, es cierto: estaba agotado física y políticamente, carecía de autoridad real en la Nueva Mayoría y no contaba con autonomía para tomar decisiones en áreas de su competencia, como la seguridad en La Araucanía.

Además, la salida de Burgos era una certeza para los dirigentes de los partidos políticos desde el episodio vivido en diciembre pasado por el viaje de la Presidenta a La Araucanía. En la ocasión, el exministro no fue notificado de la gira y eso lo dejó con un pie fuera de La Moneda. Se habló entonces de que había un acuerdo tácito sobre su salida en marzo de este año y posteriormente ese plazo se habría prorrogado hasta el 21 de mayo.

Finalmente el día elegido fue ayer, una fecha significativa para la DC que conmemoraba el aniversario número 45 del asesinato de Edmundo Pérez Zujovic. Antes del medio día, la dirección de Prensa de Presidencia, entregó un comunicado informando que la Presidenta Bachelet había aceptado la renuncia de Burgos y que en su reemplazo asumiría Fernández.

El cambio de mando se produjo a las 13:00 hrs en el Salón Montt Varas. La Presidenta Bachelet, visiblemente emocionada, agradeció a Burgos su trabajo en el ministerio de Defensa e Interior. Según el propio Burgos, fue éste último cargo el que lo desgastó y, como se sabe, generó distancias entre la mandataria y el jefe de gabinete.

Según fuentes de gobierno, la designación de Fernández, un hombre con experiencia en el gabinete del expresidente Ricardo Lagos y como subsecretario de Patricio Aylwin y Eduardo Frei, pero de relativo bajo perfil, busca que la conducción política del gobierno recaiga en la presidenta Bachelet y no en su jefe de gabinete. Esto a raíz de que, según la últimas encuestas, la decisión de la Mandataria de querellarse con la revista Qué Pasa obtuvo un 45% de respaldo, cifra bastante superior a sus niveles de aprobación, que este último mes se ubicaron en un histórico 24%.

El análisis de Palacio arroja que la señal de autoridad y liderazgo que envió la Mandataria con la criticada querella contra el medio de Copesa, para defender su honra, como ella misma explicó, fue bien recibida por la ciudadanía y por eso, la estrategia sería apostar por un rol más protagónico en la conducción política de su gobierno. Gracias al bajo perfil de Fernández, Bachelet podría ejercerlo sin contrapeso, a diferencia de lo que sucedía con el exministro Burgos, que en varias ocasiones se desmarcó de la posición oficial de La Moneda, por ejemplo, en el proyecto de despenalización del aborto, el caso Caval y la querella contra Qué Pasa.

El respaldo de su partido y el cansancio por las dificultades

Desde la DC, los dirigentes del partido coincidieron en que las causas de la salida de Burgos se deben a un cuadro de estrés y agotamiento físico, pero también destacaron que su cansancio se relaciona con las dificultades que enfrentó para ejercer su rol y lograr ordenar a la Nueva Mayoría. Aunque, reconocieron, no estaban alertados de que la renuncia se produciría ayer.

Entre los últimos episodios, mencionan la presentación del control preventivo de identidad ante el Tribunal Constitucional del diputado Osvaldo Andrade, la imposibilidad de llegar a un acuerdo en el gabinete en torno a la reforma laboral y las constantes críticas a su gestión proveniente de personeros de la Nueva Mayoría.

“Lo que ha dicho Jorge es efectivo, está cansado, es un tema personal, pero eso conlleva lo que ha pasado durante su gestión, cada vez se ha ido estresando más, sobre todo con las criticas respecto a él. Su renuncia es porque cree que su participación en el gobierno ya no es conveniente y que es necesario hacer un reemplazo”, dijo el senador Andrés Zaldívar para explicar el paso al costado de Burgos.

Luego, el senador Zaldívar, agregó a CNN que las dificultades políticas también incidieron en su renuncia: “Son ciertas las dificultas políticas, desmentirlo no sería creíble, efectivamente llega un momento que la última gota rebasa el vaso. Seguramente eso se produce ante las criticas injustificadas o lo que pasó con el trámite del proyecto de seguridad ciudadana, por supuesto que todas esas cosas cansan y tensionan”.

Sergio Espejo, diputado del partido y miembro de la mesa, comentó sobre el cansancio del ex ministro y los últimos episodios que marcaron su salida: “Es completamente cierto que Jorge estaba muy cansado, imagino que ese cansancio no tiene solo un componente físico, sino que también es resultado de intentar coordinar el trabajo de un conglomerado político dominado por fuerzas centrífugas. Visualizo durante las últimas semanas la imposibilidad de contar con una postura común en materia de reforma laboral, la oposición contra la opinión de la presidenta de la República por parte de personeros socialista en el control preventivo de identidad y la presentación del presidente de la Cámara ante el TC”.

Por último, el vicepresidente de la DC, Matías Walker, junto con agradecer su gestión, aseguró que la directiva le pedirá a Burgos, quien ya anunció que tomará un mes de descanso, que siga contribuyendo al partido.

“Él entiende que cumplió un ciclo en un momento muy complejo para las instituciones. Se va con la satisfacción del deber cumplido y de haber aprobado los proyectos de probidad y seguridad pública. Acá hay que entender que los ministros son seres humanos, estaba durmiendo muy poco y con jornadas muy extensas. Como directiva, vamos a pedirle que no se desligue de la vida pública, es uno de nuestros mejores nombres, desde el punto de vista, humano, político y profesional. Espero que esté disponible para colaborar con los desafíos de la DC en cuanto al refichaje, las elecciones y el proceso constituyente”, afirmó el parlamentario.