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Este es un post que a muchos no les va a gustar, escribió entre paréntesis el periodista Víctor Herrero, autor de la biografía de Agustín Edwards Eastman, antes de dar a conocer su opinión en Facebook sobre el ataque a la Iglesia de la Gratitud Nacional.

“Hoy fui, como tantas otras veces, a la marcha convocada por los estudiantes. Como periodista que soy, voy a observar. Como profesor universitario que soy, voy a apoyar a los miles de estudiantes que exigen una educación gratuita y de calidad como la que debe existir en cualquier país que se precie de querer ser desarrollado. Como ciudadano fui porque el derecho a la protesta está en el ADN mismo de una democracia”, dijo Herrero.

Tras enumerar el porqué de su asistencia a la manifestación estudiantil de este último jueves, expresó que “como tantas otras veces, vi con mis propios ojos el libreto típico que suelen darse en las marchas. Los carabineros provocando desde el primer minuto y algunos exaltados tirando piedras”.

“Hoy, por ejemplo, frente a La Moneda, un guanaco empapó a un grupo de estudiantes mujeres que iban bailando seguidos de una banda de música. ¿Por qué? Porque sí no más. Y, claro, también pude ver a un puñado de jóvenes tirando piedras y bombas de pintura contra las fuerzas especiales. Estas, a su vez, respondían con armas químicas (porque las lacrimógenas y el agua de los guanacos lleno de químicos son exactamente eso). Somos un mini-Irak en estas cosas”, afirmó.

Para Herrero, “todo esto es usual. Y lo que vino después, también”, esto es que los medios tradicionales (léase El Mercurio y los canales de TV, entre otros) “pusieron, como siempre, el foco en la violencia de algunos estudiantes y/o infiltrados. Pero nada dijeron de la violencia policial”.

“Así que cuando un grupo de encapuchados sacó el Cristo de la iglesia de la Gratitud Nacional, los medios tradicionales supieron instantáneamente que tenían el gran enfoque que buscaban”, aseveró.

De esa manera, ahondó, “rápidamente, la marcha de hoy se convirtió en un rito de sacrilegio. Todos los medios y muchísimas personas se están lamentando de este “grave atentado”. ¿Pero por qué no se indignan por el hecho de que jóvenes indefensos de este país están siendo gasificados en todas sus marchas, están siendo detenidos arbitrariamente, muchos torturados o humillados en las comisarias?”

“O tal vez puedan ser menos tontos graves y pensar (aunque sea ingenuo) que los que sacaron a ese Cristo de madera lo que querían era hacer suyo a Jesús en la lucha contra los poderosos (…) A mis queridos amigos cristianos, si Jesús estuviera hoy entre nosotros, ¿dónde estaría? ¿En el zorrillo de las fuerzas especiales? ¿Tirando bombas lacrimógenas en contra de jóvenes que piden una sociedad más justa? ¿En La Moneda? ¿En los directorios de las grandes empresas coludidas que están repletos de cristianos ultra-conservadores? La respuesta la tienen ustedes, ya que yo no soy cristiano”, resumió.